La población de caimanes alrededor de la Isla sigue en alza, a juzgar por recientes capturas que han hecho personas que se dedican a su caza, como el caso de José “Gongo” Morales, conocido en las redes sociales como Gongo Fishing PR, quien igualmente ve una oportunidad para aumentar el consumo de carne de ese reptil, a la que concedió una máxima puntuación en lo que se refiere a su calidad.

Según relató a Primera Hora el conocido cazador de especies exóticas, solía ir a Vega Baja a cazar caimanes “de orilla, no en botes”, y habitualmente “cogía cinco o seis caimanes” por noche, y quizás llegaba a siete u ocho en alguna jornada particular, pero “no pasábamos de ahí”.

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Sin embargo, en días recientes fueron a esa zona “y cogimos 16, más todos los que se nos fueron”.

“Coger 16 caimanes en una noche, está fuerte. Cogimos el doble (de lo habitual). Llegamos como a las 7:30 p.m. y rápido, ya a las 8:00 p.m., teníamos seis. Como en media hora teníamos seis o más, ocho o algo así, no tengo bien la cuenta, pero sé que en un solo lugar sacamos ocho”, aseguró.

Gongo Fishing
Gongo Fishing (Facebook)

Opinó que ese aumento podría responder a que “estos animales pues se están reproduciendo fácilmente. Cada año aumentan (su población) a menos que los cacen. O sea, si los sigues cazando va a bajar la población bastante, pero parece que en Vega Baja no están ya cazando caimanes igual que antes, y pues están proliferando”.

“Uno de ellos lo fuimos a sacar detrás de casa de una señora que pues, literal, la verja quedaba como a 10 pies del cañito donde estaba la caimana esa que cogimos. Y allí mismo ella tenía los animales y decía: ‘mira, se me han desaparecido par de gallinas y eso’. Pues es que el caimán se los está comiendo”, comentó.

Agregó que, no solo en Vega Baja, sino también en Barceloneta, Manatí, Carolina, San Juan y el área norte en general se han convertido en áreas donde se ven a menudo los caimanes.

Recordó que se trata de una especie que, en Puerto Rico, no tiene enemigos o depredadores que le amenacen y puedan regular sus poblaciones de manera natural. Más allá de alguna situación esporádica e inusual en que algún animal pueda saquear huevos de un nido, solamente el ser humano está en condiciones de poder hacerles frente.

“Súper riquísima” la carne

De acuerdo con Gongo, una opción para motivar su caza podría ser aprovechar su carne para consumirla.

“Sería bueno. Anteriormente escuché de que iban a hacer una procesadora (de carne de caimán), pero nunca se llegó a nada. Pero sí, ahora mismo todos esos caimanes que yo cogí los vamos a usar pa eso (alimento). Yo como caimán y también reparto la carne pa la gente que la quiere probar… la regalo y eso. Y, posiblemente, eso es lo que vamos a hacer. Vamos a procesar todos estos caimanes y la carne se le estará regalando a la gente que quiera probarla”, indicó.

Estimó que durante su reciente caza, “en dos caimanes na más hay como 200 libras (de carne), fácil”, pues uno de ellos mide como “siete pies y pico” y el otro “seis pies y pico”, y estaban “super pesados”.

En esos dos caimanes hay casi 200 libras de carne. Te digo, voy a regalar carne por ahí. Yo la voy a tratar de dividir en bolsitas de cinco libras y que la gente que llegue, pues, que se lleve su caimán y lo pruebe”, comentó.

En Vega Baja se celebra un festival gastronómico dedicado a la carne de caimán.
En Vega Baja se celebra un festival gastronómico dedicado a la carne de caimán. (Alejandro Granadillo)

Y para quien se esté preguntando cómo es esa carne, el joven indicó que es “súper riquísima. De verdad a otro nivel. Te puedo decir que es mejor que la gallina de palo, mejor que la culebra que la gente se está comiendo por ahí”.

“Pero te estoy hablando de que es súper, súper rica. De verdad. La carne de caimán es súper rica, dependiendo también de cómo te la hagan. Yo me la he comido en todo, en fricasé, encebollado, al ajillo, en nuggets. Y le doy 10 de 10. De verdad me encanta”, insistió.

Exhortó a la gente a “no juzgar el libro por la portada” y mirar más allá del físico del animal, que en general puedan considerar feo o desagradable.

“Créeme que yo he hecho caimán en casa y digo que es pollo y se lo comen, y después le digo que es caimán y ahí pegan, ‘diablos, fo’… pero si te lo comiste de lo más bien y estabas jartándote”, comentó.

De hecho, su apreciación del caimán llega al punto que no le gusta matarlos, y prefiere que sean otras personas quienes se ocupen de eso. Una vez muerto, “yo lo puedo pelar y eso”.

