Eddie Casiano y “Piculín” Ortiz, el dúo que marcó una época en San Germán: “Era una hermandad competitiva”
El dirigente de los Atléticos conversa con Primera Hora sobre su relación con el fenecido canastero.

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San Germán. Eddie Casiano dio sus primeros pasos en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Atléticos de San Germán a una temprana edad, al igual que José “Piculín” Ortiz.
Cuando Casiano debutó en 1988 a los 15 años, Ortiz ya había guiado a San Germán a un campeonato tres años antes y se encontraba en la NBA con el Jazz de Utah tras ser seleccionado con el turno número 15 de la primera ronda del sorteo de 1987.
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Sin embargo, Ortiz regresó al BSN más tarde y, junto a Casiano, formó una poderosa dupla que llevó a la franquicia a conquistar otros dos cetros en 1991 y 1994, en una época dorada para la Ciudad de las Lomas impulsada por la irrupción de los “Nenes”.
Solo jugaron juntos hasta 1996, ya que Ortiz salió de San Germán por diferencias con el exapoderado Armando Acosta y firmó con los Cangrejeros de Santurce en 1998.
No obstante, el tiempo que compartieron en cancha bastó para convertirlos en leyendas de los Atléticos, cuyos números (cuatro y cinco) fueron retirados por el equipo y hoy cuelgan del techo del Coliseo Arquelio Torres Ramírez.
Casiano conoció de cerca la grandeza de “Piculín” Ortiz como pocos y aún no asimila que falleció en la madrugada del martes a sus 62 años, luego de una ardua batalla contra un cáncer colorrectal que le fue diagnosticado a finales de 2023. En ese contexto, lamentó que muchas veces las figuras no sean reconocidas lo suficiente en vida.
“Sorprende porque ya no está. Es algo que no esperábamos, pero sabíamos que iba a ocurrir tarde o temprano. Es curioso cómo todo el mundo ahora habla bonito de él. Yo creo que debemos hablar cuando está en vida y decirle las cosas que uno siente. Piculín fue uno de los mejores, si no el mejor jugador en la historia de Puerto Rico”, dijo el dirigente de los Atléticos a Primera Hora.
“En los últimos años, le hicieron muchas actividades en el lado de allá (área metropolitana). A lo mejor, en el lado de acá pudimos haber hecho un poquito más. Todo se concentró en el lado de allá. Se nos fue un guerrero, alguien que queríamos mucho, la persona que en los 80 puso a San Germán en el mapa. Hicimos cosas bonitas en la Selección Nacional. Fueron muchas las medallas de oro que ganamos juntos. Grandes juegos, grandes guerras. Me llevo las cosas bonitas que hice con él”, recordó.
Pero el éxito de la dupla de Casiano y Ortiz no se quedó en San Germán. También llevaron esa magia cuando vestían el uniforme de la Selección Nacional durante la década de los 90 y principios de los 2000. Esto incluye la participación de Puerto Rico en múltiples torneos internacionales de alto nivel, como los Juegos Olímpicos de 1992 y 2004, donde ocurrió el histórico triunfo sobre el “Dream Team” de Estados Unidos.

Como Kobe y Shaq, pero boricuas
Sin embargo, no todo fue color de rosa. Durante sus años activos como jugadores profesionales, no tenían una amistad fuera del tabloncillo. Eran dos figuras de fuerte carácter que muchas veces no compartían la misma manera de ver las cosas. Pero dentro del rectángulo, no había quién los detuviera. Eran la versión boricua de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal en todos los sentidos.
“No es un secreto que nosotros no éramos muy amigos fuera de la cancha porque teníamos nuestro carácter, pero cada vez que podíamos nos sentábamos y hablábamos. Yo lo veía mucho en la playa. Era algo parecido (a Kobe y Shaquille). Dicen que dos jueyes machos no pueden vivir en la misma cueva, y creo que ese era el ejemplo de nosotros. Pero, dentro de la cancha, éramos hermanos de verdad. Era una hermandad competitiva y de guerra por San Germán y Puerto Rico, cuando jugábamos con el Equipo Nacional”, compartió el técnico.
Previo al partido del miércoles contra los Santeros de Aguada en el Coliseo Arquelio Torres Ramírez, los Atléticos le rindieron un tributo a Ortiz en el que participaron figuras como Javier Torres, a quien el legendario centro consideraba un hermano; Fernando Quiñones, vicepresidente del BSN; y Virgilio Olivera, alcalde de San Germán. Además, los jugadores del quinteto sangermeño llevaron un parche con el número cuatro en sus uniformes en conmemoración a Ortiz.
“Piculín es lo más grande que ha dado Puerto Rico. Lo bueno y lo bonito fue que empezó aquí en San Germán, en la ‘Cuna del Baloncesto’. Por eso, es que esta es la ‘Cuna’. Creo que la mayor lección que me llevo de él es la manera de jugar y la mentalidad que tenía en los juegos grandes. Tú no lo veías tan fogoso ni peleando con los jugadores. Él lo hacía con ejemplo y lo que más me llevó de él es que después de los 35 años jugó mejor que cuando tenía 20 o 25 años por la manera en la que trabajaba físicamente”, comentó Casiano.
La familia del exbaloncelista invitó el miércoles al pueblo a celebrar su vida este viernes en el Coliseo Roberto Clemente, donde brilló con los Cangrejeros y la Selección Nacional. Las puertas abrirán desde las 2:00 p.m., y a las 3:00 p.m. se celebrará una misa presidida por el Monseñor Antonio “Tito” Vázquez, párroco de Stella Maris en Condado.


