El anunciado aumento en el pago mensual del Seguro Social de un 3.6% representará sólo “un alivio parcial” para los boricuas afectados por los altos costos de vida, a juicio del director de AARP Puerto Rico, José Acarón.

“En Puerto Rico, la inflación es más alta que en Estados Unidos. Así que menos impacto tiene ese COLA (ajuste anual por costo de vida). COLA va a apoyar, pero no va a resolver los desafíos económicos que vive la gente en Puerto Rico, cuando tenemos la gasolina más cara, aquí se paga más por electricidad, más por agua, la inflación de los alimentos sigue aumentando. Así que es un alivio parcial para la gente que todavía está siendo abatida por los altos costos de la inflación en este año. Oye, yo compré cuatro bolsitas en el supermercado este ‘weekend’ y fueron $299 y no compré carnes. Yo me quedé en ‘shock’ de cómo están subiendo los precios”, afirmó el activista de los derechos de los adultos mayores.

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Según explicó, este anuncio del Seguro Social lo que hizo fue demarcar la desigualdad que hay entre los estados y un territorio, como Puerto Rico.

Explicó que la proyección que emitió el Seguro Social es de un aumento de $75 mensuales. Pero, esto lo recibiría una persona que recibe el pago promedio que emiten a nivel de toda la nacion, que es de $2,084.

Comentó que, en Puerto Rico, el pago promedio es de $1,315, lo que representa que el aumento promedio es de $47 al mes.

También destacó que los residentes de Puerto Rico no reciben el Seguro Social Complementario. Promedió que un boricua pudiera recibir $190 mensuales adicionales si se extendiese ese programa a la Isla.

“Así que la desigualdad estructural continúa afectando más a Puerto Rico, que en Estados Unidos”, afirmó Acarón.

Por su parte, la economista Martha Quiñones afirmó que el aumento registrado en el Seguro Social “no es suficiente para sostener la inflación. Pero, por lo menos, le aporta un poco más de dinero a la gente, porque la inflación ha crecido más en unos renglones que en otros”.

“Acá en Puerto Rico, le aporta un poquito más de dinero a las personas, que significa poder usar gasolina o poder comprar algunas cosas adicionales”, añadió.

Explicó que el problema es que los adultos mayores, que son los principales beneficiados del Seguro Social, enfrentan aumentos en los precios de las rentas, gasolina, alimentos y electricidad.

“Esos renglones son críticos en el bolsillo de los consumidores”, comentó. “Cuando hablamos de la inflación, yo creo que es importante señalar que, sí, el precio de la vivienda, de la energía eléctrica y los alimentos son renglones que están chupando el salario de los trabajadores, pero también las pensiones de cada una de esas personas” que reciben el Seguro Social.

Quiñones señaló que esos renglones están por encima de la inflación promedio en la Isla, que el gobierno promedia está en 3%.

Mientras, el economista Vicente Feliciano estableció que este ajuste aprobado por el costo de vida lo que demarca es que una persona no puede pretender vivir únicamente del ingreso mensual del Seguro Social.

Explicó que el incremento del 3.6% “está diseñado para que sea satisfactorio. El ajuste es en función de cuánto aumenta el costo de vida en Estados Unidos y compensa el aumento del costo de vida. No mejora su situación. Así que si usted empieza a atrás, sigue atrás. Si sus otras fuentes de ingreso no aumentan al ritmo de la inflación, pues, usted va hacia atrás. Pero, está diseñado que la parte de su ingreso que es Seguro Social mantenga su nivel de adquisición”.

El problema que identificó el economista es que Puerto Rico registra este año un aumento más significativo y acelerado en el costo de la energía eléctrica que en Estados Unidos. Este factor provocaría que el costo de vida fuera más alto en la Isla y que ocasionara que los boricuas que reciben este pago no pudieran mantener el mismo nivel de adquisición que se pretendía cuando el Seguro Social aprobó el aumento del 3.6%.

Feliciano insistió en que “el Seguro Social no debería ser su única fuente de ingresos. Si lo es, la tiene complicada. Realmente, no es tanto una recomendación para adultos mayores ya retirados. Es una recomendación para quienes trabajan ahora mismo. Tiene que estar claro que con el Seguro Social solamente está apretado (vivir)”, puntualizó.