Cada vez que Amanda Serrano imagina el día en que ya no vuelva a treparse al ensogado, la campeona boricua siente un nudo en la garganta.

Después de 17 años dedicada al boxeo profesional y una marca de 49-4-1, 32 anestesiadas, Serrano reconoce que el final de su carrera está más cerca que nunca.

“Sabemos que hay un tiempo, que un día necesito retirarme y ahora estoy trabajando por eso. El fin es pronto”, compartió Serrano en una conversación con Primera Hora en una visita a los estudios de GFR Media.

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Y aunque ya trabaja en los proyectos que ocuparán su tiempo una vez cuelgue los guantes, aseguró que el cariño de sus fanáticos es lo más que extrañará. Amanda firmó el pasado año un contrato vitalicio con su promotora Most Valuable Promotions (MVP) en el que se convertirá en la presidenta de MVPW, departamento que dirige las iniciativas del boxeo femenino de la empresa.

“Cuando pienso en eso, siempre me pongo muy triste porque esta es mi vida”, sostuvo.

“No voy a llorar ahora porque todavía faltan unas dos peleas más, pero creo que lo que más voy a extrañar será no tener a mi gente cerca. Creo que eso es lo más difícil”, agregó la peleadora de 37 años.

Serrano tiene marca de 49-4-1, 32 anestesiadas.
Serrano tiene marca de 49-4-1, 32 anestesiadas. (Xavier Araújo)

Antes de despedirse, Serrano perseguirá dos objetivos que considera importantes para cerrar el capítulo. La primera es quedarse sola con el récord de más nocauts en la historia del boxeo femenino.

Al destronar a Cheyenne Hanson en su último combate el pasado mayo, igualó con 32 nocauts la marca de Christy Martin como la mujer con más victorias por la vía rápida en el boxeo profesional.

“Empaté con Christy Martin el récord, pero el trabajo no está terminado. Necesito romper ese récord”, dijo la carolinense.

La segunda, de otro lado, es poder retirarse peleando en la isla, especialmente, en el Coliseo de Puerto Rico.

“Todavía falta mi pelea en el Coliseo, creo que esa es la la última. Fue duro no poder pelear aquella noche”, comentó Serrano, al referirse al combate que disputaría en dicho escenario en marzo 2024 contra la alemana Nina Meinke, pero que fue cancelado debido a una lesión en su ojo.

Una carrera inimaginable

La campeona de las 126 libras de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) aseguró que jamás soñó con ser boxeadora. Serrano relató que creció viendo de cerca los sacrificios de su hermana mayor, la excampeona mundial Cindy Serrano, y se convenció de no intentarlo.

“Nunca pensé que quería ser boxeadora. Cuando mi hermana empezó, sabía que era muy difícil. Tenía como 12 o 13 años y veía todos los sacrificios que ella tenía que hacer. Cuando ella regresaba a la casa con moretones, ojos hinchados y dolor, yo decía: ‘Dios mío, ¿por qué haces esto?’“, recordó.

Serrano es campeona mundial de peso pluma (126 libras).
Serrano es campeona mundial de peso pluma (126 libras). (Xavier Araújo)

Sin embargo, tan pronto concluyó la escuela superior a sus 18 años y mientras trabajaba como secretaria en el gimnasio de su cuñado, entrenador y manejador, Jordan Maldonado, decidió inscribirse en los Guantes de Oro de Nueva York en 2007. El mismo día que firmó su inscripción, indicó, comenzó a entrenar.

“Mi hermana decía que no porque era muy difícil. Jordan tampoco quería entrenar otra mujer porque no es fácil. Pero gracias a Dios pasó, amo este deporte y todavía sigo aquí”, contó.

“Todas las chicas querían ser maestra, pero no tenía ese (deseo). Nunca jugué deporte en la escuela ni fuera. Boxeo fue mi primer deporte, pero no tenía otra cosa que quería hacer en mi vida”, mencionó

Detrás de la grandeza

“Mi lema es que la grandeza requiere sacrificio”, afirmó Serrano.

Durante años, la púgil evitó fiestas y todo lo que la alejara de este camino. Tanto así, que todavía utiliza un teléfono sencillo porque considera que las redes sociales son una distracción.

Las exigencias del boxeo le costaron, además, momentos importantes con sus seres queridos. No obstante, aseguró que no cambiaría nada.

La boricua no pensó jamás ser boxeadora.
La boricua no pensó jamás ser boxeadora. (Xavier Araújo)

“No me arrepiento de nada porque todo pasa por una razón. Dios lo sabe todo. No me gusta mirar hacia atrás; me gusta mirar hacia el futuro”, aseveró la puertorriqueña.

“Hay días que no puedo comer en las fiestas. En Navidad no podía comer. No celebré muchos de mis cumpleaños ni cumpleaños de mi familia. Sacrifiqué mucho, pero valió la pena”.

Así las cosas, en medio de manejar sus ya boxeadores Elise Soto, Kristal Rosado y Alexis Chaparro, Serrano quiere, a su vez, invertir su tiempo libre en el disfrute de momentos familiares. Su plan inicial era retirarse en Puerto Rico, pero vive en la isla desde hace tres años.

Asimismo, tiene planes de abrir gimnasios en la isla y en Brooklyn, Nueva York, donde se crió.

Una pionera

Más allá de títulos, bolsas millonarias y récords, Serrano quiere ser recordada por haber transformado el boxeo femenino.

“Soy una mujer que cambió el juego, una pionera y persona que quiere ayudar la gente y quiere ayudar al deporte”, comentó.

Para Serrano, el logro más importante ha sido su aportación al deporte. La boricua abogó porque las mujeres pelearán a 12 asaltos de tres minutos, tal como en la rama masculina. Suma una pelea en este formato.

Aunque manifestó que cada una de sus reyertas han sido distintas, Serrano reconoció que los combates contra la irlandesa Katie Taylor en el Madison Square Garden (MSG) de Nueva York ocupan un lugar aparte en su historial. En 2022, las peleadoras hicieron historia al protagonizar la primera pelea femenina estelar en el mítico escenario. Y en la tercera de su trilogía, en 2025, también fueron la principal de la primera cartelera exclusivamente femenina celebrada en el MSG y transmitida por Netflix.

Con su trayectoria y lo que le resta de vida, Amanda quiere continuar impulsando las nuevas generaciones de boxeadoras.

“Me encanta escuchar a las niñas decirme que las inspiro y que quieren ser como yo. Y les digo: ‘No. Quiero que sean mejores que yo, no como yo’”, sentenció Serrano.

Amanda desea despedirse en la isla.
Amanda desea despedirse en la isla. (Xavier Araújo)