Francisca Rodríguez Trinidad, de 80 años, se mudó a Tampa, Florida, cuando su esposo enfermó de Parkinson.

Cuando decidieron dar el paso en el 2015 de vender su casa y marcharse de Puerto Rico, la profesora retirada de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Humacao, se enfilaba a cumplir los 70 años.

Contó que sus tres hijos se habían mudado a Florida para estudiar y allí levantaron a su familia. Entonces, “los hijos míos me convencieron para que nos mudáramos a Tampa. La razón principal fue que ellos estaban empezando con la familia, tenían los niños pequeños, y mi esposo estaba enfermo. Entonces ellos decían: ‘Si le pasa algo a papi, pues entonces es más difícil para nosotros mudarnos para allá con los niños que tenemos. Y es más fácil para ustedes mudarse a Tampa, porque ya ustedes están jubilados’”, explicó.

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“Paquita”, como la llaman, aceptó que se mudó de Puerto Rico “con el corazón en la mano”.

Tuvo que vender su hogar en Humacao, el que describió como “precioso”, para poder comprar una vivienda en Tampa. Allí, “Paquita” vive sola, ya que su esposo murió en el 2019.

Por lo menos, no tuve el dolor de mudarme después de la pérdida de mi esposo. Después con el tiempo dije: ‘Gracias a Dios que, por lo menos, no estaba en Puerto Rico, estaba cerca de la familia’. Porque como dicen, la sangre siempre llama. Los hijos y la familia son más importante que las propiedades. Así lo son para mí, lo más importante. Así que después con el tiempo yo dije, gracias a Dios, estaba acá y ellos estuvieron conmigo acompañándome los últimos días de mi esposo y yo no estuve sola”, afirmó.

Mudarse siendo adulta mayor no fue fácil. La profesora retirada aceptó que añora muchas cosas de Puerto Rico, desde la playa hasta sus compañeros de la universidad. Sin embargo, ahora se enfoca en tongonear a sus nietos. Los busca a la escuela, pues todavía conduce, y les hace su comida preferida.

También se complace al tener una decoración con la temática boricua. Dijo que utiliza mucho la bandera de Puerto Rico.

“Sé que no me voy a mover de aquí. Aquí yo moriré. Aquí estoy tranquila, porque estoy con mi familia inmediata aquí en Tampa. Me dio mucha pena, me tomó acostumbrarme a dejar a Puerto Rico. Pero, yo tengo la ventaja que a Puerto Rico voy todos los años”, relató.

Puerto Rico es lo más bello que hay, pero mi familia es mi tesoro. Si mi familia no está allí, pues, yo tengo estar donde está mi familia. Voy a regresar a Puerto Rico cuando me vaya y me entierren allí en Humacao, en Monte Calvario. O sea, ese es el futuro que tengo. Pero, en el presente, doy gracias a Dios cada día. Me siento bendecida, porque todavía estoy activa, todavía puedo darle la mano a mis hijas cuando necesitan algo, buscar a los nenes, llevarlos y traerlos, aunque ya no sean tan nenes. Tengo mis ministerios en la iglesia y participo para ayudar a las personas que tienen necesidad económica. O sea, que lo más importante no son las propiedades. Es mi familia”, reiteró.

Reconoció que muchos adultos mayores ahora toman más en cuenta el acceso a la salud para decidir mudarse, que el hecho de tener a su familia. Es que comentó que sus familiares en la Isla le cuentan que tienen que esperar nueve meses para poder ser atendidos por un médico especialista.

“Los médicos que me atienden a mí (en Tampa) son puertorriqueños. Me da pena que en servicios de salud, la situación en la Isla no es la mejor”, comentó, al hacer referencia a que una nueva encuesta de AARP Puerto Rico apuntó a aspectos de calidad de vida como la razón principal para querer migrar a Estados Unidos.

Para aquellos adultos mayores que analizan la posibilidad de marcharse de la Isla, “Paquita” sólo les pudo indicar que se debe analizar qué es lo más importante en la vida. Dijo que para ella siempre será la familia.

“No es tan importante la finca, no es importante la casa. Las amistades son bien importantes, pero la prioridad es la familia. Si estoy con la familia, siento que estoy bendecida, que estoy bien, que la paso bien, que puedo ayudarlos”, concluyó.