Nuevo tablero geopolítico en la zona tras el arresto de Nicolás Maduro
Un repaso de lo que ha sido el impacto del actual conflicto venezolano-estadounidense y el rol que juega Puerto Rico en ese escenario.
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Luego de lo ocurrido este fin de semana con la intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela, que incluyó la captura y traslado a Nueva York del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro para ser procesado por alegados crímenes de narcotráfico, se abre una gran interrogante sobre cuál será el futuro de esa nación sudamericana.
De acuerdo con el profesor José Rivera González, analista internacional y experto en diplomacia y geopolítica, una acción tan drástica de arrestar a un presidente en su país y trasladarlo a otro siempre va a crear algún tipo de caos, y lo lógico es “contemplar varios escenarios, desde los más beneplácitos hasta los más catastróficos”.
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Mientras, en lo que corresponde a Puerto Rico, Rivera González asegura que, más allá del rol de ser un territorio estadounidense utilizado por la milicia, no es mucho más lo que influye en el escenario de la región.
Sobre Venezuela, el galeno indicó que dependerá de muchos elementos saber qué sucederá con exactitud en ese país sudamericano.
“Va a depender de lo que realmente haga Estados Unidos en términos de qué es lo que va a hacer luego que saca a Maduro de Venezuela. Y obviamente, si la conferencia de prensa de ayer (sábado) es un indicio, pues no es algo que corre en beneplácito. El hecho de que Estados Unidos, o su presidente (Donald Trump), dice que los EE. UU. se va a encargar de Venezuela en lo que se procura una transición pacífica, crea entonces un escenario de mucha preocupación para los estadounidenses, para los venezolanos, y para América Latina en general”, sostuvo el profesor de Educación General y adjunto y colaborador del Programa de Estudios Internacionales y Comunicación Global en la Universidad del Sagrado Corazón, agregando que podría entonces hablarse “de un escenario muy similar al que implementaron en Iraq en 2003”.
Recordó que, en aquel momento, luego de la invasión de EE. UU. no solo derrocaron a Saddam Hussein, “sino que cambiaron todas las estructuras institucionales y gubernamentales del gobierno iraquí” que, aunque se considerara “una dictadura y un autoritarismo, pero había un gobierno establecido”. Y entonces “eso invitó a un caos que se convirtió, primero que todo en una insurgencia chií, y luego en una serie de vacíos de poder que no solamente trajeron a Al-Qaeda sino también al Estado Islámico”.
“Obviamente, Venezuela no es un país musulmán, no está en el Medio Oriente, pero si los EE. UU. pone la acción donde puso el presidente la palabra, estamos hablando de una ocupación a mediano o largo plazo, que podría entonces crear un caos. Y entonces una evidente purga de las estructuras políticas, institucionales, gubernamentales y militares podría crear grupos armados que simple y sencillamente podrían desestabilizar la situación en Venezuela aún más. Ese es el escenario más catastrófico”, opinó.
El otro escenario, agregó el experto, sería que, “desde adentro de Venezuela”, se pueda dar algún diálogo con la oposición para establecer una transición.
“Porque ese es otro elemento, sacaron a Maduro, pero la estructura política, gubernamental y militar que lo mantenía y lo sostenía en el poder, está a ahí. Delcy (Rodríguez) ahora es la presidenta en funciones, según los medios venezolanos… entonces, procurar esa ventana de oportunidad, entablar un diálogo con la oposición y fijar los términos de una posible transformación que pueda incluir elementos del movimiento bolivariano, es decir el Partido Socialista Unificado de Venezuela”, indicó.
En cambio, consideró que, si ese proceso fuera influido desde afuera, “podría traer una serie de problemas”.
“Obviamente, si se promueve ciertas figuras de la oposición, todas son controversiales. Ni hablar de María Corina Machado, que, de hecho, el presidente la tiró debajo de un camión, y eso pues obviamente le tuvo que haber caído mal a ella y a todos los que le siguen”, explicó Rivera González, al referirse a las expresiones de Trump sobre la líder opositora venezolana, de quien dijo no cuenta con el respaldo necesario para gobernad el país.
“Esta invitación al caos tiene culpa para repartir. O sea, no es solamente culpa de María Corina Machado que es la que incita esta intervención extranjera, sino también la culpa es de Maduro por mantenerse atornillado en el poder y no admitir dentro de las posibilidades que algún día el bolivarianismo, y él, iban a salir del poder”.
Clave las riquezas del país
El profesor destacó que en toda esta situación es indispensable hacer mención a las riquezas que posee Venezuela, y particularmente sus reservas de petróleo que se consideran las más grandes del mundo, y de la que “se extrae poco”, pues Venezuela “carece de infraestructura adecuada para poder extraerlo y proceder a refinarlo para convertirlo en los diferentes recursos que se necesitan: combustible, gasolina, diésel, gasolina para los aviones, etcétera”.
