En descenso los embarazos en Puerto Rico
Mientras, aumenta la edad promedio de mujeres que dan a luz y el número de quienes deciden no parir.

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La edad promedio de las mujeres que están procreando el futuro de Puerto Rico es de 27.9 años.
Su nivel educativo o su condición económica y social no está detallada en ninguna estadística oficial, aunque un estudio realizado por el Instituto del Desarrollo de la Juventud apunta a que el 54% de los niños y jóvenes puertorriqueños viven bajo los niveles de pobreza y en una familia liderada por una mujer.
En general, lo que se registra en Puerto Rico es una marcada baja en los embarazos y un aumento en la edad promedio en que las mujeres deciden tener hijos y dan a luz. Para el 2023, la edad promedio para quedar embarazada fue 25.9 años, en el 2024 aumentó a 27.8 años y en el 2025 fue de 27.9 años.
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Según un informe del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, “los nacimientos en Puerto Rico han experimentado una caída histórica del 70% desde el año 2000, pasando de casi 60,000 a menos de 18,000 nacimientos anuales”.
De la información de esta agencia oficial en capturar las tendencias estadísticas del país, también se desprende que, después de los niños de cinco a 17 años, los grupos por edad que registraron mayor migración para el 2024 fluctuaban entre las edades de 20 a 34 años. Estos grupos, en general, también conforman el grueso de las edades en las que más mujeres tienen a sus hijos.
Sin embargo, el doctor Orville Disdier Flores, director ejecutivo del Instituto de Estadísticas, apuntó que no hay data que vincule si el interés de tener hijos lleva a este grupo poblacional a migrar.
“Lo que sí sabemos, que podría variar en mayor o menor grado para esa población, es que la mayor parte de los migrantes (de Puerto Rico a otras jurisdicciones de Estados Unidos) se mueven por razones de trabajo o búsqueda de trabajo”, afirmó.

Menos hijos
Otra tendencia que ha cambiado a través de los años es la cantidad de hijos que decide tener una mujer boricua. Para el 1998 la tasa global de fecundidad (TGF) era de 2.1 hijos por mujer, y en el 2024 la tasa se ubicó a 0.87 hijos por mujer, indica un reporte preliminar del Instituto de Estadísticas.
En una publicación que hizo la doctora Angélica M. Rosario Santos, de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, en la revista del Colegio de Abogados, comentó que “este es uno de los TGF más bajos del mundo”.
Apuntó, además, a que una Encuesta de Salud Reproductiva reveló que, entre el 1994 al 2024, “el porcentaje de mujeres sin hijos una vez la mujer termina su edad reproductiva se ha incrementado sustancialmente en un 64% aproximadamente (tomando el grupo de edad 40-44 como referencia)”.
Pero, ¿qué ocasionó que las mujeres decidieran tener pocos hijos o no los tengan?
La directora del programa Mujeres y Salud de la organización Taller Salud, la doctora Ángela Cruz Félix, señaló que existen múltiples incidencias que han llevado a que las mujeres no opten por la maternidad. Habló de “una historia compleja de control reproductivo”, que no hay condiciones adecuadas a nivel social, económico y de atención médica para optar por parir, así como que hay déficit de servicios para la población infantil. En general, apuntó que las condiciones de vida en la Isla no están como para que una mujer determine que hay opciones para “criar con dignidad”.
Las condiciones
“La discusión sobre la baja natalidad no se debe centrar únicamente en cuántos niños nacen. Debe centrarse en si Puerto Rico está creando las condiciones necesarias para que las personas puedan decidir libremente tener o no tener (hijos). Si pueden criarlos en entornos seguros, saludables, con oportunidades de desarrollo. Para nosotras, desde la organización y esto es un tema que nos mueve mucho, porque sabemos las condiciones, sabemos cómo la vida de las mujeres carece de calidad. Y sabemos que no se están dando, a nivel de estado, unas garantías mínimas para la niñez que ya actualmente existe en la Isla. Así que las mujeres que están sosteniendo los procesos de crianza actualmente están pasando muchas vicisitudes", sostuvo.
