El hogar está de fiesta: Irma cumplió sus 101 años de edad.

Para la ocasión, se colocó un bizcocho rosado y blanco en la mesa de la terraza, a la que fueron llegando los residentes del First Class Home Care, en San Juan, además de familiares de la homenajeada y vecinos del área. 

Irma habla bajito y pausado, pero, al ver la decoración de la fiesta en su honor, por primera vez en la tarde, preguntó a viva voz: "¿Eso es para mí? ¡Qué sorpresa bella!",  mientras abría sus brazos de par en par como recibiendo con júbilo la fiesta que le prepararon en el hogar, que es administrado por el matrimonio entre Abigail Acevedo y Ricardo Irizarry.

La cumpleañera, entonces, le dio un beso y un abrazo a Abigail y le dijo: "te quiero mucho; te adoro".

"Este ajuar que tengo puesto, me lo tenía Abigail para el día de hoy", dijo emocionada Irma, cuyo cumpleaños fue el pasado 24 de junio, pero fue celebrado ayer, sábado.

Abigail, por su parte, comentó: "Siempre la ves coqueta, limpia, bonita, tiene tema de qué hablar y estoy gozándome su cumpleaños número 101". 

Entonces, Irma volvió a tomar la palabra. "No me gusta estar tirada. Me gusta estar arreglada", aseguró la guapa mujer de abundante cabellera blanca y que, para protegerse del sol, se puso unas gafas muy a la moda.

Ante el comentario que se le hizo: "¡Pero qué joven se ve!", ella ripostó: "Por lo menos, sé lo que hago. Puedo pensar todavía".

Irma es hija del prócer Manuel A. Pérez –destacado educador que realizó importantes logros en la administración pública del País–,  estuvo casada por casi 50 años con el fallecido cardiólogo Dwight Santiago, se desempeñó como secretaria ejecutiva, tiene dos hijos, cuatro nietos y cinco bisnietos.

Su hijo, quien se llama como su padre y quien también es doctor, estuvo presente en la actividad. "Mi queridísima madre está saludable, está fuerte dentro de lo que cabe y está muy orientada en todas las esferas y muy pendiente a todo el mundo y a lo que está pasando en la política, en el mundo. Eso es bellísimo, tenerla de esa forma", destacó el doctor, quien explicó que su hermana Mayra, no pudo asistir a la fiesta porque está radicada en Filadelfia, donde es profesora.

Qué empiece la fiesta

Los otros viejitos estaban tan emocionados como ella por el agasajo, tanto por el cariño que le tienen a Irma, como por la comida.

Celia, de 63 años, por ejemplo, estaba vestida de forma casual, pero, al escuchar la palabra "fiesta", calladita, se retiró unos minutos a su habitación y regresó de lo más arreglada y coqueta. "Me gustan las fiestas porque son alegres", expresó la mujer.

Por su parte, Nydia, de 72, describió a Irma como una "tremenda compañera, muy buena", al tiempo que le deseó mucha salud.

Para Fernando, de 80 años y quien es muy unido a Irma, "todos los días son de fiesta" y aseguró que el padecimiento que sufrió recientemente no le impediría comer bizcocho.

Una amistad especial

Cuando se le preguntó a Irma si ella y Fernando tienen una relación romántica, ella respondió: "Yo estoy muy vieja pa' eso".

Sin embargo, se desbordó en elogios para él. "Fernando es un gran señor. ¡Él es una persona tan sana! ¡Él sabe tanto! Pero no trata de imponerte lo que él sabe", compartió.

Los elogios de Irma no acabaron ahí. "Es una persona muy atenta, muy culta. Él le cede el asiento a la vieja más vieja de aquí", aseguró.

"Él me trae el periódico todas las mañanas, me lo trae el cuarto y yo lo leo. Si alguien trae un bizcocho, yo le guardo un pedazo. Puedo compartir con él mucho", acotó.

Para una larga vida...

Al preguntársele, "¿cómo se llega a cumplir 101 años?", Irma respondió: "La cuestión es que no es tan fácil".

"Primero, hay que ser conforme con lo que Dios ha mandado. Si yo no lo puedo remediar... ¿qué voy a hacer: pegarme un tiro? No", advirtió la mujer.

Irma dijo que para una larga vida, también hay que respetar la humanidad, aprender a compartir, vivir día a día, viajar y leer mucho para enterarse de lo que está pasando en el mundo.

"Tú no vives en Puerto Rico; tú no vives en este hogar; tú vives en un mundo y eres parte de un mundo y aunque tú no puedes hacer nada por los que están por allá, por lo menos, sabes que existen", opinó la mujer, quien en su andador con ruedas siempre lleva libros y revistas que comparte con sus compañeras.

Un nuevo hogar

Irma lleva más de ocho años viviendo en el hogar, en donde dice estar muy feliz.

"¿Sabes una cosa? Soy feliz. A mí no me hace falta más nada. Estar aquí, compartir con ellos. He hecho amistades aquí. Me siento como si estuviera en mi casa, o mejor, porque me lo dan todo echo. No tengo que ir al colmado, no tengo que lavar ropa, no tengo que planchar, no tengo que hacer la cama, no tengo que hacer nada, nada más que vivir... seguir viviendo. Vivir tranquila y conforme con la realidad", expuso la mujer mientras que Ricky Irrizarry, el hijo de 20 años de la pareja y quien es paciente de Síndrome Down le daba un besito en la frente.

Abigail se expresó feliz de tener a Irma como una de sus residentes. "Yo me siento bien orgullosa de tenerla porque para mí, Irma es muy especial. Yo espero tenerla 25 años más", compartió.

Irma, por su parte, manifestó: "Estos años aquí me han dado vida. Vivir en este hogar, me devolvió la vida. 'I feel good’” y aseguró que siempre trata de “portarse relativamente bien".

 Que sean muchos años más Irma.