Intentarán remover hoy la barcaza encallada frente al Morro
La Guardia Costanera indicó que está listo el operativo para reflotar el navío aprovechando el buen tiempo y la marea alta.

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La Guardia Costanera podría remover la barcaza encallada frente al Castillo San Felipe del Morro esta madrugada, aprovechando una ventana de buen tiempo y la marea alta.
Según indicaron este lunes oficiales a cargo de la operación de salvamento de la barcaza Defiant, que encalló el pasado 9 de febrero, ya se hicieron todas las evaluaciones y procedimientos necesarios para reflotar ese navío, que está encallado en un arrecife frente a la histórica estructura, a uno de los lados de la entrada a la Bahía de San Juan.
El teniente de fragata Rey López, comandante de incidente de la Guardia Costanera en el comando unificado establecido para este incidente, repasó que la barcaza Defiant es “una embarcación de 265 pies de eslora que encalló en las rocas cercanas al Castillo San Felipe del Morro, a la entrada de la Bahía de San Juan, el pasado 9 de febrero”, un evento que “aún continúa bajo investigación”.
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Explicó que se creó un comando unificado para trabajar la respuesta al incidente, compuesto por la Guardia Costanera, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la compañía propietaria de la embarcación, Harbor Bunkering. Además, también han coordinado acciones con otras agencias estatales y federales, como el Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD), la Autoridad de los Puertos, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (USFWS), el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE), la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), entre otros.
“Afortunadamente, al momento del encallamiento de esta embarcación, la misma no estaba cargando combustible comercial como carga. Había descargado antes del incidente. No obstante, como es común en este tipo de embarcación, siempre quedan remanentes dentro de los tanques o diésel destinado a la maquinaria auxiliar, por lo cual, el pasado 13 de febrero, pudimos remover 1,100 galones de diésel residual a bordo”, comentó.
“Con esta acción se mitigó sustancialmente el impacto ambiental que esta barcaza representaba de inmediato”, agregó.
Comoquiera, sostuvo, han continuado haciendo evaluaciones ambientales, verificando la vida marina del área y sus elementos más sensibles como los corales, “asegurándonos que los procesos de salvamento, las preparaciones, no iban a crear otros daños adicionales”.
De hecho, agregó, el domingo personal del DRNA “removieron aproximadamente 50 colonias de corales que estaban en peligro en el área. La intención es relocalizarlas a áreas seguras para así salvarlas”.
Explicó que también han realizado análisis estructurales y submarinos para verificar la condición de la barcaza, y entienden que “cuatro de los diez tanques de carga han sido comprometidos, por lo cual cantidades mínimas residuales dentro de esos tanques sí entraron al agua”.
“Debo aclarar que ninguna cantidad, aunque sea mínima, de hidrocarburos entrando al ambiente marino es aceptable. Sin embargo, estamos hablando de diésel de bajo azufre, que con las condiciones del tiempo, temperatura de agua, temperatura de aire, oleaje rompiente en el momento, y la ventilación natural, se tiende a disipar con relativa rapidez, inclusive más rápido de lo que en ocasiones podemos tratar de recuperarlo”, afirmó el teniente.
Agregó que ahora están listos para ejecutar el plan de salvamento, que se ha revisado minuciosamente, tan pronto las condiciones meteorológicas y marítimas lo permitan.
El plan contempla llenar de aire a presión los compartimientos de la barcaza, incluyendo los 10 tanques de carga, para así lograr una flotabilidad positiva. Una vez se logre, intentarían remolcar la barcaza fuera del área de peligro, para revisarla y asegurarse que continúa estable y no corre peligro de hundirse. De ser así, la transportarían hasta el muelle 16, donde se le realizarían reparaciones para asegurar que la barcaza pueda flortar por sí sola sin la necesidad de compresión de aire.
“De lo contrario, si entendemos que no se está manteniendo, que las compresiones de aire están disminuyendo y hay algún riesgo de hundimiento tanto para la barcaza como las personas a bordo respondiendo, nos vamos a mover ágilmente a localizaciones predeterminadas fuera del canal o inclusive fuera de la Bahía de San Juan”, agregó.
Para el operativo, necesitan una ventana de condiciones de tiempo adecuadas, y la marea alta, algo que, según indicó el meteorólogo Ernesto Rodríguez, del Servicio Nacional de Meteorología en San Juan, debe estar ocurriendo entre 2:00 y 3:00 de la madrugada del martes, y la madrugada del miércoles, si bien ya el mismo miércoles comenzaría a empeorar el oleaje por un evento de marejadas.
