Manzanas, peras y más: Las frutas exóticas se dan en la Isla mejor de lo que pensabas
Conoce al agricultor que se dedica a estas siembras en San Sebastián.
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Manzanas, peras, ciruelas, melocotones, kiwis y otro sinnúmero de frutos exóticos son cosechados en una finca en San Sebastián.
Pero, ¿en realidad prosperan estos frutos en Puerto Rico?
Aunque pudiese sorprender, la realidad es que entre más seco y tropical esté el ambiente, mejor se dan las cosechas de estas frutas exóticas, aseguró el agricultor Miguel Soto Lisboa, propietario de Nebai Fruit and Farm y Nebai Fruit Garden.
De hecho, señaló que si su finca no estuviese en el barrio Magos de San Sebastián y la plantación fuese en la zona sur, en el área costera o en la zona metropolitana, tendría mayor éxito al dedicarse a la siembra de estas frutas exóticas. La principal diferencia es la cantidad de lluvia que recibe este pueblo montañoso diariamente.
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Soto Lisboa lleva 24 años dedicado al cultivo de frutas exóticas. Asegura que es el único en el mercado, pues sus compañeros agricultores han tenido temor de experimentar con productos que se consideran “extraños”, de climas templados o de países tan lejanos, como Australia.

Sin temor a experimentar
El lema de este agricultor es “lo que no se da es lo que no se siembra”. Por ello, en su finca tiene una zona “experimental” y otras cinco cuerdas con árboles de frutos que, asegura, no tendrán problemas para ser cosechados en tiestos o en pequeños patios de urbanizaciones para que les regalen frutos a sus dueños.
La lista de productos que cosecha en su finca es extensa.
Además de las mencionadas, siembra árboles de:
- Higo
- Lychee
- Pitanga
- Arándano
- Grumichama
- Blackberries
- Persimmon
- Parcha roja
- Araca (araçá o arazá)
- Flor de Jamaica
- Ketembilla
- Longan
- Uvas
- Mulberries
- Mangostan
- Olivos
- Pitahayas de diferentes variedades
- Granada,
- Shelbert berries
- Rambután
- Ciruela
- Fresas
- Strawberry guavas
- Distintos tipos de guayabas
- Té verde
- Peanut butter fruit
- Goji Berry
- Raspberries amarillas
- Pineberries
- Jocote corona
- Jujube
- Granadilla
- Atemoya
- Corazón
- Caimito
- Cacao
- Níspero japonés, entre otras
Pequeños arbolitos de estas frutas exóticas son vendidos en su jardín, localizado en el barrio Hoyamala de San Sebastián. Allí también se venden, si es temporada, algunas de las frutas que se dan en sus cosechas.
Demostró que sí se puede
Lo que más resiente Soto Lisboa es que cuando comenzó en este negocio, en el patio de su hermana, nadie creyó en él.
“En un principio, mi idea era esa. Yo fui a muchos jardines, verdad, cuando comencé, por muchos, tratando de llevar el producto a otros jardines. El resultado era que todos me decían, que no, que no, que no. Como nadie quería tener estos frutos en sus jardines, pues, yo dije: ‘No hago más ese intento’. Lo sigo como estoy vendiendo y le vendo al público acá, tan lejos”, afirmó el agricultor.
Comentó que la mayoría de sus clientes son de la zona metropolitana, quienes van hasta San Sebastián buscando arbolitos de estos frutos. El precio promedio de venta de cada tiesto es de $40.
Al no tener acceso a vender sus cultivos en otros jardines, su éxito lo ha logrado por recomendaciones que sus clientes hacen a sus vecinos, amigos y familiares.
“Llevamos ya 20 y pico años. Ha sido cuesta arriba, pero aquí estamos vendiendo y propagando la finca”, dijo.
La misión de emprender que ha tenido este agricultor lo llevó hace cuatro años a comprar una finca de 18 cuerdas, que comienza a llenar con los árboles de frutos exóticos. Sustituyen una plantación de plátanos que allí había. Su idea es que en un futuro pueda recibir excursiones y enseñar a los interesados a cultivar frutos exóticos en sus hogares, así como vender las frutas que produzca su finca en los supermercados de San Sebastián.
“Cuando uno va al supermercado, esos frutos que no se cosechan en Puerto Rico, tienen un costo demasiado de alto. Los que vivimos en Puerto Rico sabemos que los frutos que no son de aquí son carísimos. Una de las maneras en que uno puede obtener el fruto es sembrándolo, en lugar de ir al supermercado y pagar un alto precio para poder llevarlo a la mesa y poder consumirlo”, teorizó.
Soto Lisboa asegura el éxito que tienen sus plantas, con el cuidado adecuado, en este clima cálido. En primer lugar, señaló que investiga y va a buscar sus injertos iniciales en climas parecidos a los de Puerto Rico, como Florida, Costa Rica y California.
Una vez que cuenta con sus árboles, los ubica en una zona experimental en la que evalúa sus posibilidades de sobrevivencia.
“Si no se da bien, lo descartamos”, precisó.
Cuando sus clientes van a comprar y no tienen patio, les recomienda plantar el árbol en tiestos de 25 galones. Dijo que, si le echan el agua necesaria, un árbol de las 16 variedades de manzana que tienen disponibles puede dar entre 25 a 35 manzanas en unas tres cosechas al año. Comentó que en Estados Unidos estos árboles suelen dar sólo una cosecha al año.
“Es más sencillo de lo que las personas piensan… Si se le echa mucha agua, se pudren. Es necesario que el suelo drene bien, no regar agua demasiado y ocho horas de sol directo”, explicó de manera general.
El agricultor aseguró que cada persona que le compra un árbol exótico no se va de su jardín sin conocer el cuidado general que se le debe dar a la planta para que dé sus frutos. Dijo que lo hacen, porque una persona a la que se le muera el árbol le puede “dar mala fama”.
Por último, Soto Lisboa señaló que tiene sentimientos encontrados a la hora de hablar sobre su pasión por estos frutos exóticos. Dijo que le da tristeza de que otros agricultores “no estén haciendo lo mismo y no den la oportunidad de que otras personas puedan tener la opción de tener más árboles, porque realmente yo no puedo suplir a todas las personas que vienen. Algunas veces tienen que esperar un año para poder comprar su arbolito, porque cuando llegan (a la finca), se acabó”.
Pero, a la misma vez, dijo sentirse “satisfecho de que lo que yo estoy dando a las personas no es un sueño, sino es una realidad… Puedo facilitar a las personas estos frutos, que pensaban que no se daban. No soy egoísta. Hay otras personas que pueden tener estos frutos en el patio de su casa y pueden comer más saludable, fuera de pesticidas y otros químicos”.


