Vieques. Una “guardería” de corales se ha creado mar afuera del malecón del barrio Esperanza, cerca del Cayo Real, para lograr la restauración de la Bahía Mosquito de la Isla Nena.

La “guardería” comenzó a ser desarrollada hace un año por la Sociedad Ambiente Marino (SAM). No será hasta este próximo verano que los corales que allí han crecido comenzarán a ser replantados a la entrada de la bahía para lograr levantar nuevamente los arrecifes que el huracán María destruyó durante su paso en septiembre del 2017.

Sin embargo, el proyecto subvencionado con fondos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) cobra mayor significado para los viequenses. Es que, en los preparativos para desarrollar la guardería, el equipo de expertos de SAM se dio cuenta que los arrecifes de coral en Vieques estaban casi extintos. Ahora, la misión no es sólo restaurar la bahía, sino lograr repoblar a la Isla Nena de corales.

El huracán María y las altas temperaturas los afectaron, pero un titánico proyecto los replantará en la Bahía Mosquito.

El ecólogo marino y científico senior de la SAM, el doctor Edwin Hernández, explicó en su traje de buzo que, tras el huracán María, Vieques experimentó dos eventos consecutivos de “blanqueamiento” en el 2023 y el 2024 que eliminó el 99% de los corales.

“En ambos años se establecieron récords de temperatura. O sea, que en el ‘23 fue récord, y el ‘24 rompió el récord del ‘23. Pero no solamente fue el calor, fue la duración del calor. Esas olas de calor marino, especialmente la del 2024, fue devastadora para el este de Puerto Rico. Tuvimos, en el caso de Vieques, 21 semanas consecutivas de acumulación de calor que induce blanqueamiento y la consecuencia de eso fue que la mayoría de los corales de esas especies (cuerno de arce y cuerno de ciervo) murieron”, detalló el experto a este diario.

Cuando los buzos de la SAM recorrieron las costas viequenses para buscar corales que pudiesen crecer en su guardería, “solamente encontramos dos colonias del coral cuerno de ciervo y ocho colonias del coral cuerno de arce”.

“Eso nos retrasó dramáticamente el inicio del proyecto y tuvimos que cambiar un poco la estrategia y desarrollar una expansión en la construcción de las unidades de las guarderías de corales”, comentó Hernández.

La estrategia que desarrolló SAM fue transportar fragmentos de corales desde la guardería que ya tenían en la isla vecina de Culebra hacia Vieques. Estos pedazos de corrales los ubican en las estructuras que han desarrollado debajo del mar para que crezcan y que pueden ser replantados en la bahía.

¿Cómo lo logran?

La guardería, explicó Hernández, “son unas unidades construidas en PVC. Son como unas mesas que están debajo del agua; cada ‘frame’ de esos son de 5’X5’ y entonces tiene 10 cordeles utilizando líneas de pesca. Cada uno de esos cordeles tiene 10 corales, por tanto, están suspendidos en el agua para que no estén cerca de donde hay sedimento. Al estar elevado el coral, en movimiento continuo por el agua, parece que cuando lo pones directamente así crece más rápido. Cuando alcanza determinado tamaño tomamos una decisión: o nos llevamos ese coral para un sitio de trasplante o lo fragmentamos y multiplicamos la cantidad de corales”.

Por el pasado año, el SAM se ha dedicado a multiplicar la cantidad de corales a unos 2,000. Por ello, ya están listos para replantar. El científico indicó que sólo esperan días calmados de viento en este verano para poder comenzar a transportar los corales a la bahía e iniciar la restauración del arrecife que se perdió en María.

Protegerían la bahía bioluminiscente

Explicó que, durante el fuerte azote, “el oleaje que hubo fue de tal magnitud que no solamente afecta a los arrecifes afuera, pero también en la entrada hacia la bahía. Y para el sostenimiento de una bahía bioluminiscente, necesita condiciones de circulación (de agua) limitadas. ¿Qué quiere decir? Que este proyecto procura tratar de reducir la fuerza de la energía del mar entrando hacia la bahía bioluminiscente”.

Con esta restauración, los corales se volverían la primera línea de defensa en la protección de los dinoflagelados que hacen de la Bahía Puerto Mosquito la más bioluminiscente del planeta.

“Al devolverle corales al arrecife, gradualmente con el paso de los años, si esos corales sobreviven y van creciendo, van a ir incrementando la protección inicial, como si fuera un rompeolas natural”, detalló Hernández.

Restauración a largo plazo

El presidente de la SAM, Samuel Suleimán, promedió que para el 2028 o el 2029 puedan lograr replantar la entrada de la bahía. Pero, demoraría entre 10 a 20 años que estos corales crezcan y tengan el potencial de convertirse en esa fuente de protección que se busca.

En todo este proyecto, SAM ha educado a voluntarios y al personal del Fideicomiso de Conservación e Historia de Vieques para trabajar con los corales. Es que los expertos acuden sólo una vez al mes a trabajar en la guardería. El resto del tiempo, son los locales quienes velan por su cuidado y protección.

Si no tenemos sentido de pertenencia, no ha hay protección de lo que tenemos”, aseguró Suleimán, al destacar la participación de los viequenses en el esfuerzo que realizan.

De hecho, ya la intervención de emergencia de los viequenses se ha utilizado, pues un velero tiró sus anclas sobre la guardería a principios de mayo. Aunque dos estructuras de PVC se afectaron, sólo dos corales no sobrevivieron.

Más allá de que protejan los corales, Hernández y Suleimán reconocieron que levantar estos arrecifes servirá de una nueva fuente económica para los viequenses.

“Ecológicamente, entiendo que en unos tres a cinco años adicionales eso va a ser un buen destino turístico, por lo menos para ‘snorkeling’”, aseguró.