Aprovechó para comentar que no hay prohibición en matar caimanes, toda vez que se consideran una plaga invasiva. Sin embargo, advirtió al público a que no los provoque innecesariamente, “mejor dejarlo tranquilo”, y también evitar que, si tiene una mascota, como un perro, lo enfrente, pues podría acabar con una mordida peligrosa. En su lugar, exhortó a llamar a personas que están adiestradas y saben cómo atraparlos.

Comentó que, normalmente, el caimán no ataca al ser humano, pero alertó que sí puede tornarse más agresivo si se trata de una hembra protegiendo un nido, algo que puede ser el caso si ve que el animal se queda en el mismo lugar o regresa a ese mismo sitio a pesar de que lo espante, “porque es bien raro que el caimán se quede”.

No los provoque

El subsecretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y comisionado del Cuerpo de Vigilantes, Nelson Cruz, por su parte, confirmó que, en efecto, hay una abundante población de caimanes, particularmente en una treintena de cuerpos de agua.

Sostuvo que personal del DRNA y otras “personas que nos ayudan” los buscan para disponer de ellos de manera responsable.

Aclaró, sin embargo, que “el reglamento de vida silvestre dice que el ciudadano no tiene que tener un permiso para poder eliminarlos, pues como es una plaga, pueden hacerlo”. No obstante, al igual que Gongo, exhortó a no actuar de manera irresponsable, pues se trata de un animal que puede representar un peligro, y recomendó llamar a los expertos del DRNA o alguna otra persona adiestrada para esos fines para que se ocupe de removerlo.

“Importante que la gente no los toque. Llamen al Departamento, al 787-999-2200, extensión 2911, eso está 24 horas al día, y se canaliza la llamada o la situación”, exhortó, aclarando que eso no se limita a caimanes, sino a cualquier otra situación que involucre a un animal, “sea una culebra, iguanas, a veces un pelícano que se enterró en un balcón o la verja”.

“Pero no se acerque, no lo mire de frente. Considere siempre el tamaño. Y llámenos”, insistió, al referirse a cómo actuar ante la presencia de un caimán, que resaltó es un animal de hábitos nocturnos que no suele estar activo durante el día, y tampoco se aleja de la zona en que habita, cerca de cuerpos de agua.

En caso de ser necesario, insistió en “no verlo de frente, irse por la parte posterior y estimularlo con un palo o una vara por el rabo para que entonces ellos se muevan”.

Pero preferiblemente, insistió, “no intentes cogerlo, si no estás adiestrados y no sabes. No lo ataques, llamen a las autoridades y nosotros resolvemos”.

Por último, en lo que se refiere al consumo de carne de caimán, Cruz indicó que actualmente tienen unos acuerdos de colaboración, que incluyen al Departamento de Agricultura federal y el Departamento de Salud local, para atender ese tema, no solo con la carne de caimán, sino también otras especies como culebras y cerdos, para que un grupo de personas que se dedican a la venta reciban una orientación por parte de Salud, así como un permiso y una identificación, para “manejar esa carne de manera adecuada y no haya ningún tipo de bacterias”. Agregó que, “las dos o tres personas que están haciendo esto están en vías de completar unos procedimientos porque no tan solo son regulaciones locales, sino también hay regulaciones federales”.

Explicó que el caimán, “puede consumirlo, bajo su responsabilidad”, y reiteró que esas personas, como Gongo, que colaboran con el DRNA y trabajan y consumen esa carne “hasta ahora han cumplido en términos de lo que es la higiene, la disposición, el manejo, pero todavía no están autorizados, están en vías de someter ese procedimiento”.

“El Departamento de Salud es riguroso, bien activo en cómo controlar esa industria, pero sí, le damos la bienvenida. Sería cuestión de que las personas cumplan, y me consta que han buscado orientación. Así que, una vez cumplan, lo hacemos. Y por lo menos esos muchachos están con nosotros orientados. Estamos cumpliendo con las responsabilidades del Estado y con el estado de derecho aplicable, para que se cumpla como tiene que ser”, explicó.

Caimán capturado en Cataño
Caimán capturado en Cataño (Suministrada)

Sin embargo, Cruz fue enfático en aclarar que, si usted caza un caimán, no se puede revender el animal ni su carne.

“Eso es tráfico, eso es ilegal. No puedes vender eso, es delito grave. No puedes cazarlo para venderlo, ni completo, ni la carne. Y si te coge el Departamento te van a multar. No puedes venderlo, a menos que estés autorizado por el DRNA”, insistió.

Salud evalúa el tema

El Departamento de Salud explicó que actualmente evalúa las regulaciones para emitir una opinión sobre la posibilidad de tener producción, venta y distribución de carne de caimán para consumo humano en Puerto Rico.

De acuerdo con Miriam Ramos, principal oficial de epidemiología y secretaria auxiliar para la vigilancia y protección de la salud pública, “el Departamento de Salud no se opone a que las personas consuman en su carácter personal e individual la carne de caimán”, si bien ese consumo es “bajo su propio riesgo, porque son animales que son salvajes”.