Indicó que en ese aspecto también se pueden contemplar diversos escenarios.
“Se instala la oposición en el poder, y entonces empieza un proceso de privatización, donde invitan a consorcios energéticos, probablemente y principalmente estadounidenses”, aunque también europeos, explicó.
“Y entonces, pues claro, esa privatización podría querer decir que toda esa riqueza que se extraiga del petróleo no necesariamente va a redundar en beneplácito para los venezolanos. Ahí está el detalle”.
El galeno subrayó que, aunque se logre una transición pacífica, “es muy probable que se necesite ‘expertise’ externo, y eso va a implicar obviamente compañías petroleras o consorcios energéticos europeos, pero principalmente estadounidenses”, añadió.
También estaría por verse a quién se le vende ese petróleo, que mayormente se le vendía a China, que cuenta con el capital para comprar grandes cantidades de crudo, “y es muy posible que tengan que renegociar los términos de esa venta de petróleo, y evidentemente la asistencia en términos de la extracción y refinamiento de ese líquido”.
Por otro lado, en términos geopolíticos, el experto consideró que el ataque a Venezuela podría verse como un “realineamiento o reacomodo de los poderes mundiales”, o incluso como “una especie de regreso a la Doctrina Monroe, con la salvedad de que se incluye entonces a Trump, y consistente con el documento de estrategia de seguridad nacional publicado el mes pasado, y que en realidad dicta el campo de acción política y estratégica, o el campo de acción geopolítico de los EE. UU., y obviamente el regreso al hemisferio tras considerarlo su área o su zona de absoluta influencia”.
Sin embargo, opinó que la acción “podría ser, o debe ser la única”, o al menos así lo estarían contemplando los estrategas estadounidenses, que entenderían que ha sido “un gesto lo suficientemente dramático, contundentemente impactante, como para alinear a todos los gobiernos del hemisferio, desde Canadá hasta Argentina y Chile en el Cono Sur, y obviamente todo lo que está entremedio”.
Opinó, además, que este giro podría suponer una preocupación adicional para aquellos países o territorios del hemisferio que han sido de alguna manera, por diversos motivos, señalados directamente por la actual administración estadounidense, como Colombia, México, Cuba, Nicaragua, o incluso Groenlandia.
“Les corresponde a todos esos países hilar fino y tratar de tomar pasos más cuidadosos en términos de cómo se manifiestan, cómo actúan, y tratar de procurar tener una relación cordial con los EE. UU. La clave aquí es simple y sencillamente tratar, dentro de lo posible, de no antagonizar a los EE. UU., especialmente esta administración, y tratar entonces de entrar en entendidos y relaciones cordiales”, indicó el profesor Rivera González.
En cuanto a la “guerra contra el narcotráfico”, que fue uno de los pretextos para la intervención en Venezuela, el profesor considera que, independientemente de los acontecimientos recientes, es bastante poco probable que puedan poner fin al trasiego de drogas, además de que el principal problema actualmente en Estados Unidos es el uso de fentanilo,
“No va a acabar. Sí, había droga que pasaba por Venezuela, la cocaína particularmente. Mucha de esa cocaína iba en dirección a Europa… el fentanilo no venía por Venezuela, nunca vino por Venezuela, estamos abordando el problema de las drogas de manera errónea”, sostuvo.
¿Dónde queda Puerto Rico?
Por último, cuestionado sobré cómo podría pensarse que queda Puerto Rico en este tablero geopolítico el profesor opinó que, “ese es el problema, Puerto Rico no queda”.
“Simple y sencillamente se confirma lo que hemos sabido siempre: que Puerto Rico es un territorio estadounidense y que el gobierno federal de la nada puede disponer del mismo, sin que nosotros tengamos mucho que decir”, afirmó.
“Es lamentable, yo observo con dolor y con lamentación el hecho de cómo se ha vuelto a reocupar la base naval en Ceiba en el este de la Isla luego de 22 años de falta de capacidad de gestión del gobierno estatal y municipal de disponer de esos terrenos que tienen un gran potencial turístico y cultural en esa zona. Lo mismo para la base de Aguadilla, que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos salió de esa base en 1975, y de pronto también hay una serie de funciones militares que están ahí”, sostuvo. “Y entonces ese el detalle, quedamos así como que, de pronto celebramos la llegada de tropas militares, pero es precisamente por el hecho de que no se estaba haciendo nada y había estancamiento económico, y la presencia de tropas supone en ese sentido miles de soldados, infantes de Marina, marinos y aviadores que necesitan consumir, que necesitan alimentos, y que eso entonces crea, o reactiva, ciertos elementos económicos. Y claro está, todo negocio lo que quiere es ganancias, quiere reinvertir en su estructura, y quiere obviamente asumir sus funciones de prestar servicios o proveer bienes de consumo”.


