La cantidad de personas sordas o con alguna dificultad auditiva en la Isla continúa registrando una tendencia de aumento, de acuerdo con datos publicados recientemente por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.

Estos datos sobre el perfil sociodemográfico y laboral de esta población, recopilados del 2010 al 2024, indican que para la última fecha la frecuencia, o cantidad total de personas sordas o con dificultad auditiva se fijó en una media de 166,820.

Esa cifra supone una prevalencia media de 5.21% de la población, y refleja un aumento de 0.11% con respecto al año precedente, así como una continuidad de la tendencia en alza que ya venía registrándose.

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Otros de los datos indican que el 36.03% de estas personas reportó estar casada, mientras que el resto está viuda, divorciada, separada, o nunca se ha casado.

En cuanto al nivel de escolaridad que logran alcanzar estas personas, parecería reflejar que enfrentan retos, pues las cifras indican que el 7.74% no terminó la escuela; solo el 28.94% consiguió su diploma de Grado 12; apenas el 17.14% pudo completar un año universitario; solo el 11.02% logró un bachillerato; apenas 3.69% consiguió una maestría; y menos del 1% pudo obtener un grado profesional (0.49%) o un doctorado (0.54%).

En lo que respecta a su participación en el mercado laboral, el 10.95% está empleado, mientras que 1.46% dijo estar desempleado, y 87.59% indicó estar fuera de la fuerza laboral.

Así las cosas, 90.08% indicó no tener ingresos por salarios.

Además, 41.82% dijo estar bajo el nivel de pobreza.

En contraste, 98.5% sostuvo contar con seguro médico.

Finalmente, 68.76% de estas personas indicó no tener capacidad de autocuidado.

Reflejo demográfico

Sin embargo, uno de los especialistas del Instituto de Estadísticas que participó de la preparación de estos datos, explicó que estos números hay que verlos tomando en cuenta varios factores, entre ellos el hecho de que la prevalencia mayor de personas sordas o con dificultad auditiva está entre los adultos mayores.

“No hay una sola explicación de por qué puede estar aumentando la prevalencia de las personas sordas o con dificultad auditiva, pero si uno ve la gráfica y la prevalencia de personas sordas (o con dificultad auditiva) por grupos de edad, pues vemos que la mayoría son adultos mayores”, afirmó Lanselotte Oliveras Vega, asistente de proyectos estadísticos en el área de demografía y geografía.

“Así que ese posible aumento en la prevalencia de personas con sordera o dificultad auditiva pudiera estar relacionado al envejecimiento de la población”, agregó. “Y obviamente, mientras más personas de edad adulta, entrando ya a los 75, 70 años, aumentan en la población, pues se esperaría que aumente un poco también la prevalencia de personas sordas o con alguna dificultad auditiva”.

Aclaró que un factor importante es que la información es recopilada en la Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico, “y una de las limitaciones precisamente es cómo se hace la pregunta, que la pregunta es, ‘esta persona es sorda o tiene él o ella una dificultad seria para oír’. Así que no nos permite discernir si la persona es sorda, o si tiene alguna dificultad auditiva”.

Agregó que también hay “una cuestión subjetiva”, toda vez que la encuesta “no pide que usted entregue un diagnóstico médico de que tiene algún grado de dificultad auditiva, sino es que tal vez yo le pregunto a usted, ‘¿usted tiene problemas para oír’, y tú, ‘ah bueno, pues sí, un poco’. Así que tal vez no es algo diagnosticado”.

Por otro lado, indicó que también la migración que ha estado experimentando Puerto Rico podría estar influyendo en esas cifras, pues, “como los que se mudan son las personas jóvenes, eso acelera el proceso de envejecimiento”. No obstante, alertó que “hay que tener cuidado porque la migración no es una explicación única para esto, pero sí que influencia en cómo envejece la población”.

En cuanto a la alta cifra de personas de esta comunidad sin empleo, explicó que el número de 87.5% fuera de la fuerza laboral no quiere decir que no tengan un empleo, sino que se debe a la edad, porque tienen de 0 a 15 años o son mayores de 65 años, así que no se espera que estén dentro del grupo trabajador, “pues son, digamos, grupos dependientes, o sea, los niños y las personas retiradas”.

Por otro lado, sobre las cifras de niveles de educación, que apuntan a que muchas personas de esta comunidad no alcanzan la universidad, explicó que, igual que ocurre con la prevalencia, podría responder a la gran cantidad de adultos mayores, que quizás en su momento no tuvieron muchas posibilidades de acceso a estudios superiores.

“Así que, por ejemplo, si yo eliminara esa población de 70 años o más, muy posiblemente un número mucho más alto tuviese un grado de bachillerato. Pero como tengo tantos adultos mayores que, por cuestiones estructurales, de que tal vez no había acceso a la educación, estaban muy lejos, tuvieron que ir a trabajar, etcétera, pues por eso ese número es más alto”, explicó Oliveras Vega.

