Hablar de la experiencia de ser abuela la inunda de felicidad. Le provoca una sonrisa que precede a cada relato. Y disfruta perderse en los recuerdos que la convencen de cómo dos pequeñitas han ido transformando su mundo.

“Me encanta porque es revivir el milagro de la vida”, confesó jubilosa la comunicadora Uka Green al hablar de sus vivencias con sus nietas Catalina, de 5 años, y Lucía, de 2. “La abuelitud me llegó en la tercera edad porque me llegó a los 60”, repasó pensativa la también creadora de contenido, quien realizará el “stand-up” “Bendita abuelitud” en el Moneró Café Teatro & Bar, en Bellas Artes de Caguas, el 16 y 17 de mayo con funciones a las 8:00 p.m. y 4:00 p.m., respectivamente.

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“Me llegó en un momento en que tengo el tiempo y la madurez para disfrutarme la llegada, el crecimiento y el desarrollo de esas criaturas, porque cuando yo crie mis hijos, uno está en el revolú, en el trabajo, y no tienes ese tiempo de fijarte en los detalles de lo que es una criatura, cómo va creciendo, cómo tú la vas dirigiendo, cómo la vas formando, ese canvas en blanco”, analizó en detalle la madre de Antonella, Lorena, Antonio y Lorenzo. “Ahora tengo todo el tiempo del mundo para disfrutármelo”.

Consentir, sin duda, es una parte que la conecta con las chiquitas. También, contribuir a su formación mientras disfruta ser uno de los pilares de una familia numerosa.

“Yo no me quería casar ni tener hijos. No era mi aspiración en la vida. A mí me gustaba ir a bailar, trabajar, las maquinillas, las bicicletas, los hornitos. Pero yo vengo de una familia muy pequeña porque no tuve la presencia de un papá, y siempre quise tener una familia, y de repente somos 12. Yo tengo cuatro hijos, dos nueras, dos yernos y dos nietas”, celebró quien por muchos años se destacó como profesional en las relaciones públicas.

“Me gusta el reto, la oportunidad de ayudar en la construcción de una vida. Y yo creo en la abuelitud combativa. Yo pienso que tengo que ser una abuela presente y yo corregir a mi hija porque la que parió y la que crió fui yo, así que mis consejos son válidos”, puntualizó enfática al hacer referencia a Antonella, madre de las niñas.

“Yo soy una abuela alcahuetísima, pero yo les enseño, yo las empodero, les quito los techos mentales y lo que les pongo son unas afirmaciones para su éxito y para que crezcan como dos mujerazas. Yo quiero que mis nietas sean dos mujeres felices y seguras de sí mismas. Es lo primordial”, afirmó la autora de “Cuarentaytantos”, “Titantos” y “A mover el culete”. La personalidad que va viendo en cada una la llena de orgullo.

“Catalina es cariñosa, creativa y sensible. Ella es la estaca donde amarraron a las pizperetas”, describió entre risas la ‘coach de vida’, quien se estrenó como abuela en la pandemia. “La otra es como un torbellino que come y come. Yo le digo ‘mi amor, en la vida tú trata de trabajar como en un supermercado o algo así’, porque de verdad es impresionante”. De inmediato, profundiza sobre el sentimiento que la une a ellas.

“La capacidad de uno de amar es tan y tan grande que uno no lo sabe hasta que tu vida se va extendiendo, primero, a través de tus hijos, y ahora, a través de los nietos. Yo digo ¿cómo es posible que yo pueda amar tanto? Y amarlas distinto a mis hijos. No las quiero más. Las quiero distinto, y me ha dejado la inmensa lección de ver nuevamente la vida a través de los ojos de ellas, que no tienen maldad, que todo es nuevo, que todo es emocionante”.

Un reto que la impulsa

Darle la bienvenida a desafíos, experiencias y aprendizajes fortalecen en Uka Green su interés en seguir evolucionando. Aceptar la propuesta de debutar para un “stand-up comedy” es un reflejo de esa determinación.

“Yo no soy una abuela normal porque yo hago veinte cosas, pero me lo disfruto”, sostuvo la comunicadora, quien con énfasis aclaró que “yo no bebo sidra, yo bebo ‘whisky’”. Esto la lleva a analizar cierto estereotipo con el que no se identifica. “Se piensa que en la vejez uno tiene que estar tejiendo en la casa. Y tú tejes si te da la gana, si eso es lo que tú quieres hacer. Pero si tú quieres janguear como yo, quieres escribir libros, y quieres empezar una nueva carrera, pues también”, expuso con énfasis.

“Yo no sé cómo yo me atrevo para esto. Pero no importa, voy pa’lante”, dijo sobre el show de comedia “Bendita abuelitud”. “Con ‘Titantos’ yo estoy acompañada en el escenario, pero ‘Titantos’ es leyendo. Acá es yo hablando”, comparó. “Yo creo que lo mejor que tiene esta edad, esta viejitud, es la valentía de lanzarme a hacer cosas que nunca he hecho antes y que me puedo dar el lujo de hacer. Yo no soy ‘stand-up comedian’, yo no soy comediante, pero yo entiendo que tengo todo el derecho de hacer lo que yo quiera y lo que me dé la gana siempre que sea bueno y positivo”. Una buena dosis de anécdotas delineará su velada con el público.

“Es un show donde yo voy a abrir mi vida para contar mi proceso”, adelantó. “Ser abuela es emocionante, es hermoso, pero también es duro y y tiene su lado oscurito, porque tú ya no tienes la misma energía de antes, y cuando esas niñas se van, tú caes en un estado comatoso”, confesó sobre uno de los retos que abordará con humor. “De cuando te destrozan el ‘family’ y tú las dejas”, prosiguió.

Uka Green, quien anunció que está por culminar el libro que llevará el mismo título del “stand-up”, reiteró la intención de compartir relatos y arrancar risas. “Es pícaro. Está lleno de experiencias. Voy a contar todo lo que no se cuenta de las abuelas que ya quizás llevamos rodillera, que nos pintamos las canas, que usamos medias de compresión, que tomamos vitaminas, que nos metemos colágeno para poder estar en la batalla con los nietos. Voy a hablar de la pirámide alimenticia, lo que ha cambiado, de las novatadas que cometemos como abuelas, de ese reencuentro con los pañales, y de todas esas cosas que a uno se le habían olvidado porque ya uno crio”.

Los boletos para “Bendita abuelitud” están disponibles en Ticket Center.