Seguramente, los has visto caminando por algún vecindario o alguna plaza, con su típica vestimenta de pantalón largo, camisa blanca de mangas cortas y corbata, predicando su creencia.

De inmediato, se les identifica como “los mormones”, aunque ellos prefieren que les llamen miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Pero estas personas son mucho más que un grupo religioso y, según explicó el líder eclesiástico de esa Iglesia en Puerto Rico, José Raúl Toro, además de adherirse a la práctica de su fe, también hacen una extensa labor humanitaria que a menudo es menos conocida.

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Pero, antes de hablar de sus actos de servicio, como llaman esa labor humanitaria y comunitaria que realizan, Toro conversó sobre un poco con Primera Hora sobre aspectos esenciales de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

¿En qué creen?

Toro explicó que “tenemos varias creencias. La primera, creemos en Dios El Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo, pero creemos que Jesucristo es nuestro salvador y redentor”.

“Creemos en la Santa Biblia, pero también creemos en un libro que se llama el Libro de Mormón. Creemos que el Libro de Mormón es un tercer testamento de Jesucristo. Está el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, y creemos que el Libro de Mormón es un tercer testamento”, agregó.

“El Libro de Mormón habla de cuando Jesucristo visitó el continente americano, luego de resucitar en Jerusalén. Y por eso para nosotros ese libro es bien especial”.

Además, sostuvo Toro, “nosotros creemos también que una pareja puede estar junta aun después de la muerte. No es como típicamente escuchamos que decimos ‘hasta que la muerte los separe’. Nosotros creemos que puede ser por todo el tiempo y por toda la eternidad. Eso incluye a las familias como tal”.

Hablando de la familia, provechó para abordar el tema de la poligamia, una forma de vivir el matrimonio con dos o más parejas al mismo tiempo, que practicaron en el pasado miembros de esa Iglesia, pero que hoy día, afirmó, “ya no es permitido”.

“Sí, eso sucedió. Nosotros no lo ocultamos. Es nuestra historia. Pero en este momento no creemos en eso”, aseveró. “Si una persona trata de tener dos esposas, primeramente, no sé en qué está pensando, e incluso la Iglesia le retira su condición de miembro. Y hay países que sí lo permiten, pero nosotros ni en esos países lo permitimos”.

En cuanto a sus ceremonias, describió que llevan a cabo “reuniones sacramentales”, que celebran “prácticamente todos los domingos”, donde “recibimos el pan y el agua, y eso representa el cuerpo y la sangre de Cristo”.

Explicó que cuentan con capillas y templos. A las capillas “puede venir cualquier persona”, pero a los templos “no entran más que los miembros de la Iglesia, con una recomendación”. En Puerto Rico, hay más de 30 capillas, y solo hay un templo, que “está en el expreso que va a Trujillo Alto”.

Misioneros

Soto compartió que tienen jóvenes, de entre 18 y 26 años, sirviendo misiones de tiempo completo. Aclaró que “son voluntarios. Sirven porque desean servir”, e incluso “no saben normalmente a dónde los van a enviar”. Los varones sirven por un periodo de 24 meses, y las mujeres por 18 meses.

“Ellos van casa por casa, van por algunas plazas públicas, ellos están enseñando todo el tiempo acerca de Jesucristo y del Evangelio, que nosotros le decimos el Evangelio Restaurado”, indicó.

Ahora bien, en lo que respecta a la labor humanitaria de la Iglesia, sostuvo que se lleva a cabo “en todo el mundo, no solamente en Puerto Rico”.

“Se aumentan un poco cuando hay crisis. Por ejemplo, ahora en Venezuela pues la Iglesia inmediatamente empezó a trabajar en esa área. Recientemente regalamos unas neveritas que son solares en varios municipios de Puerto Rico. Estamos tratando de hacer un proyecto de llevar agua potable en algunos lugares. Estamos en negociaciones para poder hacer ayudas en hospitales”, enumeró Toro.

Disponen también de “programas para recuperación de adicciones, de ayuda a los matrimonios, de crear tu negocio, de finanzas”, entre otros, así como una escuela dominical.

Toro sostuvo que tratan de ayudar “a las personas que podamos en las comunidades”, y resaltó que “normalmente buscamos que no sean miembros de nuestra Iglesia”, pues “tenemos otras fuentes para ayudar a nuestros miembros”.

Nosotros buscamos donde haya la necesidad. No le preguntamos su creencia, no le preguntamos nada, no nos importa nada de eso. Es que el punto es que todos somos hermanos, y si tú estás bien, yo estoy bien”, afirmó.

Además, “una vez al año, hacemos un acto de servicio grande, toda la Iglesia, que le llamamos el Día Internacional de Servicio. Y ese día, pues vamos a una playa y recogemos basura, o vamos a un parque y hacemos algunas reparaciones. Es una vez al año que lo dedicamos para eso”.

La Iglesia trabaja también con la plataforma “Just Serve, o Sirve Ahora”, que tiene diversos proyectos de servicio, “y cualquier persona, miembro de la Iglesia o no, se inscribe, y van a ver que hay proyectos en Puerto Rico que la persona puede ir”.

“Cualquier persona se puede apuntar a la iniciativa que más le guste. Y no hay prédica de ninguna clase. Somos muy enfáticos en eso. Tal vez empezamos con una oración antes de empezar el servicio, pero es lo más lejos que tal vez vamos a llegar. Claro, si tú me preguntas, yo te voy a responder. Pero en general no hay prédica de ninguna clase. Lo que queremos es servir”, aseguró.

