Una trayectoria de más de tres décadas le ha brindado a Raymond Gerena la certeza de un legado que se escribe no solo con su talento actoral, sino también con las labores como productor que ha realizado con afán.

El sonido de los aplausos lo sigue guardando con recelo en su memoria en un camino artístico que comenzó en su niñez. Los aciertos y desafíos han dibujado parte de su historia profesional, usual en una industria donde no existen garantías de éxito. Lo repasa con serenidad. Con 35 años en la industria artística, mira su huella con orgullo.

“Yo soy una persona que no me pongo límites. Creo que he hecho de todo”, expuso el artista al hacer referencia a su determinación. “Estoy en una etapa de mi vida que la fase actoral tiene que venir agarrada de la mano con gente y un equipo de trabajo que sean ‘stress free’; no estoy para agarrar luchas. No estoy para divismos. No estoy para bregar con gente negativa. No. Yo estoy para pasar ese proceso de una manera donde yo me divierta, aprenda y me la pase superbién”, expuso con énfasis el también creador de Casa Productora, quien también ha hecho carrera en México.

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Ofelia D’Acosta, Gladys Rodríguez, Ángela Meyer, Lucy Boscana, Lucy Fabery, José Luis “Chavito” Marrero, Mercedes Sicardó, Marilyn Pupo y Sonia Noemí González son solo algunas de las tantas figuras de renombre con quienes ha compartido escenario. La actuación asomó desde muy temprano.

“A los cuatro años hice de un extra en ‘El hijo de Ángela María’, que la protagonizaba Johanna Rosaly, una telenovela”, resaltó sobre lo que llevó a nuevas oportunidades.

La pasión por interpretar personajes se mantuvo presente mientras cursaba grados escolares. “Mi consejero en la escuela superior me dijo ‘no te vayas a estudiar teatro, ¿para qué?, si lo has hecho’. Me dijo ‘vete a estudiar administración de empresas’”, recordó sobre la recomendación basada en exámenes de aptitud. Esto lo llevó a estudiar y obtener su bachillerato en esta rama en la Universidad de Bentley en Massachussets. Pero el amor por las tablas lo siguió llamando.

“Cuando regresé, hablé con Dean Zayas y le dije ‘mira Dean, no estudié esto (actuación), pero por respeto me gustaría tomar todas las clases que yo pueda en el Departamento de Drama, como oyente’ ”, dijo sobre la experiencia en la Universidad de Puerto Rico. “Yo tomé absolutamente todo, hasta maquillaje”.

A la par, comenzó en la producción de obras de teatro escolares. En esta etapa comenzó con “La zapatera prodigiosa”.

“Mi primera obra comercial fue ‘Tres boleros de pasión’”, rememoró sobre la pieza que contó con las actuaciones de figuras establecidas como Jaime Bello, Esther Mari, Lucy Fabery y Alba Nydia Díaz, entre otros. Desde entonces, decenas de producciones se anotan en su extensa lista.

La faceta actoral no la dejó atrás. “Sueño de una noche de verano”, “La casa de Bernarda Alba, el musical”, “Puerto Rico fuá”, “María”, “Marianela”, “Crónica de una muerte anunciada”, “Las chicas del calendario”, “Un tranvía llamado deseo” y “Bajo terapia” representan una pequeña parte de su vasta experiencia sobre las tablas.

Supera desafíos

A lo largo del tiempo, numerosos proyectos han ido dibujando con éxito su desarrollo artístico. Pero los desafíos también han tocado su puerta. Uno de ellos fue cuando produjo el musical teatral basado en la vida de la legendaria Celia Cruz, cuando la Ley de Descuento para Envejecientes aprobaba boletos a la mitad del costo para personas entre 60 a 74 años, y gratis a quienes tuvieran 75 años o más, sin un límite de asientos.

