Massachusetts.- En el primer día de su juicio por asesinato, el ex jugador de la NFL Aaron Hernández observó desde la mesa de la defensa mientras los fiscales señalaban que muestras de ADN en cartuchos vacíos, así como una videocámara de seguridad en su propia casa, lo vinculaban con el crimen.

El abogado de Hernández respondió que el ex jugador de los Patriots de Nueva Inglaterra "tenía el mundo a sus pies" y no contaba con motivo alguno para matar a alguien.

La defensa dijo al jurado en varias ocasiones que el deportista es inocente, y que las autoridades se precipitaron a considerarlo sospechoso desde el comienzo, hicieron caso omiso a las evidencias y realizaron una investigación "defectuosa y poco profesional".

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Hernández, de 25 años y de ascendencia puertorriqueña, está acusado de matar a tiros en 2013 a Odin Lloyd, quien tenía 27 años y jugaba fútbol americano en una liga menor. Lloyd tenía una relación con la prometida de Hernández.

El cadáver del joven fue hallado en un parque industrial cercano a la casa de Hernández en North Attleborough y al Gillette Stadium, donde juegan los Patriots.

Hernández, quien contaba con un contrato de 40 millones de dólares como tight end pero fue dado de baja por Nueva Inglaterra horas después de su arresto en 2013, podría ser condenado a cadena perpetua.

El domingo, los Patriots se enfrentan a los Seahawks de Seattle en el Super Bowl.

En un caso distinto que no llega todavía a juicio, Hernández fue acusado el año pasado en Boston de matar a dos hombres en 2012, luego que alguien le derramó una bebida encima en un club nocturno.

Los fiscales en el juicio que comenzó el jueves han sugerido que Lloyd fue asesinado porque tenía información sobre el otro crimen. Pero el juez ha determinado que los fiscales no pueden hablar al jurado sobre esos otros homicidios.

En sus primeros argumentos, el fiscal de distrito Patrick Bomberg mostró al jurado un par de videos, tomados antes y después de la muerte de Lloyd, y que relacionarían a Hernández con el asesinato.

Una imagen mostraría a Lloyd cuando aborda un Nissan Altima alquilado que conducía Hernández. En otra, aparece la casa del entonces jugador de la NFL, poco después del momento en que Lloyd murió, sin éste en el vehículo.

Los fiscales dicen que Hernández y dos de sus amigos llevaron a Lloyd al parque industrial y lo mataron a tiros. Los amigos esperan la fecha de su juicio.

El fiscal presentó también parte de un video de circuito cerrado en la casa de Hernández. El acusado aparece de pie afuera de su sótano, sujetando lo que según Bomberg es una pistola.

De acuerdo con la parte acusadora, un cigarrillo de marihuana encontrado cerca del cadáver de Lloyd tenía el ADN del occiso y de Hernández.

También había rastros de ADN de Hernández en un cartucho de bala, encontrado debajo del asiento del conductor del auto alquilado, dijo Bomberg. Indicó ante el jurado que el cartucho fue percutido por la misma arma usada para disparar las balas encontradas en la escena del crimen, una Glock calibre .45.

Mientras el fiscal mostraba al jurado una foto del cadáver de Lloyd, su madre se puso mal y tuvo que abandonar brevemente la corte.

El abogado defensor Michael Fee dijo al jurado que Lloyd es inocente.

"Aaron nunca tuvo una oportunidad", dijo Fee. "Ellos lo acorralaron y lo señalaron".

Aseguró que las evidencias dejarán claro que Hernández no mató a Lloyd ni pidió a nadie que lo hiciera. Consideró que las autoridades no podían dar un móvil del crimen.

Hernández se inclinó a menudo hacia delante en la corte. Prestó atención a los primeros argumentos.

Su prometida Shayanna Jenkins se sentó detrás de él junto al hermano del acusado DJ, quien dirige un equipo de fútbol americano colegial en Iowa.