En momentos en que el país llora la partida de una de las figuras principales de su baloncesto, José “Piculín” Ortiz, la Cámara de Representantes rendirá homenaje el lunes a otro de los grandes que defendió la monoestrellada hombro con hombro en las canchas junto a Ortiz, Federico “Fico” López.

El homenaje, a 20 años de la prematura partida del exarmador de la Selección Nacional, busca reconocer la trayectoria deportiva y humana de Fico López.

Durante el evento, pautado para las 10:00 a.m. en el Capitolio de Puerto Rico, también se inaugurará una exhibición de fotografías que destacan la carrera y logros del consumado baloncelista, recordado por su disciplina, inteligencia en la cancha y compromiso con el desarrollo del deporte en Puerto Rico. La exposición fotográfica se extenderá por todo el mes de mayo.

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El evento, liderado por el representante José “Che” Pérez, contará con la participación de líderes legislativos, el secretario del Departamento de Educación, Eliezer Ramos Parés, el presidente de la Liga de Baloncesto Superior Nacional (BSN), Ricardo Dalmau, familiares inmediatos del fenecido atleta, jugadores actuales y excompañeros de Fico de la Selección Nacional de Puerto Rico y de los Mets de Guaynabo.

“La vida de Fico López trasciende su gran amor por el baloncesto. Es un gran ejemplo de trabajo en equipo, de saber pasar la bola y de mantener siempre una actitud de entrega y esfuerzo por el colectivo, tanto dentro como fuera de la cancha”, manifestó Pérez, quien adelantó que como parte de la iniciativa, 1,000 estudiantes de escuelas públicas que practican el baloncesto, asistirán gratuitamente a 12 partidos del BSN, como parte de una alianza entre esa liga deportiva y el Departamento de Educación.

“Establecer estas alianzas para, a través de su figura, educar y promover el deporte es sumamente importante para mí como legislador, porque siempre he dicho que el arma más poderosa que podemos tener es formar a los niños y a los jóvenes utilizando el deporte”, continuó.

Dalmau, exintegrante del Equipo Nacional e hijo de otra leyenda del tabloncillo, Raymond Dalmau, destacó el impacto que dejó Fico López en la historia del baloncesto puertorriqueño.

“Hablar de Federico ‘Fico’ López es hablar de la esencia misma de nuestro baloncesto: talento, inteligencia y un profundo sentido de equipo. Fico no solo dejó huella como jugador del BSN, sino como un ser humano comprometido con su comunidad y con el desarrollo de nuestra juventud”, sostuvo el presidente del BSN.

“Este homenaje no solo honra su legado en la cancha, sino que lo proyecta hacia el futuro, impactando a nuestros niños y jóvenes a través del deporte y la educación. En el BSN creemos firmemente que el baloncesto es una herramienta de transformación social, por lo que iniciativas como esta nos permiten continuar ese compromiso, inspirando a las nuevas generaciones a soñar en grande, a trabajar en equipo y a convertirse en mejores ciudadanos dentro y fuera de la cancha”, abundó.

Pérez añadió que el homenaje cobra un significado especial en una semana de profundo impacto para el deporte puertorriqueño, marcada por la reflexión colectiva sobre las figuras que ayudaron a construir la historia del baloncesto nacional y cuyo ejemplo continúa impactando al país generaciones después, tras el deceso de Ortiz. De hecho, Ortiz era uno de los invitados al homenaje y había confirmado su asistencia.

“Fico López será recordado no solo por lo que hizo en la cancha, sino por la pasión, entrega y disciplina con la que vivió cada etapa de su vida. Su historia sigue siendo ejemplo para nuestra juventud y parte importante de la memoria deportiva de Puerto Rico”, concluyó el legislador.

De padres cubanos, López nació en Ciudad de México pero fue criado en Puerto Rico desde temprana edad, donde se desarrolló como uno de los mejores baloncelistas del patio.

Hijo de otro astro del baloncesto cubano, López siguió los pasos de su padre, hasta llegar al BSN en 1981 con los Mets de Guaynabo, franquicia con la que jugó durante 16 temporadas junto a su cuñado, Mario “Quijote” Morales.

A lo largo de su carrera acumuló 6,105 puntos, 2,440 asistencias y 1,926 rebotes, consolidándose como uno de los armadores más completos de su generación. Fue parte del quinteto nacional por más de una década, participando en Juegos Panamericanos, Campeonatos Mundiales y dos Juegos Olímpicos (1988 y 1992).

Además fue el líder en asistencias del Mundial de 1990 que se celebró en Argentina y en el que el Equipo Nacional arribó en la cuarta posición. Su desempeño en ese torneo le mereció el reconocimiento de la prensa internacional, que lo escogió como el integrante del equipo de baloncesto ideal, con la distinción de “el mejor armador del mundo”.

Murió el 6 de noviembre de 2006, a los 44 años, mientras jugaba voleibol en el Caparra Country Club, cancha que lleva su nombre. Precisamente, el BSN decidió dedicarle su actual temporada al desaparecido jugador.