Héctor “Colo” Rivera, un exdirigente en Bayamón, levantó el teléfono y le dijo al escucha Johnny Ramos: “Johnny, ven a ver un pelotero que yo tengo aquí”.

Ramos fue a verlo. Era Carlos Beltrán al que observó unas cuatro veces, incluyendo unas clínicas en Boquilla, Manatí. Esto fue suficiente para que su ojo entrenado de cazatalentos detectara algo distinto.

“Tenía unas condiciones... yo había jugado con Clemente en el 1964-65 con San Juan y me recordaba de Roberto. Cuando vi a Carlos, él tenía unos dotes que me recordaban a Clemente”, compartió Ramos en una conversación vía telefónica con Primera Hora.

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Ramos no intentaba igualarlos sino reconocer que el manatieño poseía un brazo fuerte, la elegancia defensiva y la forma natural de entender el juego. Así las cosas, en el sorteo de novatos de MLB de 1995, los Royals de Kansas City, organización para la que labora Ramos, eligieron a Beltrán.

El exjugador salió de la escuela superior Fernando Callejo de Manatí.

“Yo vi a Beltrán como cuatro veces, pero vi unos dotes que tenía e hice un buen reporte y los jefes míos vinieron a verlo y les gustó. Tuvimos la oportunidad de draftearlo, ya que en la primera ronda nadie lo escogió. Era para nosotros", relató Ramos, quien recordó que los Royals eligieron a Beltrán en la segunda ronda porque sus superiores de Estados Unidos pudieron verlo menos veces que a su otro recomendado de ese año y quien fue la primera selección de Kansas City, Juan Lebrón.

Beltrán había estado en un momento lesionado y tuvo menos exposición en su año de draft.

“Carlos era de los mejores corredores que había y era un tremendo ‘fildeador’. Para esa edad de 17 años, el tenía conocimiento del juego. Tenía madurez. Ya era un muchacho que se proyectaba con tremendas habilidades”, agregó.

Tres décadas después de aquel reporte que convenció a la gerencia de Kansas City, Beltrán fue elegido la noche del martes para ser exaltado al Salón de la Fama, validando no solo una carrera de 20 temporadas, sino también el ojo de Ramos, que ha firmado para los Royals a 11 peloteros boricuas que han llegado a las Mayores.

“Primero le doy gracias a Jehová Dios por haberme permitido firmar a Carlos Iván Beltrán. Estoy orgulloso. Él se lo merece. Todo es al tiempo de Dios, no al tiempo de los hombres. Y este era el tiempo de él y me siento bien contento”, expresó.

El pelotero manatieño se convirtió el martes en el sexto boricua en la historia seleccionado para el Salón de la Fama.

“No todo scout tiene el privilegio de que se nombre un pelotero que haya firmado Hall of Famer”, añadió.

El boricua, de 48 años, obtuvo 358 votos para un 84.2%, cuando se necesitaba un mínimo de 75% para ser exaltado. Le siguió el curazoleño Andruw Jones quien registró 333 votos para un 78.4%.

Cuando este medio le preguntó a Ramos si se siente como un “scout Hall of Famer”, la respuesta llegó sin titubeos: “claro que sí”. “Yo me siento bendecido por Dios”, continuó.

“Jamas y nunca”

El veterano scout contó que nunca firmó a Beltrán pensando en una carrera rumbo al Salón de la Fama. Su trabajo, explicó, siempre ha sido identificar talentos con proyección en arribar a la ‘Gran Carpa’.

“Jamás y nunca. Yo firmo un muchacho que tenga la oportunidad de llegar a Grandes Ligas. Él hacía su trabajo y año tras año ponía sus números, pero no es que estaba cómo seguro que iba a llegar a Hall of Fame“.

El otora jardinero cerró su trayectoria en las Mayores con promedio de .279, 435 jonrones, 2,725 imparables, 1,587 carreras impulsadas, otras 1,582 anotadas y 312 bases robadas, además de un OPS de .837. Encabeza históricamente a los peloteros puertorriqueños en remolcadas y anotadas.

Fue seleccionado a nueve Juegos de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro, dos Bates de Plata, el premio Roberto Clemente en 2013 y fue Novato del Año en 1999 con los Royals. Logró su primer anillo de una Serie Mundial en su última campaña en el 2017 con los Astros de Houston.

El otora guardabosque de Manatí tuvo una brillante carrera de 20 temporadas en las Mayores.

Para Ramos, el detalle de pactar un acuerdo con una organización de bajo mercado como los Royals, le brindó a Beltrán más oportunidades de juego y un ascenso más rápido. Tres años más tarde de ser seleccionado, en 1998, debutó en las Grandes Ligas. Participó de solo 14 juegos.

“De ahí en adelante, él hizo lo que hizo”, comentó.

La única falla

En su recopilación como scout, Ramos dejó constancia de las herramientas que Beltrán demostraba, pero indicó que no era un bateador de poder. En aquel momento, no era un toletero ambidiestro.

Sin embargo, durante el tryout en Boquilla, Beltrán reveló dicha habilidad y le dijo al cazatalento: “Johnny, permíteme batear a lo zurdo”, a lo que Ramos accedió.

“Lo dejé y dio un show de bateo a lo zurdo esa tarde allá en Manatí”, dijo.

Más adelante, en la Rookie League, la organización comenzó a verlo batear a ambas manos y se convirtió en el recocido bateador ambidiestro que fue.

Ramos habría proyectado una producción moderada de cuadrangulares de 10 jonrones por temporada. Beltrán sacudió hasta 41 vuelacercas en una campaña.

Beltrán ahora ocupa el puesto número 13 de peloteros ambidiestros en el recinto de Cooperstown. El también boricua Roberto Alomar y Beltrán son los únicos con, al menos, 200 cuadrangulares y 300 bases robadas en el Salón de la Fama.