En Utuado se produce el primer pan de pana fresco y sin gluten
Al comprar su finca y sembrar el fruto, varios intentaron desanimar a Josué Rodríguez y Jajaira González, pero hoy gozan de un producto estrella.
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Era 1997. Nadie pensaba que fuera posible. Josué Rodríguez Negrón y Jajaira González Rivera, que entonces eran estudiantes de Agronomía del Colegio en Mayagüez, vislumbraban el potencial de la pana (panapén, mapén), pero solo escuchaban que “no era un cultivo viable, que se perdían, que no iban a tener éxito”.
Hicieron sus vidas profesionales, ella como microbióloga clínica y él como ingeniero. Pero la semilla seguía ahí. Así que en 2014 compraron un terreno inmenso en Utuado. Sembraron más de 500 árboles de pana. Y nombraron al lugar “Finca Dos Hermanas” en honor a sus hijas.
La idea era producir tostones. Pero todo cambió. Rodríguez Negrón, por el estrés, comenzó a desarrollar sensibilidad al gluten. Una de sus hijas también. El pan se convirtió en un problema y él, buscando alternativas, tomó un curso de panadería libre de estas proteínas. Y una nueva idea surgió: hacer pan de pana.
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Entonces, los comentarios desalentadores volvieron: “¿Para qué vas a hacer eso si tienes un buen empleo? Eso nadie te lo va a comprar. No hay mercado para eso”. Los bancos tampoco contaban con un modelo similar para poder evaluar el negocio y financiarlo.
Pero estaban decididos. Y, tras unos 200 intentos, pruebas de degustación y la inversión de todos sus ahorros, dieron con la receta ideal. Entre Panas había nacido.
“La realidad es que hacer un negocio da miedo, pero uno no puede coger miedo”, sostuvo el cofundador. “Decidimos catalogar todos esos ‘noes’ como ruido y escuchar solamente a los celíacos, a las personas intolerantes, a quienes serían nuestros clientes”.
Porque al final, su misión es poder responder y solucionar las necesidades alimentarias de nuestro archipiélago con un producto local. Por eso, nunca han perdido el contacto con las necesidades de sus compradores.

“Que les gustaría uno vegano, pues lo sacamos. Que les gustaría con multigranos, que sea más saludable, con más semillas, lo sacamos también”, apuntó el gerente de Operaciones.
Ese mismo ejercicio de escucha activa motivó a González Rivera a elaborar crutones sin gluten. “Hice un experimento en casa y me encantó”, contó la presidenta. El producto también ha logrado una exitosa penetración en el mercado.
Un camino sacrificado
El negocio maduró en los mercados agrícolas, tomó tracción luego del huracán María y se consolidó en la pandemia, cuando entregaban el pan a domicilio a través de todo el país. Para marzo de 2022, las máquinas se encendieron y comenzaron a producir pan de pana congelado para los supermercados.
Pero para crecer, los sacrificios personales han sido mayúsculos.
“Yo era tecnóloga de laboratorio, pero desistí para dedicarme 100% a las operaciones”, resaltó González Rivera. “Una de las cosas que desde el principio supimos era que no iba a ser fácil”.
Aunque Rodríguez Negrón mantuvo su empleo, en la fábrica es el encargado de diseñar procesos, instalar maquinarias y negociar con suplidores.
Las vacaciones y los días libres desaparecieron. También el tiempo para practicar natación, hacer snorkeling o viajar.
“Dejé de hacer muchas cosas que me gustaban por estar metido aquí todos los días”, confesó Rodríguez Negrón. “Esa es la historia que la gente no ve, las horas largas”.
Hoy, con cuatro empleados, la empresa familiar produce 1,100 panes semanales. Además, incentiva el turismo al ofrecer tours por la panificadora.
“Pero la satisfacción es que a la gente que lo necesita le guste, que quiera repetir, que lo recomiende”, afirmó el ingeniero. “Y que al final de todo, el esfuerzo y el sacrificio que hemos puesto, haya valido la pena”.
Llegará a más hogares puertorriqueños
Tras cuatro años vendiendo congelados, Entre Panas estaba lista para dar el siguiente paso: elaborar el primer pan de pana fresco gluten free 100 % boricua. Y lo lograron.
Esta invención fue el detonante para firmar una alianza con la reconocida panificadora Pan Pepín, que se encargará de la distribución y el mercadeo para que el producto, cultivado y horneado en “La ciudad del viví”, llegue a más hogares puertorriqueños.
“Es como un hermano mayor llevándote de la mano”, describió Rodríguez Negrón. “Ellos ya han recorrido este camino y conocen este negocio”.
Así, bajo un empaque colaborativo que une a ambas marcas, la experimentada manufacturera expandirá su catálogo con dos variedades, regular y multigrano, hechas con huevos del país.
“El pan de pana gluten free surge como respuesta a un consumidor cada vez más informado, que busca alternativas innovadoras, elaboradas con ingredientes locales y que complementen un estilo de vida saludable”, expresó Luis Santini, gerente general de Pan Pepín, en declaraciones escritas.
El producto, que ya se encuentra a la venta, está empacado con una tecnología que utiliza sellado hermético para reducir el oxígeno, lo que protege al pan de agentes externos, mientras preserva su frescura y calidad.
Entre Panas también mantendrá sus opciones veganas, en sus variedades regular y multigranos.
Para el matrimonio, el acuerdo representa más que un crecimiento comercial. Esperan aumentar la producción, generar más empleos y, por primera vez en muchos años, recuperar parte del tiempo que el emprendimiento les obligó a sacrificar.
Pero, sobre todo, representa que aquellas ideas que muchos descartaron hace casi tres décadas sí tenían futuro.
“Desde el principio, siempre ha sido nuestra visión, compartir lo que hacemos y demostrar con orgullo que sí se puede”, puntualizó la empresaria.
Paso a paso: ¿Cómo lo hacen?
Rica en antioxidantes, calcio, potasio, fibra y con los 20 aminoácidos esenciales, la pana se considera un superalimento, por su alto valor nutricional.
Además, convertir la fruta caribeña en harina, Entre Panas ofrece una opción para personas celíacas o intolerantes al gluten que buscan una alternativa al pan.
Pero, ¿cómo se hace? Jajaira González Rivera nos contó el paso a paso.
- Todo comienza con la cosecha: “La fruta tarda 12 semanas desde que es flor hembra hasta que está lista”.
- Luego las deshidratan utilizando energía solar: “Tenemos una capacidad de horno y secado de alrededor de 250 panas al día, aunque haciendo un esfuerzo extra hemos llegado a 500”.
- Muelen todas las virutitas de pana deshidratadas.
- Al día siguiente, pasan a la elaboración, que funciona como “una panadería normal”. Preparan la mezcla del pan con otros ingredientes que buscan replicar la función del trigo y amasan.
- Sin embargo, luego el proceso requiere de un meticuloso trabajo artesanal. Como la masa sin gluten es “muy líquida y pegajosa” no puede pasar por las moldeadoras industriales. Así que el “formado y cortado” se hace a mano.
- Finalmente, lo empacan y lo llevan al distribuidor.
La operación es completamente vertical y sustentable, donde todo se produce y se procesa por puertorriqueños.


