Edwin Prado: “No hay cosas que me puedan quitar la paz”
El famoso licenciado habla sobre el reconocimiento en los Premios Tu Música Urbano, sus orígenes y su encuentro con la fe para superar el cáncer.

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Su huella en la industria de la música no se limita a litigios. En una época en la que el género urbano experimentaba rechazo, el licenciado Edwin Prado se convirtió en una de las figuras relevantes cuando se trataba de asesoraría para aceptar propuestas o conocer sobre procesos legales.
Mientras impartía su conocimiento, fue notando los méritos del reguetón y su lucha para ganar sitial en el panorama artístico. Ver cuán lejos ha llegado el ritmo que en la década de los noventa enfrentó puertas cerradas, lo llena de orgullo.
“No había muchos abogados de entretenimiento, vamos a empezar por ahí, y en el mercado urbano, menos”, repasó Edwin Prado, quien este lunes recibirá un homenaje por su aportación a la industria del entretenimiento latino, en el marco de los Premios Tu Música Urbano, cuya gala se realizará este jueves. “Los abogados de entretenimiento de aquella época no visualizaban el género como algo serio. Yo estuve como por 30 años escuchando de las personas conocedoras de la industria decirme ‘eso del rap, reguetón, el año que viene se acaba’. La gente no se lo daba a ellos, es la realidad”.
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Al hablar del homenaje, confesó el significado que implica a más de tres décadas de aquellos días. “Uno se siente extremadamente contento de que la industria a la cual uno le ha servido bien por tantos años reconozca los trabajos y los esfuerzos que haya hecho un abogado, porque típicamente homenajean al artista, al productor, pero los que estamos detrás del escenario, las hormiguitas que estamos laborando para que ese artista brille, para que ese productor reciba los beneficios de su trabajo, ese compositor, casi nunca son reconocidos. Por ese lado estoy extremadamente contento, orgulloso y muy agradecido con la producción de los premios de haber tomado esa iniciativa”.
Un camino de logros
Además de su labor como abogado, Edwin Prado ha llevado diversos sombreros en su historial profesional. La contabilidad y su rol como profesor por tres décadas son algunos de ellos. Pero al mirar sus orígenes y su crianza en Country Club, confiesa que no existía interés en nada de eso.
“Yo vengo de un servidor público, de seis hermanos”, repasó. “Mis padres lo único que querían era que yo me graduara del cuarto año porque a pesar de tener buenas notas, yo era un desastre en conducta. Yo era el tipo de estudiante que botaban de cuanto colegio tú te puedes imaginar. Y mi mamá al final lo que quería era que yo me graduara de cuarto año. Y cuando yo vi a mi mamá decirme, conformarse con que yo me graduara del cuarto año, eso para mí fue un ‘turning point’”.
El cambio de mentalidad lo llevó a estudiar un bachillerato en contabilidad en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR). Luego, un grado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania, y una maestría en impuestos de la Universidad de Nueva York (NYU). Desde principios de los noventa comenzó su labor como profesor en la UPR, que realizó por 31 años. “Fue mi primer trabajo, en la facultad de Administración de Empresas, en el Departamento de Contabilidad”.
El interés por sumar ingresos lo llevó a trabajar a medio tiempo en el bufete de abogados del reconocido juez y constitucionalista José Trías Monge.
“Yo hacía las opiniones corporativas, y un buen día decidí ser abogado en Puerto Rico, porque yo era abogado en Nueva York, pero no había cogido la reválida de Puerto Rico”. Eventualmente, comenzó a ejercer por cuenta propia.
“Vino un amigo mío, Roberto Dávila, hijo de Roberto Dávila el dueño de la (emisora radial) La X, que en aquel tiempo se llamaba X100, y me recomienda para unos jóvenes que estaban haciendo un negocio con su compañía, que se llamaba Prime Records, el sello discográfico que comercializó el mercado urbano, porque antes, la música urbana se vendía en ‘cassettes’ en los caseríos, en los puestos, en las escuelas”, recordó sobre lo que dio un giro a su vida profesional. “Fui a dar una opinión contributiva a estas personas y cuando entro al negocio vi tanta necesidad en el mercado urbano, que me quedé a tiempo completo y despertó en mí el interés de trabajar la música”.
Metido en la música
En Prime Records se desempeñó en contabilidad y como director de asuntos legales. “Hacía todos los contratos con todos los artistas, los que eran discográficos y lo que eran contratos de publicadoras”, mencionó sobre experiencias con Vico C, Fransheska, Brewley MC y Toño Rosario, por mencionar algunos. Además de sellos discográficos, el paso de los años también lo ha llevado a laborar con figuras como Don Omar, Anuel, Arcángel, Víctor Manuelle, Romeo Santos y Ricardo Arjona, entre otros. Sus funciones se dividieron unas veces como asesor y, otras, como representante legal.
