En el silencio del pequeño cuerpo de agua, reposaba la garcilla verde. Tal vez acechaba una presa o simplemente le hacía compañía a una afable tortuga, cuya cabeza emergía de las aguas de vez en cuando para llenar sus pulmones de oxígeno y continuar su nado.

A lo lejos y bajo la sombra de algunos de los miles de árboles que arraigan en el suelo riopedrense, una niña exigía la atención de su progenitor para que observara sus saltos. Una pareja conversaba de su cotidianidad, otra mujer andaba por las veredas cabizbaja y en silencio.

Todos, humanos, flora y fauna igual, se congregaron en algún rincón de esas 268 cuerdas de tierra que están acorraladas por una ciudad caliente, atareada y congestionada. Allí anida la paz, entre la Capilla de las Bambúes y las flores de jengibre.

Relacionadas

Y es que hace 55 años germinó el Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico, un centro educativo de investigación científica y punto de encuentro sociocultural. Es mucho más que un laboratorio viviente, pues es el hogar de las muchas especies que lo habitan.

Jardín Botánico de la UPR
Jardín Botánico de la UPR (Suministrada)

“Fue concebido de tal modo que sus colecciones botánicas, lagos, cascadas y paradores quedaran armoniosamente enlazados por veredas, caminos y senderos cuyo recorrido permitiera al visitante conocer y apreciar mejor el valor de la flora nativa y la flora tropical”, lee la Ley de Protección y Conservación del Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico emitida para cementar su creación.

“La ubicación del Jardín Botánico, en plena zona metropolitana, constituye un ejemplo de que es posible establecer un equilibrio saludable entre la naturaleza y los adelantos de la civilización moderna”, continuó.

Sus veredas transcurren por dos jardines, el Norte y Sur, donde florecen las heliconias, los jengibres y las palmeras. Hay árboles de panapén, higo, mangó.

Los jardines se inspiran en varias fuentes: las tierras lejanas del oriente y el jardín de Giverny, creado por el pintor francés Claude Monet.

Invita a la meditación, al senderismo, al compañerismo y hasta a pláticas filosóficas y grandes demostraciones de amor sensiblero.

Jardín Botánico de la UPR
Jardín Botánico de la UPR (Suministrada)

En el Jardín Botánico Norte están el herbario, los viveros de plantas ornamentales y de árboles de la organización sin fines de lucro Para la Naturaleza, así como los edificios de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, las oficinas administrativas del Jardín Botánico, el Centro de Desarrollo Preescolar y las oficinas del Instituto Filius de Investigaciones sobre Impedimentos y Rehabilitación.

En el Jardín Botánico Sur se ubican el centro de información, el estacionamiento y la tienda de libros y regalos “Verde que te quiero Verde”, abierta martes y jueves. En esa área del jardín también están la Estación Experimental Agrícola de San Juan, la Biblioteca Especializada en Botánica y Agronomía del Servicio Forestal, los edificios de la Administración Central de la Universidad de Puerto Rico, veredas, jardines temáticos, esculturas y plantas nativas de Puerto Rico, muchas en peligro de extinción.

Pese a su belleza natural, hay áreas de aparente descuido. En algunas zonas, la vegetación está en estado de desidia, y los frutos que han caído de los árboles se han podrido en algunos caminos. El sol ha borrado el escrito en algunos de los letreros, que quizás también han sido víctimas de la erosión eólica.

Como reflejo de la propia institución a la que pertenece, el Jardín es una cuna educativa con un medioambiente rico, pero que urge atención y una mirada profunda para salvaguardarlo y permitir que continúe floreciendo otros 55 años.