Continúa en picada la población boricua
Puerto Rico lleva una década sumida en un decrecimiento sin que se tomen medidas para mitigar el impacto.

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Desde el 2016, Puerto Rico se encuentra sumido en una tendencia de que se registran más muertes que nacimientos.
En términos demográficos, la población va hacia un “decrecimiento natural”, explicó el gerente de proyectos senior del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, el demógrafo Alberto Velázquez.
“Eso realmente lo que indica es que se ha mantenido constante, incluso ha aumentado ese decrecimiento natural entre nacimientos y muertes. En los últimos años ha estado cerca desde 16,000 hasta 15,000 esa diferencia entre nacimientos a muertes, por lo que la población, naturalmente, no está en condiciones de crecer ya por una década. Lo que lleva y da más importancia al componente migratorio. Según se comporte ese componente migratorio, es que se van a ver los cambios en cuanto a lo que es el tamaño de la población y también la estructura”, enfatizó el demógrafo.
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No obstante, apuntó a que Puerto Rico lleva ya dos décadas, específicamente desde el 2005, donde la migración ha sido una constante y cada vez hay más fuga de personas hacia los Estados Unidos, principalmente los que están en la etapa productiva.
El resultado es que Puerto Rico tenga un promedio de población similar a la 1979, de 3.1 millones de habitantes. La diferencia es que en ese año los “baby boomers” estaban en su etapa productiva. Ahora, esa generación entró a su clasificación de adultos mayores, lo que hace que estas cifras de personas retiradas de la fuerza laboral conforme el 30% de la población.
Cuando inició era ruta migratoria de boricuas en el 2005, Puerto Rico no estaba en un decrecimiento natural. Información recopilada por el Instituto de Estadísticas apunta a que en ese año se registraron 50,687 nacimientos y 29,979 muertes.
En el 2015 se registró el último año en que la Isla tuvo un crecimiento natural. Hubo 31,236 nacimientos y 28,409 muertes, para una diferencia de 2,827 individuos adicionales.
Pero, en el 2016 comenzó la ruta en que se registran más muertes que nacimientos. Nacieron 28,326 personas y fallecieron 29,649, para una diferencia de -1,323.
Datos provistos por el Registro Demográfico establecen que para el 2025 los nacimientos sumaron 18,020, mientras las muertes alcanzaron 32,787. Esto representó una diferencia de -14,767.
La mayoría de los nacidos fueron hombres, con 9,275 individuos. Mientras, el mayor registro de muertes también lo tuvo ese género, con 17,437.
El año en que se registró la mayor diferencia entre las muertes y los nacimientos fue en el 2022. Hubo 19,166 alumbramientos y 35,432 defunciones para un total de -16,266 personas.
Tras este año, Velázquez entiende que ha ocurrido una estabilización entre las muertes y los nacimientos. Aunque no ha estudiado el tema, cree que pudo haber ocurrido también un equilibrio de la migración.
“Es posible que hay una posible razón estabilidad en ese grupo joven adulto después de varios años de migración alta”, comentó.
Reducción poblacional
El demógrafo explicó que, entre el 2005 al 2025, se registró una reducción de población de 16.7%, a consecuencia de las muertes y la migración, unido a que hubo una caída de nacimientos de un 64%.
Dijo que se prevé más años de reducción natural de la ciudadanía, ya que el porcentaje de adultos mayores “continúa aumentado”.
¿Cuáles son las repercusiones de esta pérdida de población natural?
“Hay diversas repercusiones. La primera y, posiblemente, la más lógica es que se está reduciendo la base de la población, en término de población hábil para lo que va a ser el grupo de la fuerza trabajadora. En términos de la capacidad de recaudo, tienes menos gente. Estamos hablando de 16% menos personas que hace dos décadas. En términos de recaudación, vas a ver la diferencia. Más allá de la población, vemos ese cambio de la estructura, que no tiene la misma capacidad como una población joven adulta. Cada vez que pasen los años, vas a tener más personas adultas mayor. Se está viendo en esa carga en los hogares, personas necesitando cuidadores”, resumió.