“Esa obra estuvo llena todas las funciones, pero el 90% de las personas que entraron fueron de gratis”, recordó sobre lo que enfrentó antes de que la ley tuviera enmiendas. “Lamentablemente, ahí yo perdí todo. Luego, poquito a poquito me fui levantando económicamente. Recuerdo que de vivir en una comodidad maravillosa, me fui a vivir en un apartamento de un cuarto con mi hijo. Le cedí el cuarto a mi hijo, que estaba en su cuarto año de escuela superior, y yo dormí por un año en un sofá, cosa que no me arrepiento porque me dio una gran enseñanza, y era más que nada valorar lo que uno tiene”.

Por otro lado, la parálisis facial que sufrió en 2018 le provocó reflexionar sobre lo sensato de contar con un balance entre la salud y el trabajo. En ese entonces formaba parte de la obra “Cuando era puertorriqueña”. Después de llevar al esposo de la autora al aeropuerto una madrugada regresó a dormir. Al despertar, notó que tenía el rostro paralizado, por lo que fue al hospital. Aunque el médico le recomendó darle prioridad a la emergencia, por su disciplina profesional decidió cumplir con sus dos funciones teatrales del sábado y las dos del domingo.

“Después, tuve un receso donde me lo dediqué en cuerpo y alma para poder recuperarme”.

El cambio de mentalidad incluyó delegar tareas. “Ahora tengo todo un equipo de trabajo. Yo prefiero, honestamente, ganar mucho menos, pero tener paz y poder cerrar a las 5:00 de la tarde y descansar”, expuso quien disfruta viajar a nivel turístico para distraerse.

Apoya nuevos talentos

Para el artista, promover nuevos talentos forma parte de su compromiso. Hace varios años que cuenta con su Fundación Raymond Gerena y el programa de becas Albert Rodríguez, que nombró en memoria del fallecido actor.

“Al día de hoy hemos impactado a cerca de 100 estudiantes con la beca”, destacó con orgullo sobre la ayuda económica dirigida a estudiantes de tercer y cuarto año de universidad, según cualifiquen. “Yo sé que Albert está, como quien dice, celebrando cada vez que se le da una beca a uno de esos estudiantes porque ya en sus últimos años, a pesar de que él seguía como actor y director, se dedicó en cuerpo y alma junto a Deddie Romero a ser educador y agarrar esos jóvenes que estaban en la calle, sin ningún rumbo, a que pudieran terminar sus estudios de escuela superior. Ahora, de alguna forma, la fundación está haciendo ese legado que dejó Albert, pero con universitarios”.

En plenitud

Su relación de pareja de ocho años con el intérprete Derek Díaz, con quien también modera el podcast “Ojo de loca no se equivoca”, es otro tema que celebra.

“Es el mejor compañero, mi mejor amigo. Es mi familia”, dijo haciendo una pausa por la emoción. “La pasamos maravillosamente bien juntos. Él es mi puerto seguro y donde yo siempre voy a aterrizar”, añadió el también orgulloso padre de Jorge, quien hace un tiempo labora para la organización humanitaria Operation Blessing.

“Es mi bebé, que ya tiene 35 años. Cada día me sorprende más. Él es bien dado”, expuso con entusiasmo sobre su hijo. “Cada vez que hay un evento de un desastre o alguna guerra, él está ahí al frente trabajando toda la logística para ayudar a las personas que han sido impactadas”.

Dentro de su interés en nuevos proyectos empresariales, está su colección de traje de baño y ropa interior “Delicious Collection”, que nombró inspirado en el apodo con el que ha contado en la industria artística.

“Hace varios años tenía la inquietud de hacer mi propia línea. Va dirigido más para la comunidad LGBTTIQ+, pero para todo hombre que le guste usar bikini o calzoncillos”.

Parte de su atención la dedica actualmente a proyectos como la comedia teatral “#AsíSomos”, con Sonya Cortés, que llevará a Florida. También, el clásico de Broadway “A Chorus Line”, que pronto presentará en escena.

“No puedo develar todavía quiénes están en la producción, pero las audiciones fueron bien rígidas”, dijo sobre lo estricto al seleccionar un elenco con dominio en el baile, canto y actuación.