Es habitual que los guineos se oscurezcan a los pocos días de comprados. Frente a esta situación, existen diversos métodos caseros que prometen prolongar su frescura, aunque no todos ofrecen los resultados esperados.

Sin embargo, una sencilla técnica de conservación compartida por un experto promete mantenerlos en buen estado durante más tiempo.

El frutero José Luis Caro, especialista de segunda generación y responsable de la frutería The Fruits of the World en Pozuelo de Alarcón, Madrid, compartió en sus redes sociales un procedimiento para conservar los guineos entre siete y ocho días sin que se manchen prematuramente.

A diferencia de otros consejos populares, su técnica radica en acondicionar las frutas antes de llevarlas a la nevera.

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Por qué envolver el tallo no siempre funciona

A través de un video, Caro explicó que uno de los métodos más difundidos consiste en envolver el tallo con plástico transparente o papel de aluminio. No obstante, advirtió que esta práctica no siempre basta para impedir la oxidación acelerada.

“Seguro que estás cansado de ver vídeos en internet que te recomiendan envolver papel albal o un plástico film para evitar que se deshidraten y tal, al final acaban madurando y te ves con el problema de siempre”, señaló el especialista.

Por esta razón, el comerciante recomienda iniciar el proceso con guineos que todavía presenten una tonalidad amarilla verdosa.

El paso a paso: corte, papel toalla y refrigeración

El método consta de una preparación cuidadosa en tres pasos:

  1. Cortar los extremos: Sin retirar la cáscara, se deben cortar tanto la punta superior como la inferior de cada guineo.
  2. Crear una base absorbente: Se coloca papel toalla absorbente en el fondo de un recipiente hermético (táper) para amortiguar y controlar la humedad. “Contamos con un táper o un recipiente donde le vamos a poner un papel absorbente en el fondo para que haga de cama”, explicó Caro.
  3. Proteger del frío directo: Tras acomodar los guineos en el interior, se cubren por encima con otra capa de papel toalla para aislarlos del impacto directo de la temperatura fría.

Finalmente, se sella el envase con su tapa correspondiente (o papel plástico transparente si sobrepasan la altura) y se almacena en la nevera.

Según el experto, este procedimiento logra preservar los guineos entre siete y ocho días, dependiendo de su estado de maduración al momento de la compra.