Un “road trip” por Manatí: joya en la costa norte
La “Atenas de Puerto Rico” combina playas cristalinas, herencia taína, una película de James Bond y pastelillos gigantes.
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Hay un Manatí que mira al Atlántico y se baña con aguas cristalinas; otro que se esconde entre cuevas que guardan la memoria más remota del país.
Está el de los edificios históricos que aún emanan la culturalidad que le hizo ganarse el apodo de “La Atenas de Puerto Rico”, pero también aquel que se vive entre reservas naturales y piscinas de agua dulce, entre sabores y conversaciones.
Porque uno puede llegar a Manatí buscando una playa y terminar encontrándose un pueblo entero.
Así que, si hace tiempo no visitas este municipio o nunca te has detenido a conocerlo, quizás sea el momento.
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Playas, cuevas y piscinas
“Lo primero que distingue a Manatí son nuestras playas”, resalta Sandra Vega González, directora de Asuntos Culturales y Turismo del ayuntamiento. Para luego soltar con orgullo: “Son las mejores del área norte… o de todo Puerto Rico, por decirlo así”.
Es lógico pensarlo, pues su costa alberga una de las más icónicas del archipiélago: Mar Chiquita, donde las olas del Atlántico rompen con fuerza contra una muralla de piedra caliza que la resguarda, colándose un río turquesa que llena una pequeña charca en forma de concha.
En sus inmediaciones, escondida entre la maleza, reposa la Cueva de las Golondrinas, una caverna de alto valor arqueológico, pues sus paredes evidencian, con petroglifos, la presencia de los primeros habitantes de Borikén.
También tienen la reserva natural Hacienda La Esperanza, una antigua plantación azucarera del siglo 19 que alberga mogotes, pastizales, humedales y la desembocadura del río Grande de Manatí. Además, posee una antigua casona y el único trapiche de vapor de su clase existente en el mundo.
Conectada se encuentra la Poza de las Mujeres, donde para los años 1600 y 1700 solo se podían bañar las damas de la alta sociedad. Para llegar, hay que atravesar eolianitas, antiguas dunas fosilizadas, donde habitan varias especies de cangrejos.
“Allí dentro son como cuatro playas en una, tenemos Las Palmas y (otra) Cueva de las Golondrinas”, detalla la funcionaria.
Precisamente, al lado de la playa Las Palmas se forman, entre rocas, unas piscinas naturales que parecen de fantasía. Mientras, un manantial de agua dulce está escondido en la colindancia con la laguna Tortuguero en el barrio Guayaney.
Y, para pasar el día en familia, está Los Tubos, nombrada así por la forma cilíndrica que toman sus olas y por un sistema de conductos que se utilizó para el desagüe de la laguna Tortuguero. La playa cuenta hoy con unos 20 gazebos, baños, duchas y columpios para la niñez, y sirve de escenario para uno de los festivales más conocidos del país.
Patrimonio vivo y municipio cinematográfico
Al apartarse del salitre, Manatí revela su patrimonio arquitectónico del siglo 19, protegido desde 1986.
En el corazón del casco urbano está la Plaza de Recreo Luis Muñoz Rivera, que también se conoció como la Plaza de la Candelaria y como la Plaza de la Abolición.
Al frente está la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías Apóstol, que se cree que existe desde 1593, aunque fue construida como un torreón militar de los colonizadores para vigilar y resguardarse de alzamientos. Reconstruida en piedra en 1729, fue catalogada por el cronista Fray Íñigo Abbad como “la más famosa, fuerte y capaz de toda la isla”.
En el área también está el Paseo de la Historia, con monumentos dedicados a los taínos, los africanos, los españoles y el campesino boricua; un mural de mosaico creado por la artista Cecilia Orta, discípula del maestro mexicano Diego Rivera, que inmortaliza eventos importantes de Puerto Rico; y un impresionante muro de mármol negro con la historia de Manatí, desde su fundación en 1738.
Otra gran estructura es la ruina de la Casa Calaf. Construida entre 1850 y 1910, perteneció a las familias Brunet y Calaf, influyentes terratenientes vinculados a la industria de la caña de azúcar.
Manatí también se ha transformado en escenas cinematográficas. La antigua Plaza del Mercado, construida en 1925, y la Casa Alcaldía, erigida en 1952, sirvieron para el rodaje de GoldenEye (1995), de la saga de James Bond. Asimismo, sus calles fueron filmadas para Bad Boys II (2003) y la playa Las Palmas en Black Panther: Wakanda Forever (2022).
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Aquí también se viene a comer
La “Ciudad Metropolitana” también cuenta con un sabor inconfundible y una propuesta culinaria para todos los paladares.
“Nuestro plato, como quien dice, lo que nos distingue como manatieños, son los Pastelillos Lamboy”, apunta Vega González. “Se hacen a mano, al momento, con masa blanca y son tan grandes como una funda de papel estraza”.
Aunque el relleno clásico es el de papa, también pueden ordenarlos de pollo, queso, carne, bistec con mozzarella, lasaña, jueyes o hasta en versión mini para entremeses.
Por la costa, algunos de los establecimientos favoritos de los locales son: Costa Azul, que ofrece comida criolla –como mofongos–, risottos y carnes rojas; PanPan, especializado en pizzas; y La Tranka, “restaurante estilo chinchorro con cervezas artesanales”.
Para la zona del pueblo, están El Campito, El Jangueito y El Tren del Cano, conocido por su flan de calabaza y su arroz con salchichas.
Para una pausa más sencilla, pero igual de obligatoria, “hay que resaltar el café de la Plaza del Mercado”, recalca la directora.
Un lugar ideal para ejercitarse
Manatí también se ha enfocado en ser ese destino preferido para aquellos residentes de la zona que buscan ejercitarse en un ambiente acogedor y tropical.
El Complejo Deportivo Acrópolis cuenta con un coliseo, un estadio, una pista atlética, un área de juegos para niños, un parque para mascotas y, próximamente, canchas de pickleball.
“Como pueblo, tenemos historia, buena comida, deportes y las mejores playas”, puntualiza Vega González. “Visiten nuestras playas, disfruten sus arenas, nuestras cálidas temperaturas, las aguas cristalinas, nuestra ruta gastronómica que es exquisita. Comamos, pero también mantengámonos físicamente para continuar nuestras vidas y turisteando”.