La historia

Toro ofreció un poco de trasfondo histórico de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, explicando que “comenzó en el año 1830, cuando se estableció legalmente en el estado de Nueva York, por un primer profeta que se llamaba José Smith (Joseph Smith). Él tenía una pregunta de a qué iglesia debía unirse, y fue a un bosque cerca de su casa, y preguntó a Dios. En esa oración, se le apareció Dios El Padre y Jesucristo, diciéndole que no se uniera a ninguna iglesia. Eventualmente le dan los registros antiguos, que son el Libro de Mormón, y ahí él lo tradujo. Él no lo escribió, él lo tradujo. Y es un compendio de personas que vivieron en el continente americano, un poquito pa atrás (en el tiempo)”.

El Libro de Mormón es objeto de diversas controversias, pues, por mencionar algunas, se le atribuyen plagios y anacronismos como la presencia de animales, metales y otros materiales y objetos que no existían, no se conocían, o no se utilizaban en América previo a la llegada de los europeos a finales del siglo XV.

Sin embargo, Toro sostuvo que se trata de un libro que “desde el 1830 lo tenemos, que ha sido público. Y aunque ha habido ciertas críticas o menciones, cuando tú vas a la esencia del libro, tú puedes darte cuenta de que no es un libro que pudo haber escrito un hombre de forma natural”.

“Y nuestra intención no es que la gente vaya a la geografía y diga, ‘mira, esto fue aquí’. No estamos buscando demostrar por lógica que el Libro de Mormón es verdadero. Sí sabemos que habla de cuando Jesucristo visitó el continente americano, pero no sabemos dónde fue. Entonces, no es como la Biblia, que a lo mejor tú puedes tener, ‘mira, esta es Judea, este es Jerusalén’… lo que nosotros le pedimos a la gente es que lea el libro, con la mente abierta, y luego le pregunte a Dios si el libro es verdadero o no. Y eso, pues, sabemos que por medio del Espíritu Santo la persona puede recibir una confirmación de si lo es, o no lo es. Somos 17 millones ya. Es una cuestión de fe”, afirmó.

Precisamente de ese Libro de Mormón es que surge el término de “mormones” con que se les ha identificado, aunque Toro indicó que en “su origen era despectivo”. Recordó que en sus inicios esa Iglesia fue objeto de persecuciones “y hubo hasta el martirio de José Smith y su hermano, y otros líderes más”.

Si bien hoy no lleva esa carga despectiva, afirmó que “nosotros preferimos que utilicen la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o Santos de los Últimos Días. Si alguien me dice, ‘tú eres mormón’, yo le voy a decir, ‘yo soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’. Y la realidad es porque queremos que resalte el nombre de Jesucristo”.

Toro comentó que, en lo que respecta a la membresía en la Isla, “obviamente, siempre queremos crecer, y siempre estamos enseñando en las calles a través de los misioneros, los mismos miembros”, y de igual forma “invitamos a las personas a actividades”.

Pero el detalle es que, aunque sí queremos que vengan más personas, normalmente no estamos de cacería, por llamarlo de una forma. No estamos buscando a quién puedo yo traer para acá, sino más bien queremos que la gente vaya a Cristo. Y si usted es católico, vaya a su iglesia católica. Pero vaya a Cristo. Si las personas comienzan a ir, todos empezamos a ir a nuestras iglesias, vamos a tener un mejor Puerto Rico. Eso es lo primero que nosotros enseñamos. Por supuesto que, si quieren venir, no tenemos ningún problema”, comentó.

Merma de seguidores y el rol de la mujer

El líder religioso admitió que, como les sucede a iglesias a en muchas partes del mundo, también enfrentan el fenómeno de que cada vez hay menos jóvenes, y muchos de ellos no se interesan por la religión.

“Pero ciertamente nosotros logramos en este momento una cantidad histórica de misioneros sirviendo. Tenemos 85,500 misioneros sirviendo”, destacó.

Asimismo, aseguró que, contrario a lo que puede estar ocurriendo en otras iglesias, donde mujeres, particularmente las más jóvenes, se han alejado para evitar limitarse a los roles que les asignan quienes favorecen actitudes más tradicionales o conservadoras, en los Santos de los Últimos Días, “en cada lugar puede variar, pero en general, en muchas áreas de la Iglesia, hay más mujeres que hombres”.

“Y las mujeres, en el caso de nuestra Iglesia, fungen en prácticamente todas las funciones: ellas son las líderes de los niños, le llamamos primarias; hay líderes de mujeres jóvenes; ellas actúan como las líderes de escuelas dominicales; tenemos las maestras; tenemos lo que llamamos presidenta de Sociedad de Socorro, que es una organización de mujeres de las más grandes y más antigüedad del mundo. Al nivel mundial tenemos mujeres que lideran esas posiciones también”, afirmó Toro, que estuvo acompañado durante toda la entrevista por su esposa, Nadja Negrón González, quien también aportó a la conversación.

De hecho, sostuvo que le dan tanta importancia a la mujer que, “en la mayoría de las cosas de la Iglesia, si la esposa no está de acuerdo, no se hace. Por ejemplo, si me dan una responsabilidad en la Iglesia a mí como hombre, le preguntan a ella si está de acuerdo con que yo sirva”.

Toro no quiso terminar sin reiterar su invitación al público a acercarse a Cristo, y, si lo desea, a su Iglesia, para que tengamos una mejor sociedad.

“Si nosotros volvemos a Cristo, vamos a ser mejores personas, vamos a tener una mejor Isla, vamos a tener menos preocupaciones, vamos a ser mejores ciudadanos, vamos a amar hasta al que nos haga el corte de pastelillo. Ese es el mensaje más importante, que vengan a Cristo”, afirmó, agregando que “si quieren saber del Evangelio de Jesucristo pueden entrar a la página de la Iglesia, caribe.laiglesiadejesucristo.org, y ahí pueden aprender un poco más de nuestras enseñanzas, y de las obras que hacemos”.