A cinco días de que los Cafeteros conquistaran el campeonato de la Liga de Voleibol Superior Masculino (LVSM), en Yauco no se habla de repetir ni de defender corona.

Después de romper una sequía de 55 años sin títulos y volver a una final tras casi tres décadas, el discurso dentro del equipo campeón de la liga local apunta a que el voleibol se convierta en un punto de unión entre generaciones y que lo logrado trascienda.

Esa fue la idea que compartieron los jugadores Kevin Rodríguez, Arnel Cabrera, Iván Fernández y el dirigente, Abel Franceschi, en su visita al estudio de GFR Media para conversar con trofeo en mano con Primera Hora.

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“A mí, en la personal, no me gusta hablar de eso de back to back. Ya ganamos, cerramos capítulos. Cuando empieza una nueva temporada, como que no pienso en que gané, sino en que voy a ganar de nuevo. No me gusta la frase porque siento como malas vibras", compartió Rodríguez, el Jugador Más Valioso del baile de coronación.

“A mí no me gusta usar palabras como para comprometerme... Ya la vara está mucho más alta de la que tuvimos antes de empezar esta temporada. Ganar es difícil, pero mantenerse ganando es aún más difícil porque todos quieren vencer al campeón”, indicó, por su parte, Franceschi.

Yauco no conquistaba un cetro hace 55 años.
Yauco no conquistaba un cetro hace 55 años. (Xavier Araújo)

Su enfoque está en mantener la cultura del voleibol tras haberla revivido esta campaña en la que eliminaron en cinco choques a los bicampeones Caribes de San Sebastián. Luego de disputar la final del torneo 1996-97, la franquicia yaucana habría quedado inoperante. Después, pasó a manos de San Juan en el 2000 y estuvo ausente por 17 años, hasta su regreso en 2017.

“Estamos enfocados en usar el deporte, en este caso el voleibol, como un punto de unión entre generaciones dentro del pueblo. Quizás no siempre se gane, porque en el deporte no se gana todo el tiempo, pero lo importante es que se mantenga viva esa cultura: que los niños quieran jugar voleibol, que se interesen por la franquicia y que se sientan parte de lo que estamos construyendo”, comentó Cabrera.

Dicha visión no surgió de manera espontánea ni se limitó a lo ocurrido dentro de la cancha. Desde el inicio de la temporada, la administración de los Cafeteros se propuso reforzar el sentido de pertenencia alrededor de la franquicia, recordándole tanto a jugadores locales como a refuerzos lo que representa Yauco dentro de la historia del voleibol puertorriqueño. Los Cafeteros sumaron su sexto cetro.

“Desde el día cero se habló de lo que representa esta franquicia para Yauco. A los refuerzos se les hablaba de la historia del pueblo, de la necesidad de un campeonato y de que llevábamos tres años quedándonos en semifinales. Teníamos esa corazonada de que debíamos ir por algo más. Se creó un sentido de pertenencia: saber por qué llevas esa camiseta, por qué luchas y lo que significa para el pueblo”, sostuvo el técnico.

“Cada jugador fue importante, del uno al 14″, agregó.

El proceso

Franceschi asumió las riendas del sexteto desde el 2019 en medio de un proceso de reestructuración. De aquel núcleo, sobreviven en las filas Fernández y Yadiel Nadal.

Iván Fernández, Arnel Cabrera, Kevin Rodríguez y el dirigente Abel Franceschi.
Iván Fernández, Arnel Cabrera, Kevin Rodríguez y el dirigente Abel Franceschi. (Xavier Araújo)

El dirigente destacó que el campeonato fue el resultado de un proceso de crecimiento que se extendió por los pasados años y que incluyó mejoras administrativas, inversión en mercadeo y la ampliación del personal médico.

Ese desarrollo, comentó, permitió ofrecer mejores condiciones a los jugadores y crear el ambiente adecuado para competir por un título.

Con Franceschi coincidió Fernández, que ha vivido la evolución.

“Cuando llegué en 2019, me hablaron de que a Yauco se le conoce como ‘La Cuna del Voleibol’, no era cualquier equipo. La franquicia era muy distinta. Poco a poco se fue notando el deseo de mejorar. Cada año subía el nivel y los objetivos se volvían más serios. Este año sabíamos que si llegábamos a la final, era para ganarla”, manifestó Fernández.

Dentro del camerino, el balance entre juventud y veteranía fue otro de los pilares. Cabrera resaltó que la convivencia y el respeto mutuo marcaron la diferencia en los momentos de mayor presión.

“No había problemas de ego. Siempre nos tratamos con igualdad, y eso ayudó a manejar mejor los errores y los momentos difíciles”, explicó, al tiempo que subrayó la importancia de liderar con el ejemplo.

Rodríguez, quien también ganó el premio Acomodador del Año y estuvo en el Equipo Todo-Estrella, y Cabrera llegaron en cambio desde los Mets de Guaynabo a los Cafeteros para la recién concluida temporada.

De hecho, desde que Rodríguez y Cabrera arribaron a Yauco, dentro del equipo comenzó a repetirse una frase que, poco a poco, fue generando presión: “Este es el año”.

“Desde principio de temporada, esa frasecita me ponía un poquito de presión, porque ahí fue que se hizo el cambio y empezó a repetirse”, recordó Rodríguez, de 31 años y con dos títulos en la LVSM.

Cabrera, con cinco cetros en su palmarés en la liga boricua, agregó que, a medida que la temporada avanzaba, se sentía diferente.

“El coach siempre dijo que tenía un presentimiento especial este año. Con la madurez del equipo y las herramientas que teníamos, sentía que podía hacerse realidad. No es lo mismo imaginarlo que lograrlo, pero desde temprano se sentía diferente”, dijo.

Tras ser finalmente el año del título, ninguno de los consultados espero que la reacción de su afición dentro de su casa, el Coliseo Raúl “Pipote” Oliveras, y fuera se viviera de una forma tan memorable.

“Habían personas que iban y me abrazaban llorando. Y eso yo nunca lo había sentido en mi vida”, confesó Rodríguez, al agregar que su progenitor fue campeón cinco vences con los Changos de Naranjito, y le confesó que no había experimentado una euforia como la de la caravana de los Cafeteros el pasado domingo.

Sin conformarse

Aunque reconocieron la emoción del público, desde las gradas hasta la caravana, los jugadores y el dirigente creen que la LVSM aún tiene espacio para mejorar.

Cabrera recordó su infancia en Naranjito y cómo admiraba a los jugadores de voleibol gracias a la cobertura en televisión, prensa y revistas, un nivel de exposición que, según él, ayudaba a proyectarlos como atletas profesionales.

“Si la liga y los equipos hacen ese esfuerzo en el mercadeo para ponernos en esa posición, todos nos beneficiamos”, afirmó.

“Yo crecí viendo a los jugadores de voleibol como ídolos, como inalcanzables y gran parte era porque los veía en comerciales en la televisión, los invitaban a las noticias, salían en el periódico, en revistas, en diferentes medios que que eso los hace ver más profesional aún”, añadió Arnel.

Fernández añadió que la experiencia del fanático debe ser central, mientras que Franceschi propuso implementar el sistema Challenge -repetición de jugadas- para evitar controversias y asegurar justicia en cada jugada.

“Yo creo que que es algo que le sumaría mucho al deporte”, comentó el técnico.

Rodríguez, por su parte, planteó que en el futuro los jugadores deberían tener más libertad para elegir dónde jugar, sin restricciones de reservas.