“La marea alta ocurre entre 2:00 y 3:00 de la mañana todos los días, pero en términos de las condiciones marítimas actualmente están bien tranquilas. Estamos hablando de alrededor de dos pies en la bahía. Pero tenemos una ventana de tiempo por las próximas 24 horas, donde ese oleaje va a mantenerse entre dos a cuatro pies. Ya entrando el día del miércoles esperamos que aumente ese oleaje significativamente de seis a ocho pies, con una marejada que viene del norte noroeste”, explicó.
Así las cosas, la expectativa es hacer el salvamento en la madrugada del martes, y si no es posible, reevaluarían para hacerlo en la madrugada del miércoles, si las condiciones continúan seguras.
Sin embargo, capitán de navío Luis J. Rodríguez, capitán del Puerto y comandante del sector San Juan, fue enfático en que “solamente moveremos la barcaza si el tiempo, si la ventana del tiempo nos permite, y si es seguro hacerlo”.
“De mi parte como capitán del puerto, yo me reservo la decisión de si tengo que cerrar el puerto para que esta maniobra se haga o no se haga. Todavía el puerto va a seguir abierto. Hay varios barcos que van a entrar mañana en la mañana y eso, hasta ahora mismo, va a seguir como estaba”, afirmó.
El capitán explicó que, además de proteger al personal y el ambiente, y rescatar la barcaza si es posible, el otro objetivo importante es proteger la vía navegable del puerto, para que se mantenga la operación de entrada y salida de barcos de todo tipo, pues entre el 80 y el 90% de la mercancía que llega a la Isla y a las Antillas menores transita por el Puerto de San Juan, de manera que es vital para la economía de la Isla y de la región.
Durante el operativo, la Guardia Costanera establecerá una zona de seguridad alrededor de la barcaza, por el tiempo que sea necesario. Los operadores de embarcaciones deberán mantenerse alejados de la barcaza y el operativo de salvamento en todo momento. Violar la zona de seguridad, además del riesgo que podría traer, puede conllevar a sanciones tales como la terminación del viaje y la imposición de multas por $5,000.
Además de barcos de la Guardia Costanera, también habrá barcos de FURA y del Municipio de San Juan dando apoyo durante el operativo.
No está claro cuánto tiempo podrá tomar el operativo de salvamento, pues los oficiales indicaron que actuarían con toda la precaución necesaria para asegurar que se pueda llevar al muelle 16 sin registrar contratiempos.
“Nosotros operamos el escenario peor. Y el peor escenario sería que la barcaza se encalle o se hunda en el canal de navegación. Obviamente la probabilidad de que la barcaza se hunda es mínima de acuerdo a los cálculos que hemos hecho. Eso planes se han revisado tres, cuatro… creo que vamos por la quinta revisión. Lo que sí no queremos es no prepararnos para la posibilidad de que eso pase. Eso sería lo peor, que la barcaza se hunda en el canal de navegación. Por ende es que he instruido que no se use el canal de navegación para el tránsito. Quiero que estén fuera del canal de navegación lo más posible. Lamentablemente van a tener que cruzar el canal, porque hay áreas donde hay que atravesarlo”, explicó Rodríguez, detallando que moverían la barcaza al borde del canal de navegación, cruzándolo por dos puntos antes de llevarla al canal.
En el caso improbable de que la barcaza no se pueda mover de manera segura al muelle 16, y exista riesgo de que se pueda hundir, se llevaría a un punto predeterminado mar afuera para dejarla hundir allí y que no haya peligro para la navegación.
El capitán Rodríguez sostuvo también que la compañía Harbor Bunkering, dueña y operadora de la barcaza, “durante todo este tiempo ha sido muy proactiva. No hemos tenido ningún problema. Siempre ha estado abierto para colaborar con nosotros”.
Por su parte, Kasim Bernabé, de Harbor Bunkering, sostuvo que, si logran recuperar la barcaza, intentarían hacerle las reparaciones necesarias en el dique seco, para que pueda volver a operar.
Aunque no dio números específicos, alegando que aun no se ha calculado el impacto económico por el encallamiento de la barcaza, indicó que “supera los millones, varios millones (de dólares)”.
Una vez se logre la remoción de la barcaza, como se espera que ocurra, el área sería evaluada por diversas agencias para determinar las acciones correctivas que sean necesarias para el ambiente y la protección de las estructuras en la costa.


