El joven que lucha casi solo contra miles de peces invasores en Puerto Rico
CJ Pesca dedica su tiempo a capturar plecos, una especie que se ha propagado por ríos y embalses de la Isla.
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Carlos Rivera, o C.J. Pesca, como le conocen muchas personas, es un joven que se ha echado sobre sus hombros una complicada encomienda: controlar lo más posible una plaga de peces.
Se trata del pleco (Hypostomus plecostomus), un pez invasor que se cree llegó a los cuerpos de agua dulce de la Isla tras ser liberado por quienes antes lo habían adquirido para sus peceras y acuarios, por su habilidad de “limpiar” los cristales y el fondo, comiéndose algas y restos de alimentos, y desde entonces sus poblaciones han crecido hasta infestar muchos de los ríos, embalses, quebradas, canales de casi todo Puerto Rico.
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“Soy CJ, soy Carlos Rivera. Vengo del pueblo Naranjito, soy chango de Naranjito”, dijo a modo de presentación en entrevista con Primera Hora. “Empecé en lo que fue la pesca deportiva. Hacía lo que era senderismo por el río, pescando… Y vi muchas especies que no conocía, y me di a la tarea de averiguar. Y la que más se veía era los famosos plecos, los limpia peceras”.
Comentó que los plecos empezaron a aparecer en las aguas desde la década de 1980, luego de que se diera un auge de mascotas traídas a la Isla que escapaban o eran liberadas a los ambientes naturales.
“A eso de los años 80, 70 fue que vino el famoso Jumanji en Puerto Rico. Ahí vinieron las iguanas, vinieron los caimanes, los plecos, los peces cíclidos, diferentes especies que muchas personas tuvieron en mano y lamentablemente los liberaron”, explicó.
Agregó que, en el caso del pleco, “es un pez que vive 15 años y normalmente una persona, o familia, no va a durar tanto con un pez, y pues muchas de estas familias, por no sacrificarlo ni nada, los soltaron. Y ahí es que empezó todo este problema, toda esa propagación que hay de esas especies”.
Comentó que, más allá de colonizar las aguas y desplazar otras especies, con el paso del tiempo, también ha descubierto que “un problema que se ve es que ellos (los plecos) hacen madriguera. Ellos, en las orillas, donde está la tierra de los ríos, hacen sus nidos de forma natural, y hacen unos huecos. Pero huecos enormes, de cinco a seis pies de profundidad. Y eso crea erosión y desgaste”.
“Yo fui hace poco a un embalse donde estaban esos orificios y ese canto de tierra se derrumbó. Que eso es un problema serio. Y eso es solamente lo que se ve a simple vista”, afirmó.
“Otra cosa es que se ven bastantes. Yo voy a un cuerpo de agua que estoy cazando en Cidra, y llevo sobre 7,000 a 10,000 ejemplares allí mismo. Y a simple vista se ve espectacular. Es algo increíble, y realmente es grave. Y es un desbalance ecológico porque esa especie no tiene ningún depredador. Esa especie viene desde el Amazonas, de Suramérica. Nunca estuvo aquí en Puerto Rico”, sostuvo.
Comentó que los plecos, que se caracterizan por durar mucho tiempo fuera del agua, ya están, según ha podido constatar, por todo el norte, incluyendo San Juan, Bayamón y Guaynabo; por el centro en zonas de Caguas y Cidra; en toda la cuenca del río La Plata, desde las montañas en Cayey, Aibonito y Comerío, hasta la costa en Dorado; y en el sur, en Ponce. Además, aunque no ha estado por allí, le han llegado reportes de su presencia en el oeste.
Agregó que las madres ponen de 500 a 1,000 huevos en las cuevas que hacen, y los defienden, lo que contribuye a que “sobreviven bastante”.
Rivera explicó que le gustan las especies “más autóctonas, porque nos representan”, refiriéndose a las nativas de Puerto Rico y otras islas del Caribe.
“Pero son especies que, lamentablemente, en muchos pueblos aquí de Puerto Rico, por las especies invasoras, han desaparecido. En Caguas, prácticamente, no existen, allí han liberado muchas especies muy invasoras, que se reproducen mucho y comen mucho de otras especies. Y las han acabado, lamentablemente”, agregó.
Esa, precisamente, es la razón por la que “yo me di el impulso de hacer esa diferencia de poder sacarlos, sacar un montón”.
“Porque esto es una especie que… no es ni para acabarla, porque no se puede. Ya es una especie que se estableció, igual que el caimán, igual que las culebras. Son especies que ya van a estar en Puerto Rico. Pero hay áreas que sí se puede regular”, afirmó.
