Según lo cuenta al detalle, la tenista Mónica Puig vivió durante los pasados tres años duras experiencias de dolor físico y resistencia a éste.

En su declaración a la cadena ESPN el pasado lunes en la que anunció su retiro del tenis profesional, la tenista de 28 años reveló como la razón de su decisión que su cuerpo ya no aguanta más, por lo que el físico la forzó a decir adiós al tenis competitivo.

Hoy miércoles, en entrevista con Primera Hora, la jugadora abundó al detalle sobre el viacrucis que vivió, el que se multiplica por tres porque tres veces pasó por operaciones, proceso de recuperación y rehabilitaciones en su intento por regresar a la cancha.

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“Fue muy intenso”, dijo Puig, quien se sometió a una tercera operación en el hombro y cuarta en general su brazo el viernes, ésta para darse calidad de vida luego del retiro.

“Todo lo que ha sucedió para llegar a este punto me ha costado y tomado mucho. He tenido que tener mucha paciencia, bregar con muchos dolores”, continuó. “Lo que más me costó, a lo que más se resistió el cuerpo, fue a ganar fuerza y estabilidad en el brazo. Aunque gané muchos músculos en mis piernas y en el torso, los músculos en mi parte superior siempre fueron difíciles para mí y ya luego de cuatro operaciones el cuerpo empieza a protegerse y eso provocó mucho dolor en mí cuando empecé a hacer pesas”.

Puig reveló que su hombro derecho no estaba listo para hacer su más reciente regreso a la cancha. Dijo que lo apresuró porque reconoció que tiene poca paciencia para esperar al momento correcto cuando ya ve de cerca el regreso a la cancha. También reconoció que a los 29 años la espera es un lujo que no podía tomar.

Y contó que justo en mayo, en su primer torneo de regreso en España, en la gira Women Tennis Association (WTA), volvió a quebrarse el hombro al punto de que al otro día ya no podía servir la pelota como quería.

“Forcé mucho. No me imaginé que ma iba a hacer tanto daño y pensé que lo que iba a tener era un poco de dolor. Pero cuando fui al segundo torneo no pude dormir por dos días, no podía dormir sobre el hombro derecho. En las practicas me estaba molestando el impacto del saque. No podía sacar más de cuatro veces, y ahí dije ‘algo anda mal’“, reveló.

Mónica Puig confesó que se le hacía difícil ser paciente con las rehabilitaciones.
Mónica Puig confesó que se le hacía difícil ser paciente con las rehabilitaciones. (Ramon Tonito Zayas)

Su último año saludable fue en el 2019, cuando jugó 39 partidos, incluyendo los cuatro grand slams.

La WTA le dejó esas marcas, aunque confesó que también disfrutó la vida con las bondades de la gira: los viajes, los hoteles y el jugar que tanto amó. Hizo dinero. Está en el club del $1 millón en ganancias de premios de torneos y tiene un trabajo relacionado al tenis como comentarista para ESPN, el que espera extender a deportes como el béisbol.

El Olimpismo, mientras tanto, le saca sonrisas y nostalgia, además de que tiene crédito en el nuevo trabajo que tiene la tenista como comentarista.

“Ahora puedo apreciar todo. Fue realmente un honor representar a Puerto Rico, ser parte de ese equipo olímpico, que éramos como familia; 48 atletas se unieron como hermanos. Comíamos juntos. Escuchábamos música. Estábamos pendiente uno del otro. Separo lo que es la victoria, porque esa es parte de mi carrera, de lo que aprendí esa semana en que no importaba tu situación económica, de dónde vengas, de qué deportes eres, si eres el MVP de baloncesto, todos se unen por el amor al deportes. Es lo más lindo que he visto en mi vida”, dijo haciendo referencia a la delegación boricua de la que fue parte en las Olimpiadas Río 2016 y en las que logró su máximo triunfo de por vida al ganar la primera medalla de oro para el Copur en un evento olímpico.

Pero 2014 y Barranquilla 2018, así como en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y Toronto 2015.

Pero Río 2016 fue el momento cumbre.

“No conocía muy bien a los atletas hasta esa semana que pasé con ellos y se convirtieron en mi familia y la pasamos superbién. Si puedo destacar algo es que esa semana fue la más divertida de mi vida. Disfruté de mi deporte sin pensar tanto en la victoria o en la derrota porque regresaba a la Villa y sabía que me esperaba mi familia, diversión, charlas íntimas de cosas que estaba pasando”, dijo.

También fue inspirador.

“Reconozco que mi victoria le dio algo especial a mi País e inspiré --me quiero imaginar-- a Jasmine a ganar esa segunda medalla porque, en la historia de nuestro deporte, solamente tenemos dos medallas (de oro) y ambas son de mujeres. Y ojalá ese momento inspire a otra gente a que luche por sus sueños porque lo que se siente en el podio, escuchando La Borinqueña... ya no puedo escuchar el himno de Puerto Rico sin llorar porque regreso a ese momento”, agregó.