Sin embargo, cuando se trata de “la producción y venta para consumo, se tiene que cumplir con unas regulaciones al amparo del CFR (Code of Federal Regulations) o código federal, ya que Puerto Rico adoptó el código de alimentación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) en Estados Unidos”.

Dicho código, explicó, contiene las mejores prácticas y medidas para asegurar la manipulación segura de alimentos, y es el que tiene jurisdicción, y regula, el consumo de carne de caimán, “para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos”.

Agregó que, “por encomienda del secretario de Salud (Dr. Víctor Ramos), actualmente la División de Salud Ambiental, que está adscrita a la Secretaría de Vigilancia y Protección de Salud Pública, se encuentra en la evaluación de todas las regulaciones no solo federales sino algunas también estatales, para poder entonces brindar una opinión que sea más amplia, y poder establecer los mecanismos para que esto (producción y venta de carne de caimán para consumo humano) se lleve a cabo”, tal como ocurrió en el pasado con las gallinas de palo, otro reptil que igualmente se convirtió en una plaga.

El DRNA especificó que son un problema serio pues ocasionan impacto negativos a la diversidad biológica de la Isla.

“En eso es lo que nos encontramos actualmente, reconociendo que las tendencias, y también las prácticas de los cazadores, van más dirigidas, al haber más reptiles, a hacer la caza de estos animales. Así que el Departamento de Salud está consciente de eso y estamos haciendo la evaluación exhaustiva y trabajando sobre esto”, reiteró.

Ramos comentó que en los estados de Florida y Luisiana ya se consume, bajo regulaciones, la carne de caimán, de manera que no sería una novedad para las regulaciones federales. Sin embargo, explicó que “ese permiso otorgado está atado a unos requerimientos regulatorios no solamente de cómo se realiza la caza del animal, sino la evaluación del estado de salud del animal, cómo se procesa el animal en cuanto a lo que es los lugares certificados para el procesamiento y etiquetado, porque tiene que haber unos asuntos de etiquetado y tiene que haber entonces unos asuntos cuando ya eso se va a pasar a servir, tal vez en un restaurante, o como comida ya para la venta”.

“Eso sí puedo adelantar, que son áreas y procesos que esas otras jurisdicciones tienen bien establecidos y regulados, porque principalmente van atados a poder vigilar la salud de ese animal antes de disponer de comer. No es que lo cogen de los pantanos de Florida y lo comen y lo venden, no. Existen esas regulaciones y esos procesos dentro del mismo código que tienen establecido a nivel estatal. Literalmente ellos mantienen unas fincas”, indicó.

Dado que ya se consume carne de caimán en la Isla, e incluso hay hasta un festival dedicado a eso, se le preguntó la funcionaria si se había reportado algún caso de intoxicación o envenenamiento por ese consumo, y respondió que hasta el momento no han recibido ningún reporte de ese tipo de incidencias a través de sus diferentes sistemas de vigilancia.

Otras medidas de control del DRNA

Más allá de hablar sobre los caimanes, el subsecretario Cruz indicó que la actual administración del DRNA bajo la dirección del secretario Waldemar Quiles, se ha movido a reforzar los esfuerzos para evitar la proliferación de especies exóticas en la Isla.

Afirmó que una de las primeras medidas fue proveer de teléfono 24/7 a la oficina de los vigilantes, para poder recibir las llamadas de la gente. Indicó ya están instalados al 98%, “excepto Vieques y Culebra, que están por instalarse la fibra óptica en esto días”.

También se abrió la Oficina de Inspección de Vida Silvestre del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín para detener la entrada de animales exóticos, que “era el foco de entrada”, y ahora operan allí en dos turnos de 6:00 a.m. a 10:00 p.m. haciendo inspecciones incluso dentro del área de carga.

Además, activó la Unidad de Vida Silvestre, que “estuvo inoperante por ocho años”, y ahora está trabajando en todas las siete regiones de Puerto Rico, con “personal pagado, capacitado y adiestrado” en el manejo de las diferentes especies, incluyendo aquellas endémicas y exóticas.

También han adiestrados y certificado a más de mil personas en los pasados 15 meses, como miembros de equipos de manejo de emergencias, para ser aliados del DRNA en el manejo de esas especies animales, como las pitones reticuladas.

De igual forma, han introducido el uso de tecnología de drones para detectar especies invasoras a través de su temperatura y poder así removerlas, y están colaborando con un médico veterinario para disponer de esas especies, exportándolas a través de un permiso especial, ya sea vivas o su carne y piel. También, adelantó, que “estamos en los trámites finales para que una compañía especializada en la Florida venga a Puerto Rico” y “todo lo que nosotros podamos capturar se lo damos a ellos y ellos lo exportan para comercio de carne y piel”.