La historia del tapón con el que José “Piculín” Ortiz le dio a José Juan Barea la bienvenida al BSN
El exarmador comparte el recuerdo que atesora de su primera temporada en la liga local, cuando solo tenía 16 años.
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José Juan Barea nunca tuvo la oportunidad de jugar junto a José “Piculín” Ortiz en la Selección Nacional, pero tiene fresco en su memoria la primera vez que lo enfrentó en cancha.
Con apenas 16 años, el otrora armador ingresó en el cuarto parcial de un partido entre los Indios de Mayagüez y los Cangrejeros de Santurce. En las gradas estaban todos sus compañeros de la Academia Inmaculada Concepción y Barea quería dejar una buena impresión.
Sin pensarlo, atacó la pintura y se topó con una muralla de 6’11” pies de estatura. Era Ortiz, la figura a la que admiraba desde pequeño y solía ver a distancia durante sus partidos en San Germán. El llamado “Concord” no tuvo piedad con el joven canastero y le dio un tapón que envió el balón a las butacas.
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“Mi primera experiencia en el BSN con la que yo dije: ‘Espérate, espérate, esto es de verdad’, fue a mis 16 años. Entré a la cancha en el último parcial en un juego entre Mayagüez y Santurce. Recuerdo que estaba toda mi escuela en el juego. Penetré y Picu me dio un clase de tapón que yo dije: ‘Diablo, esto es real’. Fue mi primera experiencia así jugando con un jugador al que uno admiraba”, recordó Barea a preguntas de Primera Hora durante una ceremonia en honor a la memoria de Ortiz en el Coliseo Roberto Clemente.

Un año después, el excanastero se trasladó a Estados Unidos para perseguir su carrera en el baloncesto. Luego se incorporó a los Huskies de la Universidad Northeastern antes de dar el salto a la NBA, donde eventualmente se convirtió en campeón con los Mavericks de Dallas. Sin embargo, durante todo ese camino hubo una constante y fue que todos le preguntaban por la figura de Piculín.
“A donde quiera que yo iba a jugar, así fuera en distintos países o en las canchas de la NBA, los dirigentes veteranos siempre venían a donde mí para preguntarme por José ‘Piculín’ Ortiz. Así que, para mí, tener esa persona de Cayey que viajó el mundo representando a Puerto Rico, como lo hacía con esa camisa, abrió las puertas para nosotros”, compartió Barea.
“Era la persona que más admiraba cuando estaba creciendo en Mayagüez. Su muerte es dura. Nunca tuve la oportunidad de compartir mucho con él porque nunca jugamos juntos ni me dirigió, pero últimamente estaba como que más abierto. Hice el podcast con él, que fue la primera vez que me pude sentar con él a hablar. De repente pasó esto y es una pena”, abundó.
Ortiz falleció en la madrugada del martes a sus 62 años, luego de una ardua batalla contra un cáncer colorrectal que le fue diagnosticado a finales de 2023. Había sido recluido desde el pasado viernes en el Ashford tras una repentina recaída. Un día antes grabó el último episodio de su podcast, “El GOATcast”, con Carlos Delgado.
Se retiró en 2006, dos años después de sus últimos Juegos Olímpicos con el Equipo Nacional, donde Puerto Rico sorprendió al “Dream Team” de Estados Unidos. Desde ese entonces, Barea y Carlos Arroyo tomaron la batuta del seleccionado patrio, aunque con este último tenía una relación más íntima por los cinco campeonatos que ganaron con los Cangrejeros en 1998, 1999, 2000, 2001 y 2003.
“Con Carlos compartió mucho en cancha, pero conmigo nunca tuvimos esa oportunidad ni esa comunicación. Lo bueno del podcast fue que pudimos hablar de todo. Pudimos sentarnos esa hora y compartir”, indicó Barea.
Ese joven mayagüezano que admiraba a Piculín pasó a jugar 14 temporadas en la NBA, ganar un campeonato en la NBA en 2011 y conseguir otros múltiples logros con el Equipo Nacional, incluyendo dos oros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y dos premios de Jugador Más Valioso en Centrobasket.


