Cuando los Knicks de Nueva York parecían encaminados a una segunda derrota consecutiva en la Final de la NBA, el boricua José Alvarado ayudó a cambiar el rumbo del partido en una remontada histórica que terminó con victoria 107-106 sobre los Spurs de San Antonio.

Al frente 3-1 en la serie, los Knicks tendrán el sábado en San Antonio la oportunidad de conquistar su primer campeonato desde 1973.

Aunque OG Anunoby terminó siendo el héroe del cuarto juego al encestar un tapeo con 1.2 segundos en el reloj tras un triple fallado de Jalen Brunson, el entrenador Mike Brown señaló a Alvarado como el jugador que transformó el choque.

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“José estuvo increíble esta noche. Cambió el partido. Su velocidad, su capacidad para penetrar hasta la pintura... Hay que darle mucho crédito a San Antonio porque intentaron lanzarle muchas cosas distintas a la defensiva, pero si no sales a marcar a José con intensidad, después de todo el trabajo que ha puesto en su tiro, te va a hacer pagar. Y si sales demasiado agresivo a defenderlo, tiene la rapidez suficiente para dejarte atrás. Esta noche hizo grandes jugadas ofensivas y, además, estuvo excelente en defensa”, expresó Brown en la conferencia de prensa tras el duelo en el Madison Square Garden.

Previo a sus declaraciones, Brown aplaudió la actuación del puertorriqueño, de 28 años. Alvarado, desde el banco, terminó con ocho puntos, dos rebotes y tres asistencias en 16 minutos. Con apenas seis pies de estatura, el canastero pasó varios tramos enfrentándose al gigante francés Victor Wembanyama, de 7′ y 4″ de estatura.

“No voy a endulzar esto, estuve a punto de llorar. Obviamente, todavía queda uno más. Pero estoy en el Madison Square Garden, en el último cuarto, jugando por algo especial… Realmente fue algo que no puedo describir con palabras”, sostuvo Alvarado ante los medios.

Durante los últimos 21 minutos y medio del encuentro, Nueva York dominó 55-25 en el marcador mientras San Antonio falló 29 de sus últimos 35 intentos de campo. En ese mismo lapso, Anunoby y Brunson se combinaron para 33 puntos, mientras Wembanyama falló 10 de sus últimos 11 tiros.

De acuerdo con reportes, ningún equipo había remontado una desventaja mayor de 24 puntos en una Final de la NBA desde que los Celtics de Boston lo hicieron frente a los Lakers de Los Ángeles en 2008.

Compañeros y rivalidad en la sangre

A preguntas de los medios sobre qué hace especial a Alvarado, el dominicano Karl-Anthony Towns no escatimó en elogiar a su compañero.

“Es difícil para mí, siendo dominicano, hablar de un puertorriqueño”, bromeó Towns.

“Cuando hablas de alguien que no solo está a la altura del momento, sino que juega con su emoción y la utiliza a su favor, esa es una cualidad rara. Mucha gente juega con emoción, pero la emoción termina dominándolos. Para José, esa emoción es lo que lo impulsa y lo lleva a otro nivel. Es un jugador especial”, manifestó Towns.

El pívot dominicano destacó, además, la capacidad de Alvarado para impactar el juego en ambos lados del tabloncillo.

“Su tenacidad, su habilidad defensiva y su habilidad ofensiva. Ahora sé que realmente puede anotar. Tiene muchas cosas en su juego que la gente no entiende y que muchas veces no reconoce. Me alegra que en una noche como esta haya podido demostrar lo que puede hacer cuando se le da la oportunidad. José Alvarado le demostró a todo el mundo esta noche que es un jugador de primer nivel”, afirmó.

Al escuchar los halagos, Alvarado no dejó pasar la oportunidad de responder con humor. “Eso lo dice un dominicano, guarden eso”, concluyó entre risas.