Una vez más insistió en que al mirar estas cifras es importante tomar en cuenta cómo se hizo la pregunta, y sostuvo que esos números más bien serían como una guía hacía unas cifras más certeras.

“Lo más importante es ver la prevalencia por edad, que mientras más adultas son las personas, más tienen alguna dificultad auditiva o sordera. Es algo degenerativo, parte del proceso natural de envejecimiento”, indicó.

Aclaró además que son estimados de un año, a nivel de Puerto Rico, agregando que “son datos que, a nivel técnico o metodológico, pudiesen tener mayor margen de error”.

De hecho, precisó que por eso en algunas gráficas uno ve una línea y una sombra por encima y por debajo de esa línea, marcando el margen de error, es decir un más menos que estaría dentro de las posibilidades. En otras palabras, “ves una prevalencia en 2024 de 5.21%, pero el número real pudiese estar entre 5.53% y 4.88%. Es un rango, se calcula un margen de error”.

“Obviamente, no se están entrevistando a todas las personas. Es una encuesta, que es una muestra, que se entrevistan alrededor de 35,000 viviendas anualmente”, agregó.

Falta de registro

Sostuvo que la falta de certeza sobre la cantidad de personas sordas es precisamente lo que habría guiado a la gobernadora Jenniffer González Colón a firmar una orden ejecutiva a principios de año para crear un registro de esta población.

Precisamente, el pasado 28 de agosto, el Instituto de Estadísticas presentó los resultados del Registro y Estudio de Necesidades de la Comunidad Sorda en Puerto Rico, para el período del 13 de enero al 24 de julio de 2026, cuyos resultados “respaldan la importancia de contar con intérpretes de lengua de señas y personal capacitado para facilitar el acceso de esta población a servicios esenciales”.

Según el informe, el 89% de las personas que respondieron al cuestionario de necesidades indicó haber acudido a un hospital, clínica u oficina médica durante el último año y, entre las situaciones señaladas al evaluar la comunicación en estos espacios, señalan la falta de intérpretes de lenguaje de seña y la ausencia de personal capacitado.

Al preguntarles qué necesitan principalmente cuando acuden a una cita en una oficina gubernamental o en un servicio de salud, se mencionó la necesidad de personal adiestrado, la disponibilidad de intérpretes presenciales y tener formularios accesibles para sordos.

Otros de los principales hallazgos incluyen:

  • El 89% indicó haber acudido a un hospital, clínica de salud u oficina médica durante el último año.
  • El 71% informó que utiliza audífonos o implante coclear.
  • El 69% de quienes evaluaron su experiencia de comunicación en servicios de salud la calificó como regular o mala.
  • El 67% de quienes respondieron el Registro indicó ser sordo desde el nacimiento.
  • El 62% indicó que no trabaja actualmente.
  • El 61% señaló que no cuenta con servicio de video de relevo.
  • La lengua de señas puertorriqueña y la lengua de señas americana acumularon 398 menciones entre las formas de comunicación utilizadas por las personas inscritas en el Registro.

“Estos hallazgos nos permiten identificar necesidades concretas para continuar fortaleciendo la accesibilidad de los servicios que recibe la comunidad sorda o con dificultades auditivas. Contar con personal capacitado, intérpretes de lengua de señas y herramientas de comunicación accesibles puede hacer una diferencia significativa en la experiencia de las personas y en su capacidad para recibir la orientación y los servicios que necesitan”, expresó el director ejecutivo del Instituto de Estadísticas, el Dr. Orville M. Disdier.

Durante el periodo analizado, el Registro recibió 803 acercamientos, de los cuales 410 cumplieron con los criterios de inclusión establecidos. Por su parte, el Cuestionario de Necesidades alcanzó 103 cuestionarios procesados.

“Estos resultados describen las características y experiencias de las personas que participaron voluntariamente, por lo que, aunque todavía no deben utilizarse para hacer estimaciones sobre la totalidad de la comunidad sorda en Puerto Rico ni comparaciones entre municipios, sí permite comenzar a formular política pública. En este sentido, recomendamos ampliar el alcance del proyecto, fortalecer la colaboración de las agencias involucradas, desarrollar un plan de divulgación municipal y continuar recopilando y ampliando los datos”, explicó Joselyn Santiago, una de las autoras principales del estudio.

Aunque la orden ejecutiva expiró, el Instituto continuará ampliando y actualizando el Registro y el Cuestionario de Necesidades hasta por lo menos finales de diciembre de 2026. Esto permitirá incorporar a más participantes, aumentar la representación geográfica y fortalecer la información disponible para continuar apoyando el desarrollo de políticas públicas y servicios dirigidos a la comunidad sorda.

El informe completo está disponible a través del portal del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.