George Conditt IV le da un último adiós a su mentor José “Piculín” Ortiz: “Aprendí mucho de él”
El joven centro cuenta la relación que tenía con el legendario baloncelista.

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George Conditt IV habló por última vez con José “Piculín” Ortiz durante el clasificatorio femenino a la Copa del Mundo de la FIBA, que se celebró el pasado mes de marzo en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
Con la voz entrecortada, el centro de la Selección Nacional compartió que, durante esa conversación, el legendario canastero le dijo que debía comunicarse con él con más frecuencia. Sin embargo, no volvieron a intercambiar palabras, y Ortiz falleció la madrugada del martes tras luchar contra un cáncer colorrectal que le fue diagnosticado a finales de 2023.
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Conditt IV llegó el viernes al Coliseo Roberto Clemente para darle el último adiós a quien consideró su mentor en los pasados años durante una ceremonia en honor a su memoria a la que asistieron personalidades de distintas épocas del deporte puertorriqueño.
“Es una enorme pérdida para todos. Despertarme con esa noticia fue desgarrador. No lo podía creer. Le escribí a Sylvia… No quería creer que era cierto. Picu era el tipo de persona que me hubiese dicho que fuera fuerte en una situación como esta. Estaba pasando por mucho y ahora no está pasando por eso”, expresó Conditt IV a preguntas de Primera Hora en un aparte con los medios.
El pívot, de 25 años, tenía un vínculo especial con Piculín debido a que este trabajó directamente con él en clínicas privadas organizadas por los Gigantes de Carolina-Canóvanas del Baloncesto Superior Nacional (BSN) y la Selección Nacional rumbo al Repechaje Olímpico en 2024. Ortiz lo ayudó a desarrollar mejores fundamentos a través de múltiples entrenamientos semanales.
“Aprendí mucho de él, pero también aprendí la gran persona que era en ese poco tiempo. Eso es lo que mide a un hombre, al final del día. No es cuántos banderines de campeonato levantaste, sino a las personas que impactaste y la forma en la que contribuyes para ayudar a la próxima generación. Él hizo eso”, comentó el jugador.
“Eso demuestra el tipo de persona que era. Las personas que lo conocían saben que era muy reservado. Por eso, siempre estaré agradecido por la confianza y la oportunidad que me dio de ser mi mentor”, agregó.
Al culminar la celebración de vida de Ortiz en el Clemente, Conditt IV se fundió en un extenso abrazo con su viuda Sylvia Ríos, quien acompañó al llamado “Concord” durante su batalla contra el cáncer. El joven canastero la describió como una mujer “increíble” por la que está orando en este difícil momento.
Largo abrazo del centro nacional George Conditt IV con Sylvia Ríos, esposa de Piculín. Picu fue mentor de Conditt en los pasados años. pic.twitter.com/egG9hfZnMW
— Jorge Figueroa Loza (@jorgefloza) May 8, 2026
A lo largo de su carrera, Piculín llevó a Puerto Rico a cuatro Juegos Olímpicos, siendo Atenas 2004 la última edición en la que compitió. El Equipo Nacional tardó 20 años en regresar a unas Olimpiadas, y Conditt IV fue clave en conseguir esa anhelada clasificación con su dominante presencia en la pintura.
Ortiz vio en primera fila cómo su pupilo logró la clasificación frente a un abarrotado “Choliseo” aquel 7 de julio de 2024. Para Conditt IV, ese es el momento del que más orgulloso se siente en su corta carrera.
“Ese es el momento del que más estoy orgulloso. Las conversaciones que tuvimos, que no compartiré, para llegar a donde algún día estuvo fue algo… Fue genial haber logrado eso, pero más aún frente a él”, confesó el canastero a este medio.
Considera que no hay pase de antorcha
Lo cierto es que, desde que Piculín se retiró en 2006, Puerto Rico no ha vuelto a tener un centro de ese calibre. Quizá no lo vuelva a tener nunca jamás. Después de todo, se trata del mejor baloncelista en la historia del país.
Fueron ocho campeonatos en el BSN, cinco Mundiales y cuatro Olimpiadas, por lo que la vara está bastante alta. Conditt IV ahora ocupa esa posición en el seleccionado patrio, y compartió que no pretende llenar el enorme hueco que dejó Ortiz. Entiende que no hay forma de imitar un legado como ese, así que solo intenta dejar su propia huella en el deporte.

“No hay una antorcha. Está lo que él hizo y lo que logró, y luego estoy yo. Eso es lo que él me decía mucho: ‘Sé tú mismo y no trates de ser quien te comparan que debes ser’. Estoy agradecido por eso”, indicó el pívot.
“Si ustedes quieren considerarlo un traspaso de la antorcha, eso depende de ustedes, pero su antorcha todavía está encendida. Sigue brillando cada noche. Todas esos banderines de campeonato y ese número cuatro allá arriba van a estar ahí para siempre”, concluyó.


