En los últimos días, el hecho de que el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, puede quedar suspendido en el aire por varias horas ha causado preocupación entre la población y debate en la comunidad científica.

Lo cierto es que, hasta este momento, no se ha llegado a un consenso al respecto, y ni la OMS ni otras entidades de salud del mundo se han pronunciado sobre la posibilidad de que el COVID-19 pueda contagiarse a través del aire.

El debate surgió luego de que un equipo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. publicara un estudio en la revista The New England Journal of Medicine en el cual concluían que el nuevo coronavirus permanece tres horas suspendido en el aire, además de superficies como metal, cartón o plástico.

Sin embargo, expertos que no participaron en la investigación criticaron la metodología usada por estos investigadores, quienes utilizaron un vaporizador para simular en un laboratorio aerosoles (partículas muy pequeñas que frotan en el aire como una nube).

Paul Hunter, profesor de la Universidad británica de East Anglia, cuestiona el hecho de que el aerosol pueda asemejarse a las gotitas producidas cuando un enfermo tose o estornuda, ya que estas son más grandes y caen rápidamente al suelo. Además, se debe considerar si este virus que se encuentra fuera del cuerpo aún conserva la misma capacidad de infectar.

“Los aerosoles no constituyen un modelo especialmente válido de transmisión. [Este estudio] no cambia nuestro punto de vista sobre los riesgos del COVID-19”, dijo Hunter a la AFP.

Consultado por El Comercio sobre la posibilidad de la transmisión de la enfermedad a través del aire, el epidemiólogo Luis Suárez Ognio, exjefe del Instituto Nacional de Salud (INS), afirma que “el COVID-19, al igual que la influenza, son enfermedades que se transmiten a través del aire, pero es el aire que está entre una persona que está enferma y una persona que está a menos de metro y medio”.

Un problema para el personal de salud

Suárez Ognio detalla que los aerosoles no constituyen un problema para la mayoría de personas, sino principalmente para el personal de salud: “cuando un paciente está infectado y se le realizan pruebas específicas como aspirado bronquial o una muestra nasofaríngea, se pueden generar lo que se conoce como aerosoles, que son partículas muy pequeñas que pueden flotar alrededor del paciente, y en este caso el riesgo es para el personal de salud, por eso es que están con protectores porque saben de la existencia de estos aerosoles”.

“Este virus en un ambiente hospitalario puede estar varias horas, no es un virus que va a salir y el viento se lo va a llevar por varias cuadras”, afirma.

En ese sentido, la OMS actualizó sus consideraciones sobre la forma de transmisión: “Los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que el virus causante de la COVID-19 se transmite principalmente por contacto con gotículas respiratorias, más que por el aire”.

Los expertos coinciden en que estos resultados deben tomarse en cuenta porque este es un virus aún desconocido, pero en su real dimensión y sin crear alarma. El consejo para prevenir un contagio sigue siendo el mismo: no acercarse a un posible caso y lavarse las manos constantemente.