La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), anunció el miércoles en Nueva York una inversión de $27,456,000 para proteger a Puerto Rico de la exposición al plomo en el agua potable.

El dinero, que se asignará a través del Fondo Rotatorio Estatal de Agua Potable (DWSRF), se utilizará para localizar y reemplazar tuberías de plomo (conocidas como líneas de servicio de plomo), que suministran agua a los hogares, informó la EPA en un comunicado.

“Las comunidades podrán utilizar estos fondos para identificar las tuberías de plomo, planificar proyectos de remoción y financiar el reemplazo de estas líneas de servicio. El plomo es una neurotoxina potente, especialmente dañina para los niños. Cada tubería de plomo removida y reemplazada aporta beneficios reales y tangibles para la salud humana en comunidades de todo el país”, lee el parte.

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“Invertir en la remoción de tuberías de plomo es invertir en los niños y las familias de Estados Unidos”, sostuvo la Administradora Adjunta de la EPA para Asuntos del Agua, Jess Kramer. “La EPA de Trump está comprometida con abordar la exposición al plomo, y estos 2900 millones de dólares ayudarán a proteger a las generaciones presentes y futuras en todo Estados Unidos, al acelerar los esfuerzos locales para encontrar y reemplazar las tuberías tóxicas de plomo”, añadió.

“Al apoyar la infraestructura de agua potable, la EPA protege la salud pública en Puerto Rico”, declaró el administrador regional de la EPA, Michael Martucci. “Esta financiación ayudará a los sistemas de agua locales a abordar la infraestructura obsoleta, reducir la posible exposición al plomo y proporcionar agua potable más segura para las familias ahora y en el futuro”.

Los Fondos Rotatorios Estatales para el Agua Potable son programas de asistencia financiera administrados por los estados para ayudar a los sistemas de agua a alcanzar los objetivos de protección de la salud de la Ley de Agua Potable Segura (SDWA). La agencia distribuye los fondos con base en la mejor información disponible sobre la ubicación de aproximadamente 4 millones de tuberías de servicio de plomo en todo el país.

En el 2024, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) inició una inspección para determinar cuantas tuberías de plomo había en sus sistemas, luego que la EPA cambiara las regulaciones sobre la presencia de plomo en el agua potable. En aquel momento, la AAA estimó en cerca de medio millón los abonados que recibían agua de estas líneas de servicio.

Altamente nocivo para infantes

Según detalla la EPA en su portal cibernético, la presencia de plomo en el agua, aún en niveles bajos puede provocar en niños problemas de comportamiento y aprendizaje, hiperactividad, aminorar el coeficiente intelectual, retraso en el crecimiento, problemas de audición y anemia en niños. En casos raros de consumo puede provocar convulsiones, coma e incluso la muerte.

Además, el plomo puede acumularse en el cuerpo, donde se almacena en los huesos junto con el calcio y durante el embarazo, liberarse como calcio materno y a los huesos del feto. También puede atravesar la barrera placentaria, exponiendo al feto, lo que puede afectar su desarrollo e incluso provocar un parto prematuro.

En adultos puede tener efectos en la salud cardiovascular, como aumento en la presión arterial e incidencia de hipertensión, disminución de la función renal y causar problemas reproductivos (tanto en hombres como en mujeres).