Añadió que “reconocer que la natalidad es un reflejo de las condiciones de vida del país es importante, cuando hay incertidumbre económica, cuando hay dificultad para acceder a vivienda, cuando hay limitaciones en los servicios de la salud, escasez de apoyo para la crianza, preocupaciones sobre el futuro, la gente, las mujeres, puede elegir posponer o reconsiderar esa decisión de ejercer la maternidad. No solamente es una decisión individual, es un indicador de las condiciones sociales que ofrece el país. Esa es nuestra teoría”.
Más en detalle, la doctora en sicología explicó que aspectos como el alto costo de los alimentos, la gasolina y los servicios esenciales de agua y luz; los problemas de pago del Departamento de Educación a los proveedores de servicio del Programa de Educación Especial; la falta de programas recreativos, deportivos y artísticos para los niños; que no se consiguen citas médicas y las que se consiguen pueden ser de aquí a un año; las desventajas que tiene una mujer embarazada o con hijos en el mundo laboral, y la violencia comunitaria que se vive son ejemplos de las condiciones negativas que observa una mujer a la hora de determinar si tendrá o no hijos.
Más educadas
Por su parte, la perinatóloga Annette Pérez Delboy destacó que el déficit de natalidad está aumentando en todo el mundo y no solo es un problema de Puerto Rico. Comentó que en Estados Unidos la disminución es de un 30%.
Al hablar sobre lo que ocurre en la Isla detalló que “ellas no están quedando embarazadas, a mi entender, porque estamos teniendo una población en que las mujeres están más educadas. Los embarazos de niñas jóvenes han disminuido, hay más anticonceptivos, las que quieren quedar embarazadas son mujeres ya que son sobre los 30 a 40 años, donde la fertilidad disminuye. Esas son cosas que nos están llevando a tener menos embarazos”.
También aludió a que, “en Puerto Rico, al tener una baja paga, tienes una filtración de gente joven que se está yendo a Estados Unidos, ya sea a estudiar o trabajar, y esa es la gente que no está pariendo aquí. Están pariendo en los Estados Unidos”.
La doctora reconoció que el acceso a la salud también se ha vuelto un problema, a tal punto que, para conseguir atención médica, muchas mujeres tienen que llegar a una sala de emergencia.
“Al haber pocos médicos, hay poco alcance y las mujeres les cuesta más trabajo conseguir médicos. Ellas están viniendo a las salas de emergencia, donde yo las veo y veo a veces tres al día. ‘Es que no tengo médico... Es que yo llamo a conseguir médico y no hay médico... Es que el médico no me puede ver a mí hasta dentro de un mes y estoy sangrando y tengo esta complicación’”, indicó, al ejemplificar algunas de las excusas que recibe.
Pérez Delboy comentó que también ha impactado en la natalidad la alta tasa de cesáreas en la Isla, que representa un 50% de los partos. Explicó que la mujer que atraviesa una cesárea está menos propensa a tener más de un hijo.
La clave: mejorar la calidad de vida
Para cambiar el rumbo de la baja natalidad, Pérez Delboy señaló que lo que se debe mirar es “cómo podemos atraer a que nuestros hijos se queden en Puerto Rico o vengan aquí a traer a sus hijos”.
Mientras, la sicóloga Cruz Félix recomendó que el estado se enfoque en mejorar la calidad de vida del pueblo.
Expuso que “no solamente se trata de traer niños al mundo. Se trata de cuál va a ser la calidad de vida para esa niñez, si una misma pasa miles de retos para tener servicios médicos, para tener servicio de vivienda segura. O sea, ¿quién quiere traer al mundo a un niño que va a estar expuesto a muchos retos, a la falta de servicio?”
“Yo creo que la meta no debe ser aumentar la natalidad a cualquier costo. La meta debe ser garantizar que todas las mujeres tengan la capacidad real de decidir si desean o no ejercer la maternidad y que, si deciden ejercerla, puedan traer a esa niñez a comunidades seguras, saludables y con oportunidades”, concluyó.


