Sistema de Salud Menonita: la solidez de un modelo construido para servir
Lo que comenzó en 1944 en las montañas de Aibonito es hoy una red de hospitales enfocada en ayudar de manera integrada a las comunidades

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Desde un pequeño almacén de tabaco en madera, en el barrio La Plata, en Aibonito, comenzó una obra que, 81 años después, se ha transformado en uno de los sistemas hospitalarios más sólidos del país.
Era 1944 cuando, en medio de la Segunda Guerra Mundial, jóvenes misioneros menonitas llegaron a Puerto Rico como objetores de conciencia.
Se adentraron en las montañas y, desde allí, por vocación, empezaron a ofrecer servicio a una comunidad marcada por la pobreza, dificultades sociales y acceso limitado a la salud.
Aquel dispensario es hoy el Sistema de Salud Menonita, compuesto por siete hospitales, 31 instalaciones y más de 5,000 empleados, con una facultad médica de sobre 1,000 especialistas.
“La parte más importante de nuestro éxito es que trabajamos como un sistema integrado”, resaltó Ricardo Hernández Rivera, principal oficial ejecutivo (CEO) de la institución. “Trabajamos con una estrategia y visión común, buscando centros de excelencia, con los más altos estándares de calidad”.
Un sistema interconectado
Ese modelo holístico también incluye la salud mental, ya que, desde el inicio, entendieron que era un componente que no podía separarse de la salud física.
Por eso, también agrupan un hospital psiquiátrico, clínicas de salud psicológica, laboratorios, farmacias, centros comunitarios, servicios en el hogar, hospicio. Todos conectados.
“Una vez recibes servicio en el sistema, tenemos un récord único”, destacó el contador público autorizado. “Trabajamos todos unidos”.
Lo que permite coordinar tratamientos, mover pacientes entre instalaciones y atender al individuo de forma integrada.
“Medicina de calibre mundial”
Como su visión siempre ha estado ligada al servicio, la institución ha desarrollado centros especializados en distintas regiones del país, de acuerdo con las necesidades particulares de las comunidades que atienden.
En Aibonito, Menonita consolidó su programa de ortopedia de cadera y rodilla. En Cayey, impulsó el Centro Cardiovascular, así como cirugía robótica de espina. Mientras, en Caguas se fortalecieron las neurociencias y el tratamiento de accidentes cerebrovasculares.
Sin embargo, Hernández Rivera insistió en que hablar de ofrecer “medicina de calibre mundial” implica más que tecnología avanzada o instalaciones modernas.
Durante los pasados años, el sistema ha obtenido certificaciones independientes que validan la calidad de sus servicios bajo los más altos estándares de Estados Unidos.
Entre ellas figuran certificaciones en programas cardiovasculares, bariatría, ortopedia, neurointensivo, cirugía robótica y centros especializados para el manejo de stroke.
Además, tienen como meta que, para el verano, todos sus hospitales sean validados como Age-Friendly Health Systems.
“No es decirlo, es tener realmente las certificaciones que lo respaldan”, indicó. “Eso requiere un compromiso enorme de mantener estándares rigurosos continuamente”.
Tecnología y reinversión
La apuesta por mantener los servicios especializados ha requerido de inversión constante en infraestructura e innovación.
Recientemente, adquirieron seis robots Da Vinci 5, como parte de un esfuerzo por ser vanguardista con tecnología de avanzada y retener médicos en el archipiélago.
“Tenemos que tener talleres de trabajo adecuados para que los que se van a Estados Unidos a estudiar quieran regresar”, expresó el CEO.
A diferencia de otras instituciones, el Sistema de Salud Menonita opera como una organización sin fines de lucro, independiente de la iglesia, pero fundamentada en los principios de fe cristiana.
“No tenemos que darle dividendos ni pagos a nadie”, sostuvo. “Todo lo que se produce aquí se queda aquí y se reinvierte en la comunidad”.
Esa visión también les ha permitido desarrollar iniciativas que sobrepasan la atención hospitalaria tradicional, incluyendo apoyo comunitario, iniciativas de prevención del suicidio y proyectos de salud pública, como el esfuerzo para reducir la incidencia de la hepatitis C en 38 municipios.
“Es una responsabilidad que va mucho más allá de la sala de emergencia o un procedimiento quirúrgico”, dijo.
Resilientes ante la adversidad
Pero, quizás, las mayores pruebas de solidez han ocurrido durante los momentos de crisis.
En septiembre de 2017, Menonita concretó la adquisición del hospital de Guayama días antes del paso del huracán María. Mientras, en febrero de 2020 ocurrió algo similar en Humacao, cuando dos semanas después de la transacción comenzó la pandemia del covid.
Lejos de reducir personal o limitar las operaciones, el sistema apostó por mantenerse activo y reforzar el mensaje comunitario.
“Aprendimos de María que el que no llegó a tiempo falleció o tuvo complicaciones”, recordó. “En esos momentos es que se hace la diferencia”.
La vocación de servir
Y aunque han pasado más de ocho décadas, lo que aún mueve a la institución sigue siendo la vocación inquebrantable de su gente.
“Podemos tener los mejores edificios, los mejores equipos, si no tenemos esa empatía con la comunidad y con los empleados, no logramos nada”, puntualizó el ejecutivo.
Esa es su misión y lo seguirá siendo hacia el futuro: servir.
“Nosotros decimos que somos la cara de la medicina de calibre mundial”, apuntó Hernández Rivera. “Pero también somos la cara de la compasión y el amor cristiano”.
El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.

Este contenido comercial fue redactado y/o producido por el equipo de GFR Media.

