Cuando compre una casa, me retire, cambie el auto, encuentre una pareja, tenga hijos, viaje el mundo, cambie de trabajo, esté sano, me gane más dinero, haga ejercicios, entonces seré feliz. Son algunas de las razones que escucho y con las que nos desviamos de vivir el presente, en donde realmente ocurren la plenitud, y la felicidad.

Es muy posible que estemos desatentos de nuestros pensamientos cuando se desarrolla un sentimiento de vacío o de carencia por no haber alcanzado algún sueño, meta, o no tener lo que se desea para ser felices con inmediatez. Relacionamos la felicidad con recibir, cuando el principio es básicamente el contrario, dar.

La felicidad, no es una meta a donde uno llega sino un regalo inherente que nos pertenece. Quiere decir, que ya partiendo desde la verdad universal de que todos queremos ser felices y podemos y ya somos si así lo queremos, puede ser que a veces nos confundamos con el tema.

Ser felices es mantenernos en el presente, porque el pasado ya no existe y el futuro es una continuidad de lo que hoy somos a través de nuestras acciones. Un constante inyectar intenciones específicas en las acciones que decidimos hacer. ¿Cuál es esa intención? Nos debemos preguntar reconociendo que es la semilla para crear lo que queremos vivir.

Por ejemplo: Si sabes que harás un quehacer necesario y sientes pereza para hacerlo, se actúa en una baja frecuencia, con desgano, tal vez quejándonos, y tampoco se disfruta el proceso.

Lo contrario sería estar conscientes de transmitir felicidad a la realidad que tenemos de frente y pensar que; al hacer lo que decides hacer estamos de frente a la posibilidad de emitir felicidad o no. Al andar atentos estamos transformando inmediatamente nuestro sentir y por consecuencia el resultado.

Cuando dejamos de ver las acciones como lo que tengo que hacer, porque no sentimos que nos dará una recompensa inmediata, cambiemos drásticamente el pensar.

Lo decido hacer, nos acomoda en una situación en la que tenemos el control de cómo la percibimos y qué queremos crear de la misma.

A pesar de ser actividades que no siempre queremos hacer, al cambiarles la energía que le transmitimos inmediatamente estamos generando felicidad. No por estar ganando sino por estar creando. Asumamos el bien que tenemos en el presente y con gozo agradezcamos, se irán cayendo las expresiones de insatisfacción que nos aleja de ser felices.

Ser feliz no depende de lo que la vida nos da, sino de lo que las acciones que hacemos. ¡Adelante!

Sugerencias:

Piensa el bien que provocas alrededor tuyo al hacer acciones con felicidad.

Recuerda que la intención que tengas se devolverá.

Ten consciente de cómo te sientes para hacer el esfuerzo de revertirlo cuando sea necesario.

Respira profundo y constante.

Practica y repite, todo lo que te hace bien.