Bobby Valentín agradece entre lágrimas grado honorífico de Doctor en Música: “Mi vida no fue fácil”
El artista se emocionó profundamente durante el reconocimiento otorgado por la Universidad Interamericana, Recinto Metropolitano.
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Huérfano desde los seis años y con una infancia que transcurría entre dificultades, fue gestando el amor por la música que eventualmente lo convertiría en una figura legendaria. Brillar zapatos y vender chicles fueron algunas de las faenas que ayudaron a Bobby Valentín a formar los cimientos para ir ganando sus conocimientos artísticos.
El reconocido músico y compositor puertorriqueño compartió numerosas anécdotas durante el encuentro para recibir el grado honorífico de Doctor en Música concedido por la Universidad Interamericana. La ceremonia se dio este jueves en el Teatro del Edificio John Will Harris del Recinto Metropolitano, en San Juan, ante familiares que incluyeron su esposa, hijos y nietos.
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El director, trompetista y arreglista se quebró hasta las lágrimas por momentos al compartir con el público, incluyendo graduando, memorias sobre su persistencia para dedicarse a la música.
A su vez, entre aplausos y elogios, la ocasión resaltó la sólida trayectoria del artista, conocido como “El rey del bajo”, quien en más de seis décadas ha construido camino como un embajador de la música puertorriqueña y caribeña y en el desarrollo del género tropical.
“Cuando tú tienes fe en ti, tú lo logras”, dijo durante su discurso Roberto Valentín Fred, quien nació en Orocovis y cuya crianza transcurrió en Coamo. “Soy hijo de Albertano Valentín y Carmen Fred”, afirmó con orgullo y tomando una pausa para contener el llanto, lo que provocó el aplauso de los presentes. “Era una familia de siete hermanos, pero la vena musical en nuestra familia de parte de mi padre… Y quedé huérfano a los seis años”. El apoyo de familiares y la fe fueron de gran soporte mientras crecía.
“El Señor me ponía todo en el camino para yo lograr mis cosas, y siempre sentía que alguien me acompañaba, y para yo tener mis cositas... Era bien pobre, vendía chicles en el cine”, aseveró el director, trompetista y arreglista, con una extensa huella de clásicos que incluyen “Mi ritmo es bueno” y “El muñeco de la ciudad”. Entre sus tantos méritos, se incluye una discografía que supera las 30 producciones, incluyendo el álbum “Mind of a Master” (2018), con una nominación al Grammy Latino.
“Me traían los sábados catorce, quince pares de zapatos que yo brillaba. Los cobraba a 5 centavos cada uno”, rememoró como muestra de su determinación. “También mi tía tenía una tienda de ropa y de zapatos en Coamo, y yo la ayudaba y me ganaba mis chavitos”, agregó, y evocó el respaldo del maestro Juan Suárez de la academia de música en sus días escolares.
“En el interín estaba tocando trompeta y formamos un grupo que se llamaba La Sonora Coameña”, repasó dentro de sus orígenes, antes de lanzarse a Nueva York para continuar tocando puertas en su formación.
Su disciplina, autenticidad, sencillez y compromiso con la excelencia fueron varios de los atributos exaltados durante el encuentro, que incluyó un homenaje sonoro con la Orquesta de la InterMetro con inolvidables como “La boda de ella”, “Ramo de flores” y “Soy boricua”. El salsero Luisito Carrión se sumó para interpretar “El jíbaro y la naturaleza”.
“Mi carrera no ha sido fácil, pero con mucho sacrificio, dedicación, mi familia y Dios, siempre con Dios, pude lograr todo lo que me puso en esta vida y llegar a donde jamás pensé llegar”, expuso enfático.
“A todos los estudiantes de cualquier profesión, y en especial al Departamento de la Música Popular de la InterMetro, que tomen como ejemplo mi trayectoria y la de muchos otros, como Willie Rosario, Rafael Ithier, Johnny Pacheco, Papo Lucca, Roberto Roena, Cucco Peña, que está por aquí… Humberto Ramírez y muchos otros que viven de la música”, acentuó dentro de los consejos. Precisamente, entre los presentes figuró Willie Rosario, a quien el recinto le otorgó el grado de doctorado Honoris Causa en Música en 2024.
El presidente Universidad Interamericana, Rafael Ramírez Rivera, destacó el peso de la influencia y genialidad de Bobby Valentín para otorgarles la distinción. “La música es mucho más que una manifestación estética. Es lenguaje, memoria y puente entre generaciones. En manos de los grandes maestros, la música se convierte en un acto de afirmación humana. Y eso es, precisamente, lo que celebramos hoy, la capacidad de transformar el sonido en legado, el talento en escuela, y la vocación en servicio a los demás”.
El rector del recinto, Álex Casiano, se expresó en torno al patrimonio artístico de Valentín. “El legado de este caballero, definido por su humildad, por la firmeza de sus valores y por su compromiso con la familia, así como por su aportación como referente cultural y sobre todo un gran patriota, valida y fortalece la propuesta académica del recinto metropolitano en la música, a la vez que proyecta el modelo de formación que promovemos”, afirmó. “El maestro Bobby Valentín es una persona sumamente especial. Su fe forma parte integral de su vida y de su manera de conducirse, y se manifiesta en la ética del trabajo, la coherencia en su práctica y la consistencia de su carácter. Dios ha sido el centro de su familia y de su carrera, caracterizada por la sobriedad y el enfoque en el trabajo”.
Domingo Más Rivera, presidente de la Junta de Síndicos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, realzó el talento del veterano arreglista. “Desde sus inicios, Bobby Valentín ha demostrado un talento excepcional convirtiéndose en uno de los músicos más influyentes de nuestra historia. Su talento, su capacidad innovadora y su visión como arreglista y director han dejado una huella imborrable en la música puertorriqueña y en la cultura latinoamericana”, mencionó. “Pero más allá de su maestría artística, celebramos hoy su legado como formador, mentor y guía de generaciones de músicos que han encontrado en él un modelo de integridad, compromiso y pasión”.


