San Juan. Xander Zayas hizo historia el sábado en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot tras vencer al alemán Abass Baraou por decisión dividida para unificar los campeonatos de peso superwélter (154 libras) de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Dos jueces vieron a Zayas (23-0, 13 KO’s) ganar con tarjetas de 116-112, mientras que otro favoreció a Baraou (17-2, 9 KO’s) con la misma puntuación.

De esta manera, Zayas se convirtió en el primer boxeador puertorriqueño en unificar títulos en suelo boricua y, a su vez, pasó a ser el campeón mundial de dos organismos más joven en la actualidad con 23 años frente a 12, 251 en el “Choliseo”.

“En Puerto Rico también se gana”, gritó el nuevo monarca de la OMB y la AMB al terminar el pleito.

“Le dije a Puerto Rico entero que la historia se iba a hacer hoy. 23 años, el campeón unificado más joven y el primer campeón en unificar títulos en Puerto Rico, ¿qué más puedo pedir? He trabajado por todo lo que he pedido y se me ha dado. Gracias, Dios. Gracias, Puerto Rico”, expresó más tarde en un aparte con la prensa.

Xander Zayas festeja junto a los suyos en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
Xander Zayas festeja junto a los suyos en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot. (Ramon "Tonito" Zayas)

A pesar de que esta era la primera vez en una pelea profesional, Baraou era un oponente bastante conocido para Zayas, pues fueron compañeros de guanteos en el pasado antes de que ambos llegaran a la cima de su división. Rumbo a este combate dejaron esa amistad a un lado, pero al sonar la campana que marcó el final del último asalto, se fundieron en un abrazo.

“Tenemos una buena amistad. Hemos compartido mucho en campamento. Era una rivalidad que teníamos que tener porque es parte del negocio. Él tenía lo que más yo quería y ya lo tenemos, pero fuera de ahí, él (Baraou) es una gran persona. Siempre tendré respeto para él. Después de la pelea, lo invité a comer en Miami, ya que los dos vivimos allá”, compartió Zayas.

Zayas abrió el combate aplazándose con cautela en el cuadrilátero, pero sin dejar de ser agresivo ante un rival tan peligroso como Baraou. El alemán, en cambio, trataba de identificar un punto débil en la defensa del boricua, pero no parecía encontrarlo.

Para el tercer asalto, ambos empezaron a soltar fuertes manos al rostro y la campana detuvo un intercambio contra las cuerdas. En el siguiente acto, era evidente que Zayas estaba dominando el pleito con el estilo que lo ha destacado a lo largo de su carrera: mucho movimiento y buen boxeo a distancia. Los golpes con poco poder era la orden del día y Baraou empezaba a frustrarse.

El alemán salió más agresivo en el quinto round, y esto le empezó a dar resultados. Ante esta actuación, se comenzaban a escuchar coros de “Xander, Xander…” de parte de los miles de fanáticos que se habían dado cita al “Choliseo” para alentar al boricua.

Xander Zayas pega una mano a la quijada de Abass Baraou.
Xander Zayas pega una mano a la quijada de Abass Baraou. (Ramon "Tonito" Zayas)

Baraou estaba castigando el rostro de Zayas con facilidad. El boricua, en cambio, decidió responder con su tamaño y alcance. Pegó un sinnúmero de jabs al rostro del alemán.

Sin embargo, Baraou tuvo su mejor momento en el séptimo episodio, cuando castigó al puertorriqueño con varias combinaciones que lo obligaron a retroceder en varias ocasiones hacia las cuerdas. El monarca de la AMB siguió con esta fórmula en el octavo y la cara de Zayas empezaba a inflamarse.

El noveno asalto fue en el que más acción hubo hasta ese entonces. El puertorriqueño salió de su esquina decidido a ganarlo y conectó varias manos que ablandaron a Baraou, pero no logró rematarlo. El alemán, como había ocurrido en el transcurso del pleito, contestó un contragolpes que obligaron al boricua a retroceder. Aún así, el “Choliseo” parecía que se iba a caer con cada golpe que pegaba Zayas.