“De esas oportunidades, Tego (Calderón), Don (Omar) y Yankee estaban detrás, y coronaron con el más disciplinado, que en aquel tiempo era Ramón Ayala, con quien me unieron casi diez años de mi trayectoria, cuando más o menos en el año 2003, 2004, me pregunta que si él necesitaba un manejador y yo le digo que no, que lo que necesitaba era un ‘business manager’ ”, recordó sobre el consejo. “Y de ahí yo me ofrezco a trabajarle el ‘business management’ ”.
Su conexión con la industria de la música continuó con solidez. En la actualidad cuenta con Not Guilty Entertainment.
“De tiempo en tiempo vienen artistas y me hacen el acercamiento de que los ayude en su carrera y para eso creé esa empresa”, aseveró el también fundador de Prado Núñez & Associates, que además se especializa en casos civiles y criminales.
El abogado también es el responsable del podcast “Juicio final con Edwin Prado”, que estrenó en abril y que a partir de mañana moderará en vivo en la radio todos los martes a las 8:00 p.m. por WKAQ 580. Los jueves retransmitirá a la misma hora por 740AM. Además de relatar vivencias propias, el espacio integrará análisis legal, entrevistas y testimonios.
Encuentro con la fe
Una de las prioridades para el letrado en estos momentos es su salud. En agosto del año pasado, comenzó un dolor fuerte en el ojo izquierdo, lo que preliminarmente se pensó que obedecía a la presión ocular. Pero la cirugía que se le realizó en febrero de este año reveló otro hallazgo.
“Detrás de ese ojo estaba un tumor canceroso que iba desde la parte de atrás de mi ojo hacia el cráneo, rumbo a mi cerebro. Y lo pararon a tiempo. La única forma que tú lo podías ver era sacándolo”. Perdió el ojo izquierdo. Desde marzo recibe tratamiento en Moffitt Cancer Center, en Florida.
“Ya lo peor lo pasamos, una operación de 12 horas y media. Estoy ahora mismo en una situación fuera de peligro”, valoró. El neurocirujano removió gran parte del tumor, excepto la que vio cerca del cráneo. “Esa parte del tumor decidió no tocarla por miedo a que afectara cualquier otra función”, explicó sobre lo que el médico cuidó de comprometer movilidad. La semana próxima comenzará el tratamiento de radiación por un ciclo de 28 días. “Ahí termina el tratamiento”, dijo.
“Si algo yo aprendí en este proceso, en el asunto estético… Nunca pensé que yo iba a ser desfigurado por el cáncer y que yo no me iba ni a frustrar. Vamos a enseñar la cara lo antes posible para que la gente vea que la cara mía es evidencia física del milagro que Dios hizo en mí. Y uno tiene que ser agradecido. El cáncer me dio mi mejor cara”, reflexionó. No se trata de la primera vez que enfrenta un diagnóstico de esta enfermedad. En 2023 se sometió a un tratamiento por una masa en su rostro, en el mismo hospital en Florida. Tras una larga batalla, salió airoso. Recordarlo también lo lleva a repasar su fe.
“Yo he sido bendecido y estoy aquí por obra y gracia del Espíritu Santo, la misericordia de Dios, porque no hay otra razón para explicarte cómo una persona que se supone que esté muerta, está hablando contigo. Yo estoy extremadamente agradecido”.
Con mucha paz
La carga laboral la maneja diferente. “Yo estoy trabajando. Trato de no ir mucho a los tribunales”, aclaró con relación a darle prioridad a un balance en su rutina. A nivel introspectivo, siente orgullo sobre su resiliencia.
“Yo no sabía que tenía tanta capacidad para sobrellevar esta enfermedad, la capacidad de hacer todo lo que estoy haciendo”, expuso pensativo. “Yo le digo a todo el mundo que lo mejor que me pudo haber pasado en mi vida fue el cáncer, porque si yo no hubiese tenido cáncer, yo jamás hubiese tenido la relación que tengo con nuestro Señor y la espiritualidad que tengo ahora. A mí se me apagó un ojo, pero se me abrió un ojo espiritual que no hay nadie que lo pueda detener. No hay cosas que me puedan quitar la paz, desde un señor como Ramón Ayala con su pleito frívolo en el peor momento de mi vida. No me afecta. No me quita el sueño”. El abogado hizo referencia a la demanda en la que el intérprete lo señala como parte de un esquema de fraude e irregularidades relacionadas con el manejo de regalías y derechos de autor. El licenciado radicó en mayo una moción de desestimación.
“Yo lo perdoné”, expuso quien se desempeñó como asesor legal de El Cartel Records y Los Cangris Inc., corporaciones que figuran en la disputa legal entre el artista urbano y su exesposa, Mireddys González. “Yo soy prácticamente una víctima más inocente de esa guerra. Yo no lo cojo personal. No tengo nada contra el muchacho. Le deseo el mayor de los éxitos”.


