Los 100 años de Tommy Muñiz llegan apropiadamente este domingo al hipódromo Camarero, a la hípica que él marcó en la década del 1970 y 1980.

El clásico Día de los Padres de este domingo en Camarero será dedicado a la memoria de don Tommy Muñiz por sus aportaciones a la hípica como dueño pero sobretodo como criador de caballos, función que lo llevó a ser exaltado al Salón de la Fama de la Hípica boricua, informó su hijo Pedro Muñiz.

La celebración le trae miles de recuerdos a su familia, que estará presente en el programa del domingo y que estará en el círculo de ganadores del clásico Día de los Padres para entregar el premio al ejemplar ganador.

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“A nosotros que amamos la hípica desde el día uno, nos vamos a remontar a esos días, como al 1982 cuando Guaybanex ganó el Clásico del Caribe, a los días que pasamos con Papi y Mami viendo las carreras en la televisión en el cuarto de ellos”, recuerda Pedro Muñiz, quien fue productor de las transmisiones televisadas de carrera del hipódromo.

Guaybanex fue uno de los caballos que crió don Tommy Muñiz en la Hacienda Tomás en Toa Baja, de donde también salió el cuarto triplecoronado boricua, Hurly Road.

Todo comenzó en la década del 1970 cuando don Tommy entró en la hípica de la mano del fenecido y exitoso entrenador Javier ‘Babi’ Maymó, a quien conoció por parte de otras dos leyendas de la hípica boricua el fenecido Mariano Artau y Norman H. Dávila, contó Pedro Muñiz.

Y se cimentó con la compró la finca del criador Francisco González Rivera para convertirla en Hacienda Tomás, en donde don Tommy, su hijo, el fenecido Tomito, el estadounidense Jack Winterbotham y el boricua Johnny Fernández se dieron a la tarea de criar campeones nativos.

“Papi fue el primero que comenzó a darle ‘pellets’ (alimento en grano) a los caballos por recomendación de Jack. Le gente nos decía que los caballos iban a brincar como conejos por comer ‘pellets’”, recordó Pedro Muñiz

La historia dice que Don Tommy crió sobre 20 caballos ganadores de clásicos, informó el periodista, historiador y actual narrador de carreras en Camarero, Joe Bruno, quien agregó que la Hacienda Don Tomás fue uno de los potreros más exitosos de su época.

Pedro Muñiz, hijo de don Tommy, habla en la conferencia sobre la celebración de los 100 años del también reconocido criador de la hípica boricua.
Pedro Muñiz, hijo de don Tommy, habla en la conferencia sobre la celebración de los 100 años del también reconocido criador de la hípica boricua. (Archivo)

También fue dueño

Don Tommy fue dueño de caballos también, aunque no quería competir con los dueños de caballos que le compraban crías.

El establo se llamaba Zebra, originado por el zoológico Monorolo del que era propietario. Y de ahí salieron caballos como Zafiro, Zalamero, Zángano, entre otros, que comenzaban con la letra Z en honor al establo Zebra, o Zulairam, que es el nombre al revés de su esposa Luz María, informó Pedro Muñiz.

“Son caballos que nos dieron alegrías. No ganamos un clásico como dueños, pero nos dieron alegrías”, dijo sobre ejemplares que fueron criados en la Hacienda o comprados en subastas.

Además de esa época, la celebración del domingo se remontará a una era anterior, a cuando el hipismo estaba concentrado en los tres hipódromos de la zona metropolitana Las Casas, Las Monjas y Quintana.

Cuenta Pedro Muñiz que el padre de don Tommy, Tomás Muñiz Souffront era vendedor en los 50 de solares. Un área que vendía era en los terrenos de la hoy conocida urbanización Floral Park en Hato Rey. Al este, norte y oeste de Floral Park ubicaban los tres hipódromos.

Cada hipódromo tenía su temporada y sus establos. Cuando era la temporada en Las Casas, los caballos en los establos de Quintana, por ejemplo, los caminaban por Floral Park para llevarlos a competir en Las Casas. En medio ese pasar estaba un joven don Tommy Muñiz

“Él viene desde esa época. Él me contaba que los caballos pasaban por la calle de al frente de la casa”, recordó.