A casi dos meses de haber sido inmortalizado en Cooperstown, Carlos Beltrán recibió el sábado un homenaje por parte de los Mets de Nueva York que será difícil de olvidar, con el retiro de su número 15 y su exaltación al Salón de la Fama en el Citi Field antes del juego contra los Phillies de Filadelfia.

El exjardinero puertorriqueño vistió el uniforme de los Mets entre 2005 y 2011, periodo en el que fue seleccionado cinco veces al Juego de Estrellas y bateó para .282, con 156 cuadrangulares, 577 carreras remolcadas y 932 hits en 883 partidos, además de acumular un WAR de 4.6. Por ello, también ingresó el pasado 26 de julio al Salón de la Fama del Béisbol con la gorra de Nueva York.

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Ahora su número 15 no podrá volver a ser utilizado por otro pelotero de los Mets y se verá en lo alto del Citi Field junto al de otras leyendas como David Wright (5), Darryl Strawberry (18), Dwight Gooden (16), Willie Mays (24), Keith Hernández (17), Jerry Koosman (36), Mike Piazza (31), Jackie Robinson (42), Tom Seaver (41), Gil Hodges (14) y Casey Stengel (37).

“Cuando llegué por primera vez a Nueva York en 2005, lo hice con un sueño, con una responsabilidad y con el deseo de ayudar a este equipo a ganar. Nunca habría imaginado que algún día estaría aquí”, dijo Beltrán en el inicio de su discurso frente a miles de fanáticos en el Citi Field.

“Primero quiero comenzar dándole las gracias a Dios. Cada bendición en mi vida ha venido de Él. Cuando miro hacia atrás, veo que sus bendiciones llegaron a través de momentos que, en su momento, no entendía. Esta tarde es una de esas bendiciones. Ser exaltado al Salón de la Fama de los Mets y que retiren mi número es un honor y un privilegio. Es algo que llevaré conmigo por el resto de mi vida”, continuó.

El manatieño tuvo sus mejores años en las Grandes Ligas con la novena de Queens. Además de sus cinco apariciones en el Juego de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro consecutivos entre 2006 y 2008 y dos Bates de Plata en 2006 y 2007.

De igual manera, lideró a los Mets a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 2006, ronda en la que conectó tres memorables jonrones ante los Cardinals de San Luis del boricua Yadier Molina, quienes eventualmente avanzaron y ganaron la Serie Mundial contra los Tigers de Detroit.

El número 15 de Carlos Beltrán luego de ser revelado durante la ceremonia de su retiro en el Citi Field.
El número 15 de Carlos Beltrán luego de ser revelado durante la ceremonia de su retiro en el Citi Field. (Noah K. Murray)

“Cuando miro hacia atrás a mis años en Nueva York, no pienso en números ni estadísticas. Pienso en las personas, porque al final son las personas las que hacen que los recuerdos perduren”, comentó el otrora guardabosques.

“Hubo victorias increíbles y momentos difíciles. Lecciones que solo podían aprenderse viviéndolas. Más que nada, hoy me siento agradecido por el camino recorrido, por las lecciones y por las personas que me ayudaron a estar en esta posición”, abundó.

El rol que jugó Jessica en su decisión

El extoletero, de 49 años, también aprovechó la ocasión para revelar que su esposa, Jessica Lugo, fue la razón por la que escogió llevar el número 15 durante su tiempo en Nueva York. Lugo nació un 15 de diciembre y, como todo hombre enamorado, buscó la manera de honrar a su esposa cada vez que saltara al terreno.

“Decidí llevar el número 15 porque el cumpleaños de Jessica es el 15 de diciembre. Así de romántico soy. Mucho antes de que las personas asociaran el número 15 conmigo, ese número ya tenía un lugar especial en mi corazón”, compartió Beltrán.

“Hoy los Mets están retirando mi número, pero la verdad es que el número 15 nunca fue solamente mío. Cada vez que visite este estadio y mire hacia arriba y lo vea, pensaré en nuestra familia, nuestros recuerdos y todo lo que hemos construido juntos. Te amo”, agregó.

Tampoco se olvidó de Puerto Rico, la isla que lo vio convertirse en una leyenda del béisbol desde sus inicios. Agradeció a los boricuas presentes en el Citi Field y sostuvo que fue un orgullo representar a la monoestrellada en cada parque en el que jugó durante su ilustre carrera en las Mayores.

“Bien contento de poder representarlos a todos ustedes a través de los años. Para mí fue un placer y un orgullo, así que les doy las gracias por el apoyo que me dieron. Sinceramente, los llevo en mi corazón”, indicó el único bateador ambidextro en la historia de las Grandes Ligas con 400 cuadrangulares o más y 300 bases robadas o más.

Beltrán, asimismo, le dedicó unas palabras a sus hijos Evan Carlos, Ivana y Kiara. Expresó durante su discurso que esta nueva etapa de su vida, dedicada a su familia, le ha ayudado a comprender la relación que tuvo con los fanáticos de los Mets durante sus siete campañas en Queens. Ahora entiende que los aficionados le exigían constantemente porque conocían su potencial, tal como él tiene claro el de sus tres hijos.

“A los fanáticos de los Mets: gracias por apoyarme durante mi etapa en Nueva York y por sentir tanto cariño por este equipo. Sé que hubo momentos en los que no siempre nos entendimos, y quiero ser honesto al respecto”, recordó el exjardinero.

“Al mirar atrás, veo esos momentos de otra manera. A veces fueron duros conmigo, y eso está bien. Hoy, como padre, me doy cuenta de que a veces yo también soy duro con mis propios hijos. No porque los quiera menos, sino porque son capaces de dar más. En aquel entonces no lo entendía; ahora sí. Comprendo que sus expectativas nacían de la pasión, del amor que compartíamos por los Mets y de la convicción de que yo podía llegar a ser un jugador aún mejor”, sentenció.

Un año que nunca olvidará

Beltrán recibió en enero la grata noticia de que había recibido los votos necesarios para ser inmortalizado en Cooperstown. Obtuvo el 84.2% de los votos, por encima del mínimo exigido de 75%, en su cuarta aparición en la papeleta de votaciones de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés).

El 26 de julio fue exaltado junto al exguardabosques Andruw Jones y el intermedista Jeff Kent. Beltrán es apenas el sexto puertorriqueño que entra al Salón de la Fama de Béisbol. Los primeros fueron Roberto Clemente (1973), Orlando “Peruchín” Cepeda (1999), Roberto Alomar (2011), Iván “Pudge” Rodríguez (2017) y Edgar Martínez (2019).