“He logrado en Caguas controlar bastante. Donde había 200 o 300 solamente hay como 10, y eso es un logro brutal”.
Explicó que su aspiración es “coger largos tramos, sacar un montón de plecos, y sembrar nuevas especies, especies que son de aquí, autóctonas”.
“Y lo he hecho ya. He liberado camarones. Pero buscar esos camarones donde haya abundancia. No es buscar de un lado y desaparecerlos. No. Es donde haya abundancia, donde yo sé que hay muchos camarones, y pues esparcirlos”, detalló.
Pero, insistió, se trata de una plaga que ya considera “imposible” eliminar por completo.
“Se puede controlar en ciertas áreas. Pero hay que ser realistas. No se van a eliminar. Jamás. Es una especie que ya se estableció. Y el único control es que el que puedan hacer humanos. Somos nosotros los depredadores. Porque aquí hay caimanes, donde yo capturo muchos plecos hay caimanes. Y los caimanes nunca fue una solución. Ellos no se van a comer 1,600 en un día. Su dieta principal no va a ser los plecos. Y son otra especie invasora”, indicó.
“No hay respaldo”
Rivera aprovechó la ocasión para expresar su descontento por la falta de respaldo gubernamental a la labor que hace.
Explicó que solamente lo ha contactado el teniente Ángel Atienza, oficial del Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y quien está a cargo del control de especies invasoras, y considera que ha sido resultado de “la presión que estamos haciendo nosotros: Gongo, que está cogiendo las culebras; los cazacaimanes; y yo”.
“Pero yo no he recibido ninguna ayuda, ninguna intención, ninguna propuesta. Incluso nosotros hemos hecho propuestas y siempre nos ponen mil peros, ‘ah, pero es que esto es ilegal’, ‘ah, que esto’. Las cosas como son. No hay respaldo”, lamentó.
¿Qué hace con los que captura?
De hecho, esa ausencia de apoyo también se extiende a qué hacer con esos plecos, y otras especies de peces invasores, que saca de los cuerpos de agua, pues, a falta de opciones, tiene que terminar enterrándolos.
“Ahí estamos también lidiando con permisos. Pasa que, obviamente, yo no puedo hacer nada con ellos, porque la pesca comercial en aguas interiores en Puerto Rico es ilegal. Tú no puedes coger un pescado de río y ponerte a vender o algo, porque es ilegal. Y se puede entender en cierto aspecto. Así que esos plecos, pues se están eliminando, se entierran”, sostuvo.
“Pero es una pena que el gobierno no ayude. Ahora mismo yo puedo hacer hasta el mejor fertilizante de todo Puerto Rico con esa especie, porque yo siempre he querido darle un punto a esa especie, no simplemente sacarlo y eliminarlo. Porque se puede hacer muchas cosas, se puede aprovechar esa materia. Se pueden consumir (comer), se puede hacer comida de perros y gatos, se puede hacer harina, se puede hacer fertilizantes, se pueden hacer montones de cosas. Pero hay leyes que no me permiten hacer eso. Y prácticamente… Recursos Naturales lo que me dijo es que los entierre y ya”, lamentó.
“Yo exhorto al Gobierno… yo no le estoy pidiendo ni dinero ni nada. Es que me deje hacer esas cosas, tener ese ingreso, para yo entonces dedicarme 100% a esto. Pero yo trabajo, yo no puedo hacer esto todos los días. A veces yo voy una vez al mes. Porque no puedo dedicarme a esto 100%”, insistió, explicando que actualmente trabaja instalando wallpapers en casas.
Por último, el joven Rivera no quiso terminar su entrevista sin extender una exhortación a todo el público en general.
“Si usted compra un ser vivo, sea de pet shop o de dónde sea, mi recomendación es que no se libere. Si en algún momento esa persona piensa en liberar una especie o algo, o quiere salir de ella, es mejor regresarlo a donde lo compró. Vayan allí y lo devuelven. Pero no lo tire a la naturaleza”, exhortó. “Porque esto es biología básica. Tú no puedes… aquí el problema fue el humano, que cogió una especie de otro sitio, y se la llevó a otro. Eso fue todo el problema”.
Agregó que cuando habla de no tirar un animal a la naturaleza incluye no arrojarlo por el inodoro, pues un pez como el pleco puede sobrevivir esa descarga y eventualmente llegar a un cuerpo de agua y sobrevivir y reproducirse.


