La familia de José “Piculín” Ortiz celebró este viernes su vida junto a cientos de fanáticos y decenas de figuras del deporte puertorriqueño con una misa presidida por el monseñor Antonio “Tito” Vázquez en el Coliseo Roberto Clemente.

Ortiz falleció en la madrugada del martes a sus 62 años, luego de una ardua batalla contra un cáncer colorrectal que le fue diagnosticado a finales de 2023. Había sido recluido desde el pasado viernes en el Ashford tras una repentina recaída.

En la cancha, donde ganó múltiples campeonatos con los Cangrejeros de Santurce en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) y obtuvo grandes victorias con la Selección Nacional, los aficionados tuvieron la oportunidad de darle un último adiós.

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“¡Qué viva el Picu!”, gritó un aficionado desde el segundo nivel de la instalación durante una pausa en la eucaristía. ““¡Qué viva!”, exclamó inmediatamente el resto.

Personalidades de distintas épocas del básquet boricua acompañaron esta tarde a su madre, Doña Elba Rijos; su hija, Neira Ortiz; su hijo, Gabriel Ortiz; y su esposa, Sylvia Ríos, en este momento de luto. Ríos agradeció a cada uno de ellos, y brindó un emotivo mensaje en lo que fueron sus primeras expresiones públicas desde la muerte de su esposo.

“Voy a hacer el intento por poder completar lo que escribí esta mañana”, comenzó diciendo la viuda con una voz temblorosa. “Hoy me toca despedir al gran amor de mi vida, mi esposo. Complicado porque el comunicador por excelencia era él, no yo. No les voy a hablar de estadísticas, ni logros alcanzados. Les voy a hablar del hombre que yo conocí. Debo comenzar diciendo que mi esposo admiraba a las mujeres. A veces pensé que era un mujeriego. Era un defensor vocal de sus derechos y mismas oportunidades”.

“Habiendo dicho eso, su admiración por cuatro mujeres era su inspiración. Su madre, Elba Rijos. ¿Quién no la conoce en Cayey y San Germán? La conoce todo el mundo. Mujer con una devoción y amor a sus hijos invaluable. Fue su rol de inspiración. De ella viene su estatura, pero también su humildad”, dijo sobre Doña Elba

“Su hija, Neira, esta mujer hermosa que está aquí. La que le brindó una segunda oportunidad a su padre y nunca fue tarde para conectar la relación que les dio la vida. Fue su fanático número uno. Aún sin poder ir a sus juegos por no sentirse bien, en casa teníamos la gritería encendía”, continuó al hablar sobre Neira, campeona de la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF) con las Cangrejeras de Santurce.

“Y yo, su esposa. Nadie era más distinto a mi esposo que yo, pero la complicidad y su admiración pudo más que las diferencias. Amar está de moda, pero creo que no todo el mundo sabe lo que es amar a alguien. Cuando se ama, se ama con luces y con sombras. Así yo amé a mi esposo, a mí Picu. Fue mi fuerza, fue mi amor, fue mi alegría… El papá de mis perros. Mi esposo a veces se emocionaba y decía que yo era su heroína, pero nada que ver. Solo lo amé de la manera correcta”, abundó.

“Esa cuarta mujer que me falta por nombrar se llama la patria. Él identificaba la patria como una mujer. Su isla, su Puerto Rico… A esa aprendió a amarla con Armandito Torres. Siempre me decía que este amor que tenía por su país lo tenia por Armandito. Gracias, Armandito”, finalizó.

Neira, por su parte, no pudo contener las lágrimas al hablar sobre su padre, pero logró decir un conmovedor discurso a un día de publicar en su cuenta de Instagram que el mayor campeonato que ha ganado es ser su hija.

“Hoy despedimos a mi papá, pero también celebramos la vida tan grande que tuvo. Muchos lo conocieron por sus victorias y la pasión y la disciplina que tenía en cada competencia. Pero, para mí, además de todo eso, era mi papá, y aunque la vida nos tuvo en distintos caminos en un momento, agradezco profundamente encontrármelo y volver a tenernos como padre e hija”, expresó la voleibolista con lágrimas en su rostro.

