“¡Vete a brincar, vete a correr, Victoria!”

Este llamado de una madre -quien trajo consigo un manjar para compartir con sus hijos y familiares- irrumpió en el tranquilo silencio del Parque Luis Muñoz Rivera, en Puerta de Tierra, en San Juan la mañana de este Día de los Reyes Magos.

Y es que varias decenas de familias, esparcidas en los espacios del área recreativa, se dieron cita en el lugar hoy, martes, para que los niños estrenaran sus bicicletas, sus carritos eléctricos y pelotas, tal como ellos lo hicieron tantos años atrás, cuando eran niños.

“Hay bastantes nenes. Cuando vengo aquí (suele estar) vacío. (Se siente) súper bien”, dijo entre sonrisas Yliam Carrasquillo, quien desde una sombra de uno de los muchos árboles del parque vigilaba a su hija, Amanda de 3 años, manejar un carrito rosado de Minnie Mouse.

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Pasadas las 11:00 a.m., el lugar comenzó a llenarse, paulatinamente, de varias decenas de familias. El aire fresco era incentivo suficiente para pasar el día en el lugar. Algunos de los que llegaban lo hacían con sus perros para pasearlos, otros trajeron frisas para colocarlas en la grama y hacer picnic.

Muchos niños hacían carrera con sus bicicletas, solo deteniéndose para consumir un “hot dog” o una piragua. Otros jóvenes jugaban pelota con una bola de tenis, cuyas risas reverberaban en el lugar.

Amanda, de 3 años, disfrutando de su carro eléctrico.
Amanda, de 3 años, disfrutando de su carro eléctrico. (Suministrada)

Para la sanjuanera Diana Meléndez, es por esto que el parque es una parada obligatoria cada 6 de enero. Con ojos llorosos, recordó cómo heredó de su padre esta costumbre y habló de los tiempos en que ella y un sinnúmero de niños de otras partes de San Juan corrían patines por los senderos del parque.

Como madre, continuó la costumbre con sus tres hijos y, ahora, se lo ha pasado a sus cinco nietos, máxime las dos menores, Saibet, de 3 años, y la bebé Mirala, de 1 año.

Mis padres me traían aquí el Día de Reyes y ahora estamos disfrutando y recordando con las nietas, para que no muera esa tradición de venir aquí al parque”, dijo Meléndez. “¡Antes eran patinetas!”, agregó.

“Pueblo que pierde su tradición está destinado a morirse”, coincidió su esposo, Eduardo Albelo.

Hace más de 50 años, todos los niños de los barrios limítrofes de San Juan, como el Viejo San Juan y hasta el barrio Obrero, llegaban hasta el lugar, creando una hermandad sinigual, destacó la pareja.

“Yo tengo ahora 67 años y recuerdo cuando me traían aquí. Yo era un nene”, rememoró Albelo al señalar que esos eran los tiempos en los que “Doña Fela regalaba patines”.

Saibet, apenas con su corta edad, esperaba con ansias la mañana de Reyes. Desde la Víspera, insistía en que su abuelo la llevara al parque.

“Me tenían loco desde ayer, me tenían loco”, comentó a carcajadas a señalar que el regalo que estrenaba su nieta hoy se le regaló el año pasado, pero por ser tan pequeña, no lo aprendió a manejar hasta ahora.

Aunque Albelo celebró la continuidad del homenaje a la llegada de los magos del Oriente a Jerusalén, señaló que, con los años, ha mermado la cantidad de familias que se dan cita al parque.

“No está como antes, para mi época, porque hoy un Día de Reyes esto estuviera empaquetado. Hoy tú ves familias esparcidas”, sostuvo.