Dorado. Una casita de cemento pintada de gris y con una moderna decoración se convirtió desde este viernes en el nuevo hogar de don Francisco Rosario García, de 82 años.

En la sala se destaca un cuadro. Es un dibujo que su hija, Magaly Rosario, de 50, hizo cuando era apenas una niña en una pared de la antigua estructura de madera en la que por años vivió la familia. Muestra los signos de los años y queda como único testigo de aquella deteriorada estructura en la que Don Francisco llegó a su vejez.

Observar lo maltrecha que estaba la antigua vivienda y un adulto mayor sentado en el balcón fue lo que hizo que Nancy Puig, líder de la urbanización Sabanera, se detuviera a observar la imagen y se activara para lograr que hoy en día Don Francisco tuviera una nueva casita.

La mujer lloró al observar el cambio de vida que tendrá el hombre, residente de la zona urbana de Dorado.

“Esto significa mucho”, dijo compungida. “Yo pasé un día para ir a la iglesia y veo el señor sentado en el balcón y veo que su casita se le está cayendo encima y me detengo. Magaly me dice: ‘¿Por qué usted se está detenienda aquí? ‘Es que veo ese señor sentado ahí y veo que la casa está en pésimas condiciones. Yo no te prometo nada, pero voy a intentar ayudar’”.

La ayuda llegó de manos de muchos doradeños y ciudadanos que llegaron hasta de Estados Unidos, de donaciones comunitarias, del municipio, de la organización Hunger Corp., de los Boys and Girls Club y de la Fundación El Mago, del pelotero boricua Javier Báez.

Don Francisco, diagnosticado con Alzheimer, aceptó que está contento por su nuevo hogar. Pero, sabe que los años ya han llegado y que pronto estará en el cementerio.

Con la timidez que dijo que le caracteriza, dio a entender que no tenía que recibir un nuevo hogar, ya que “estoy próximo de llegar allá”, al cementerio.

No obstante, Magaly espera que este cambio mejore la calidad de vida de su padre y pueda disfrutar más años de vida.

“Yo me siento bien contenta, bien agradecida, orgullosa. Esto es una bendición de Dios. Estoy sorprendida de todas estas personas que han venido a ayudar aquí. Es una cosa que me encanta, por que otras personas tienen oportunidades también, de bajos ingresos, viviendo en malas condiciones”, afirmó.

La mujer contó que es “un cambio del cielo a la tierra de cómo él vivía a como va a vivir ahora. La casa estaba bien desfachada, la madera estaba muy podrida, las puertas a penas ni cerraban, las ventanas estaban las hojas caídas, rotos en las paredes”.

No obstante, el hombre no quería salir del hogar en donde crío a su familia, aun cuando su hija vive justo a su lado.

“A él le gusta vivir solo, tener su espacio. Yo sé que van a venir más mejoras para él mentalmente y físicamente”, señaló Magaly.

Comunidad activa

La activación comenzó con Puig solicitando donaciones entre otros residentes de la urbanización Sabanera. También llegó al municipio a pedir el socorro y pidió a una ferretería que le vendieran materiales al costo.

No obstante, del municipio contactaron a la organización Hunger, que se dedica a construir hogares y a impactar a la comunidad con su buena obra.

“Nosotros somos una entidad sin fin lucro cuya misión es restaurar la dignidad de las comunidades por medio del empoderamiento holístico”, indicó el director de proyectos de la organización, Efraín Cruz.

Lo que hacen es que reclutan otras organizaciones e impactan a las comunidades, al estar por un periodo de cinco años con diversos proyectos, que incluye apoyo emocional y reconstrucción de propiedades.

“Nosotros no somos una compañía de construcción esto es una excusa para conectar con las personas. Aunque trabajamos con gente que sabe construcción, nosotros buscamos restaurar la dignidad humana”, añadió Cruz.

En su impacto a Dorado, la organización logró construir ocho viviendas en el sector La Hormiga. Ahora, en el casco urbano, la residencia de Don Francisco es la tercera que demuelen y que construyen una nueva propiedad.

Una cuarta vivienda está en proceso de construirse para Luis “Chepo” Rijos, de 65 años, también en la zona urbana de Dorado.

Cruz explicó que impactan a este municipio, porque “es el vivo ejemplo de cómo una ciudad está en desarrollo y es también más fácil ver la disparidad socioeconómica entre el rico y el pobre. O sea, tú puedes ver comunidades que pueden ser comunidades de personas que viven allí sin agua, sin luz, y al lado de personas que realmente lo tienen todo”.

En este proceso de ayuda a familias, la Fundación El Mago se involucró para comprar todos los materiales de la construcción de viviendas. El primer proyecto que Hunger culmina con su ayuda es el de Don Francisco, comentó Cruz.

El pelotero no estuvo presente en la inauguración del hogar. Sin embargo, su esposa, Irmarie Báez, emitió unas declaraciones escritas en las que expuso que “para nuestra familia es sumamente importante ver cómo estos esfuerzos dan fruto. Ver la felicidad y las sonrisas de la familia por lo que se celebró hoy nos llena el corazón.

“Quiero agradecer al equipo de la fundación y Hunger Corp. por todo el trabajo y compromiso que han demostrado a lo largo de estos meses, luego de nuestra visita al hogar de Don Francisco en noviembre”, añadió.

Por su parte, el alcalde de Dorado, Aníbal José Torres, agradeció la ayuda que ha dado Hunger a su pueblo.

“Nosotros tenemos la bendición de que llegaron a Dorado a hacer trabajo comunitario. Son unos jóvenes muy dedicados. Nosotros tenemos que agradecerles”, manifestó.

También comentó que “en Dorado preferimos que todos se unan y que se logre precisamente lo que estamos logrando en el día de hoy, que es que Don Francisco tenga una nueva residencia con intervención mínima del gobierno y con más intervención del ente privado y de una organización sin fines de lucro, como lo es Hunger”.