El Coliseo Roberto Clemente durante la celebración de vida de José "Piculín" Ortiz.
El Coliseo Roberto Clemente durante la celebración de vida de José "Piculín" Ortiz. (Carlos Rivera Giusti/Staff)

Figuras deportivas dicen presente

Allí hicieron acto de presencia Armandito Torres, exapoderado y exdirigente de los Atléticos de San Germán a quien Piculín consideraba como un segundo padre. Torres fue la persona que le dio al legendario centro la titularidad en San Germán en 1983 y lo acogió en su hogar por un año.

También asistió Flor Meléndez, quien lo dirigió en los Atléticos y con quien tenía un vínculo que trascendió el tabloncillo. Bajo la dirección de Meléndez, Piculín ganó su primero de tres campeonatos en 1985 con San Germán. Así como jugadores que dejaron su huella en el BSN durante las pasadas décadas, como Raymond Dalmau, Mario Butler, Mario “Quijote” Morales y Francisco “Papiro” León.

Butler tuvo una de las rivalidades más icónicas en la historia de la llamada “liga más dura” con Ortiz durante los 80 y 90 con sus físicos enfrentamientos en la pintura cuando San Germán se medía a Morovis. Sin embargo, transformaron esos duelos en una amistad fuera de la cancha con el pasar de los años.

Ortiz, de igual manera, tenía una amistad muy cercana con Dalmau, pero estos dos compartían un lazo distinto, pues también enfrentaron el mismo tipo de cáncer. En su caso, Dalmau superó esta dura enfermedad años atrás. Coincidieron en el tabloncillo en los 80, y Dalmau lo dirigió en el Equipo Nacional.

También acudieron José Juan Barea y Carlos Arroyo, dos de los mejores armadores en la historia de Puerto Rico. Barea nunca coincidió con Ortiz en el Equipo Nacional, pero Arroyo fue parte de la dinastía de los Cangrejeros con la que el llamado “Concord” conquistó cinco campeonatos en 1998, 1999, 2000, 2001 y 2003.

Yum Ramos, Carlos Arroyo y Rolando Hourruitiner.
Yum Ramos, Carlos Arroyo y Rolando Hourruitiner. (Carlos Rivera Giusti/Staff)

Asimismo, estuvo en el tabloncillo durante aquel memorable partido el 30 de agosto de 2003, cuando el estelar centro clasificó a la Selección Nacional a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 ante Canadá con un histórico triple doble de 21 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias, además de siete tapones, a sus 39 años.

Otros excanasteros que estuvieron presentes fueron Rolando Hourruitiner, Alex Falcón, Filiberto Rivera, así como los dirigentes Nelson Colón y Francisco “Paco” Olmos. De los jugadores activos actualmente en el BSN, asistieron Jordan Howard y Luis “Pelacoco” Hernández.

Pamela Rosado y Tayra Meléndez, capitanas del Equipo Nacional de baloncesto femenino, también asistieron a la celebración de vida. La gerencia del BSN estuvo allí: Ricardo Dalmau (presidente), Fernando Quiñones (vicepresiente) y Ricardo Carrillo (director de torneo). Así como el presidente de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, Yum Ramos.

También acudieron figuras de la política como los exgobernadores Aníbal Acevedo Vilá y Alejandro García Padilla, al igual que Juan Dalmau, aspirante a la gobernación en las pasadas elecciones, y Pablo José Hernández, comosionado residente de Puerto Rico.

Además, fueron el alcalde de San Juan, Miguel Romero; y el secretario del Departamento de Recreación y Deportes, Héctor Vázquez Muñiz. Ortiz aspiró a un puesto en el Senado de Puerto Rico por el distrito de San Juan en las elecciones de 2008 por el Partido Popular Democrático (PPD).