Indicó que el problema principal no es que Puerto Rico tenga menos población. “Es cómo tú ajustas para atender este cambio que lleva ya dos décadas bastante marcado… en cuanto a volumen o, más bien, en las estructuras; si las decisiones y política pública van acertadas o atinan a los cambios que se van viendo de manera ágil”, explicó el demógrafo.
Velázquez aceptó que mucho se ha hablado del cambio poblacional, pero no se han tomado medidas contundentes para atender la situación.
Puerto Rico envejece y los adultos mayores requieren cada vez más servicios. Pero, los municipios no dan abasto para proveerles ama de llaves. La población productiva migra a los Estados Unidos y no se toman medidas concretas para incentivar que permanezca en la Isla. Por ello, Velázquez llamó a atender este cambio población con un sentido de premura. Sobre todo, cuando anticipó que en 10 años más se verá el efecto que ha tenido la baja natalidad en la poca población productiva que estará disponible para promover el desarrollo económico.
“Ahí es que vamos a ver un poco más ese peso, esa repercusión de esta baja de nacimiento constante”, enfatizó.
Según Velázquez, en todos estos años “se ha discutido mucho (este cambio poblacional), pero en términos operacionales, de accionar… no hemos visto que se haya concretizado”.
Aludió a que todas las propuestas se han mantenido en discusión, pero sin ejecutarse.
Indicó que lo más parecido a un impulso a retener a los profesionales se dio al conceder un incentivo a los médicos. No obstante, el demógrafo señaló que no se otorgó a otras profesiones.
El experto también habló de incentivos de hasta 10 años para amortiguar la carga de los jóvenes profesionales que tomen préstamos estudiantiles, así como fomentar que haya un balance de oportunidades labores y de calidad de vida. Pero, reiteró que “hemos visto y dialogado, hemos hecho recomendaciones. En términos operacionales, no hemos visto que se haya concretizado”.
Aceptó que, a estas alturas, las ideas deben ponerse en acción para retener a la clase trabajadora. Dijo que estas medidas no revertirán la migración que se ha dado por las pasadas dos décadas.
También explicó que, al retener la clase trabajadora, se puede incentivar que esta población se encargue de aumentar la tasa de nacimientos.
“Ha sido desafortunado y frustrante, incluso escuchar de distintos proyectos 2008, 2009, 2010, pero muy poco se ha podido accionar con políticas públicas en términos operacionales. Ha habido buenos intentos concretos, puntuales, promoviendo que se aprueben incentivos a la población joven, como mencioné antes, para tratar de mitigar esa salida de personas constantes desde Puerto Rico”. No obstante, nada se ha concretado, según enfatizó.
Así nos ha ido
- 2015: 31,246 nacimientos vs. 28,426 defunciones; Diferencia: +2,820
- 2016: 28,353 nacimientos vs. 29,677 defunciones; Diferencia: -1,324
- 2017: 24,408 nacimientos vs 31,140 defunciones; Diferencia: -6,732
- 2018: 21,497 nacimientos vs 29,236 defunciones; Diferencia: -7,739
- 2019: 20,445 nacimientos vs. 29,577 defunciones; Diferencia: -9,132
- 2020: 19,140 nacimientos vs 32,236 defunciones; Diferencia: -13,096
- 2021: 19,368 nacimientos vs. 33,297 defunciones; Diferencia: -13,929
- 2022: 19,166 nacimientos vs. 35,432 defunciones; Diferencia: -16,266
- 2023: 18,641 nacimientos vs. 34,253 defunciones; Diferencia: -15,612
- 2024: 18,039 nacimientos vs. 33,920 defunciones; Diferencia: - 15,881
- 2025: 18,020 nacimientos vs. 32,787 defunciones; Diferencia: - 14,767
Fuente: Instituto de Estadísticas de Puerto Rico y Departamento de Salud


