El delfín que fue grabado con un equipo de buceo incrustado en su cuerpo, fue localizado por personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) en horas de la noche del martes en buen estado.

Así lo confirmó el secretario de esa agencia, Waldemar Quiles en declaraciones escritas. El funcionario añadió que oficiales del Cuerpo de Vigilantes y personal técnico de la agencia, incluyendo biólogos adscritos a la Secretaría Auxiliar de Conservación e Investigación participaron en el operativo de búsqueda del mamífero marino, apodado por algunos como “Miguelito”, en el área del cayo Icacos en Fajardo. Cuando estos lo divisaron, ya no tenía el equipo de buceo.

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“El delfín que en las últimas semanas se ha observado en las aguas cercanas al islote de Icacos, parte de la Reserva Natural Marina Cayos de la Corderilla, y que tenía incrustado una máscara de buceo esta mañana, fue encontrado en horas de la tarde de hoy en buen estado y sin dicho equipo óptico en su cuerpo. Los biólogos del DRNA evaluaron el estado de este animal, encontrando que el mismo estaba bajo los parámetros de saludable y luego procedieron a facilitar su acceso al mar”, indicó Quiles.

Más temprano, el comisionado del Cuerpo de Vigilantes, Nelson Cruz informó que advinieron en conocimiento de la situación tras observar videos y fotografías del animal, con el equipo en su cuerpo, lo que Quiles atribuyó tajantemente a la interacción directa de personas con el delfín.

Los delfines, al igual que otros mamíferos marinos están protegidos por la Ley federal de Protección de Mamíferos Marinos, (conocida como la MMPA), aprobada en 1972.

Dicha ley abarca delfines, ballenas y marsopas, entre otros, en aguas territoriales estadounidenses y prohíbe cazar, capturar, herir, perseguir, alimentar o molestar a cualquier mamífero marino en libertad.

El hostigamiento incluye cualquier acto con potencial para lesionar o alterar el comportamiento natural de los delfines (como su alimentación, migración o reproducción). Alimentar a los delfines salvajes puede alterar sus hábitos de caza y volverlos dependientes. Además, puede aumentar el riesgo de ser impactados por embarcaciones.

La NOAA establece reglas claras de observación responsable para el público y operadores turísticos, como una distancia mínima de al menos 45-50 metros (150 pies) de distancia de los delfines.

También se prohíbe acorralar, perseguir o cruzar el paso frontal de un grupo de delfines con embarcaciones o motoras acuáticas.

Algunas especies de delfines consideradas en peligro de extinción también están protegidas bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA).

Las violaciones a estas leyes federales conllevan sanciones severas como multas sustanciales por incidentes de hostigamiento o acercamiento no autorizado hasta cárcel por la captura, daño o comercio ilegal de estos.