Siendo un hombre de baloncesto, con más de cuatro décadas como entrenador y casi toda una vida previa como jugador, no resulta extraño entender por qué Julio Toro utiliza términos deportivos para describir cómo transcurre su vida al acercarse a los 83 años y tras una década fuera de la línea técnica.

“Estoy competitivo. Bastante bien. En un tercer tiempo extra”, relató Toro este jueves en comunicación con Primera Hora, al optar a responder así a los múltiples llamados de periodistas desde la semana pasada tras la muerte del astro José “Piculín” Ortiz.

Tras romper el silencio para hablar de Ortiz —a quien le dedicó un duelo íntimo durante la pasada semana—, era natural que se le consultara sobre su vida actual y si extraña la línea de fuego.

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De entrada, Toro dejó saber que ha podido asimilar la pérdida de Ortiz desde una perspectiva profundamente humana, especialmente tras haber estado él mismo al borde de la muerte hace aproximadamente dos años y medio, cuando sufrió una embolia pulmonar doble.

“Los doctores en el hospital fueron muy sinceros y me dijeron que, de 10 casos, nueve bajan el telón. Pero me dijeron: todavía no es tu tiempo”, relató un Toro plenamente recuperado.

Hoy, la vida le exige más calma y cuidados. Por eso, volver a dirigir no está en sus planes.

“No extraño el baloncesto ni la línea. Lo tengo frente a mí en el televisor. Desde que estoy fuera de la línea, hace casi 10 años, no me he perdido un juego. Estoy invicto. Todas las noches estoy de lleno en la NBA y en todo lo que pasa aquí, en mis raíces”, dijo Toro, quien reside en Isla Verde junto a su esposa Sybe.

Con humor, añadió que ha aprendido a convivir con los dolores físicos, especialmente en tobillos y rodillas, áreas que ya habían sido intervenidas quirúrgicamente durante su etapa al frente de los Cangrejeros de Santurce.

Lo que sí subraya con firmeza es su estado mental: “De la mente estoy bien”.

Toro disfruta ahora de una vida más tranquila, marcada por la familia, la compañía de su esposa, las visitas de su hija y su nieta, y el contacto con amigos de la vieja guardia del baloncesto.

No descifra el estado actual del BSN

Aunque está alejado de las canchas, Toro no evitó opinar sobre el presente del Baloncesto Superior Nacional (BSN). Admitió que no logra descifrar la dinámica actual de la liga y se mostró crítico del uso de tres refuerzos.

“Es horrible. Abona a algo que viene pasando hace años. La liga no tiene consecuencias sobre nuestra Selección Nacional. Siempre hemos sido buenos imitadores. Y como se está jugando ahora, no sé… creo que domina el que tenga más dinero para invertir”, observó.

Le desea éxito a David Rosario

De otra parte, Toro quiso enviar un mensaje de apoyo a David Rosario, recientemente nombrado dirigente de los Cangrejeros de Santurce.

“Será interesante la variante de David. Lleva 10 años fuera del básquet puertorriqueño porque estaba ayudando a desarrollar el básquet nicaragüense. Y ahora recibe esta oportunidad en la Catedral del Básquet, con jefes curiosos como Rolando Hourruitiner y Edgar Padilla. Le deseamos lo mejor. Será interesante ver cómo evoluciona esto”, dijo Toro.

Consultado sobre si ese deseo implica un vínculo emocional con Santurce, Toro fue claro en que su relación con el baloncesto ya trascendió el fanatismo hace tiempo.

“Es solo desearle lo mejor a David”, concluyó.