Baraou volvió a lucir bien en el undécimo acto con diversos golpes de poder que jamaquearon al puertoriqueño. No obstante, el boricua no se quitó y siguió el intercambio de manos entre ambos campeones por el resto del episodio.

El último asalto fue de película. Ambos peleadores tenían poca gasolina en el tanque, pero esto no evitó que lo dejarán todo en el ring. Con cada golpe, parecía que uno de los dos iba a tumbar al otro. La pelea parecía que se podía acabar en cualquier instante, pero no fue así. Tanto Zayas como Baraou tiraron todos sus cartuchos hasta que sonó la campana y se abrazaron por varios segundos cuando acabó la pelea en una muestra de respeto mutuo.

Juanmita sigue invicto

En el combate semiestelar, Juanmita López de Jesús preservó su invicto al derrotar a Conner Russell Goade por decisión unánime en una pelea de la división supermosca (115 libras), pactada a seis asaltos

Los tres jueces favorecieron a López de Jesús con tarjetas de 60-53. Con este resultado, el hijo del excampeón mundial consiguió su quinto triunfo en cinco salidas, dos de ellos por nocauts. Goade, por su parte, empeoró su marca a 8-5-2, con siete de esas victorias por la vía rápida.

Juanmita López de Jesús castiga a Conner Russell Goade con un golpe al abdomen.
Juanmita López de Jesús castiga a Conner Russell Goade con un golpe al abdomen. (Ramon "Tonito" Zayas)

Goade fue deducido un punto tras conectar con un codazo al boricua en medio de un agarre durante el segundo acto. Pero el boricua, quien entró al cuadrilátero acompañado por su padre, contestó en el siguiente round con una furia de golpes al costado, pero el estadounidense no se quitó. Goade parecía que le faltaba el oxígeno cada vez que regresaba a su esquina con el pasar de cada asalto.

Al percatarse que su rival estaba lastimado, López de Jesús continuó concentrándose en el cuerpo de Goade. En ocasiones, el puertorriqueño estaba tan confiado que bajaba las manos ante los ataques del estadounidense, aunque el cansancio era notable en ambos pugilistas en el quinto y sexto round.

Juanmita López de Jesús abraza a su padre Juanma López tras salir victorioso en el Coliseo de Puerto Rico.
Juanmita López de Jesús abraza a su padre Juanma López tras salir victorioso en el Coliseo de Puerto Rico. (Ramon "Tonito" Zayas)

Más temprano, el cagüeño Carlos De León (7-0, 6 KO’s) fulminó en los segundos finales del sexto round al mexicano Diuhl Olguin (17-48-7, 10 KO’s) en una pelea de peso superpluma (130 libras).

Previo a este pleito, el isabelino Yandriel Cabán (3-0, 3 KO’s) preservó su invicto al noquear en el primer acto al trujillano Jeremis Hernández-Torres (2-3) con un golpe en el costado en un duelo de la división supermosca (115 libras).

Yandriel Cabán observa a Jeremis Hernández-Torres tras derribarlo en el primer asalto con un golpe al costado.
Yandriel Cabán observa a Jeremis Hernández-Torres tras derribarlo en el primer asalto con un golpe al costado. (Ramon "Tonito" Zayas)

“Ese golpe lo hemos trabajado en el gimnasio. Estoy bien agradecido con De León Boxing Management y Miguel Cotto Promotions y Top Rank por haberme dado esta oportunidad de presentarme en el Coliseo de Puerto Rico. Ahora a seguir trabajando para las próximas peleas”, dijo Cabán en un aparte con GFR Media.

“No me sorprendió (el nocaut) porque el trabajo que he hecho en el gimnasio ha sido fuerte y sabía que, si la mano llegaba, se acababa la pelea”, añadió el boxeador de 20 años.

Antes de esto, el dominicano Euri Cedeño (14-0-1, 12 KO’s) superó por decisión unánime al brasileño Etoundi Michel Williams (16-3, 12 KO’s) en un pleito de peso mediano (160 libras) establecido a 10 rounds.

En la primera pelea de la noche, Giovan Santillán (35-1,18 KO’s) derrotó por decisión unánime a Courtney Pennington (17-12-3, 7 KO’s) en un combate entre estadounidenses de la división superwélter pactado a 10 asaltos.