Aunque ha ganado en los distintos niveles del baloncesto boricua y esta temporada no estará al frente de un equipo en el Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF), Carlos Calcaño no contempla su retiro detrás de las líneas.

Al contrario, el veterano técnico entiende que todavía tiene mucho que aportar al deporte y a las nuevas generaciones.

A sus 73 años, mantiene el deseo de continuar activo y encuentra en su fe la motivación para seguir con los retos del tabloncillo.

“Yo siempre le pido al Señor que me dé fuerza como el águila. Hazme como el águila, que a pesar de que vaya corriendo, hazme volar más alto porque realmente necesito todavía dar”, compartió Calcaño en un aparte con los medios locales tras recibir la dedicatoria de la campaña 2026 del BSNF.

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La imagen del águila es una que Calcaño utiliza como una comparación personal al explicar que cuando esta ave envejece se retira a un lugar solitario para renovarse y luego emprende nuevamente el vuelo.

Para el técnico, la enseñanza está en no detenerse y buscar siempre la manera de continuar aportando a la comunidad del básquetbol boricua.

“Yo me siento con mucha energía”, afirmó.

Calcaño continúa vinculado al desarrollo de jóvenes a través de su trabajo en Saint Francis School, en Carolina, donde lleva 24 años, y con los Vaqueros de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Bayamón, programa con el que suma 31 años de trayectoria junto al dirigente Gerardo “Jerry” Batista.

Tras pasar por el deporte escolar, universitario, las Selecciones Nacionales, el Baloncesto Superior Nacional (BSN) y el BSNF, Calcaño entiende que la experiencia también conlleva la responsabilidad de orientar a quienes vienen detrás, tanto a los jóvenes que aspiran a ser entrenadores como a los que buscan abrirse camino como jugadores.

Carlos Calcaño dirigiendo a las Gigantes de Carolina.
Carlos Calcaño dirigiendo a las Gigantes de Carolina. (Josian Bruno/GFR MEDIA)

“Nuestra sociedad juvenil necesita dirección, necesita un apoyo y hay tantas cosas que se hablan, pero a la juventud que viene subiendo hay que darle atención porque son el futuro de nuestro país”, sostuvo.

De hecho, compartió que recientemente en un adiestramiento en Carolina al que asistieron cerca de 250 coaches, y donde se encontró con el jugador Dennis Clemente.

“Me alegré porque yo dije: ‘Guau, de esa gama, hay un jugador aquí que quiere aprender cómo seguir el legado de ser coach y cómo es llevar esa palabra a los otros que vienen subiendo’”, relató.

Su objetivo, aseguró, es continuar compartiendo ese conocimiento mientras tenga la salud y las fuerzas para hacerlo.

“Mientras yo tenga capacidad y tenga poder de hablar y comunicarme, cuando lo pueda hacer, lo voy a hacer. Por eso es que no es mi retiro”, manifestó Calcaño al mencionar que su única limitación era una molestia en una rodilla, pero que desapareció luego de un remplazo.

Barea junto al mentor Carlos Calcaño, quien lo dirigió en los equipos juveniles de la Federación.
Barea junto al mentor Carlos Calcaño, quien lo dirigió en los equipos juveniles de la Federación. (Juan Luis Martinez)

Sin BSNF

Para Calcaño, dejar de dirigir en la liga femenina local esta campaña representa simplemente una nueva etapa. El dirigente guió a las máximas campeonas Gigantes de Carolina por 11 temporadas, en las que conquistó cinco títulos y un subcampeonato.

Su trabajo en las escuelas y en el nivel universitario le permitirá continuar cerca de los jóvenes y transmitirles más allá de lo técnico, herramientas para la vida.

“Hay que llevarle el mensaje de que una vez que se apague la luz de la cancha, qué hacemos las próximas horas. Qué estamos socialmente haciendo para que sean mejores padres, mejores hijos, mejores sobrinos y mejores nietos”, sostuvo.

A la pregunta de este medio sobre qué le falta por lograr, Calcaño no habló de títulos ni de nuevos reconocimientos. “Seguir buscando la manera de cómo ayudar”, concluyó el excanastero.

Carlos Calcaño. (Archivo)
Carlos Calcaño. (Archivo)