El error que muchos dueños cometen al limpiar los oídos de sus mascotas
Veterinarios explican por qué la higiene auditiva forma parte del cuidado básico de perros y gatos, cómo realizarla correctamente y cuáles son los errores que pueden causar infecciones o lesiones.

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La higiene de una mascota es un componente esencial de su salud física y calidad de vida, ya que una rutina adecuada de limpieza ayuda a prevenir enfermedades y detectar problemas a tiempo.
Entre los aspectos más importantes del cuidado básico se encuentran el baño y la limpieza de oídos, dos prácticas que, cuando se realizan correctamente, aportan grandes beneficios al bienestar de perros y gatos.
La acumulación de cera, humedad, suciedad o residuos de plantas puede ser un foco de proliferación de bacterias, infecciones, malos olores y molestias.
La frecuencia de la limpieza de oídos dependerá de varios factores, entre ellos la raza, el estilo de vida y la predisposición a problemas óticos. En perros con buena salud y sin antecedentes de infecciones en los oídos, una limpieza mensual suele ser suficiente. Sin embargo, los perros que padecen de ciertas condiciones médicas se pueden beneficiar de limpiezas cada una o dos semanas. Siempre es importante consultar a su médico veterinario.
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La limpieza de oídos debe realizarse con productos recomendados por veterinarios.
No se deben utilizar hisopos de algodón dentro del canal auditivo, ya que pueden empujar la suciedad hacia adentro o causar lesiones. En su lugar, se recomienda aplicar una solución limpiadora especial, masajear suavemente la base de la oreja y permitir que la mascota sacuda la cabeza para expulsar el exceso. Luego, se limpia la parte externa con una gasa o algodón.


