El ‘escudo naranja’: beneficios de la batata para el corazón y el intestino
Este alimento contiene betacarotenos, fibra, potasio, magnesio y distintas vitaminas.

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La batata, un tubérculo cultivado principalmente en regiones tropicales y subtropicales y disponible durante todo el año, reúne nutrientes como fibra, betacarotenos, potasio, magnesio y vitaminas A, C y E. Su incorporación a una alimentación equilibrada puede contribuir a la salud digestiva, cardiovascular e inmunitaria, mientras que su fibra interviene en procesos relacionados con el metabolismo del colesterol.
Conocida por su sabor dulce y utilizada en preparaciones que van desde purés y guisos hasta platos al horno y postres, la batata cuenta con más de 400 variedades, diferenciadas por el color de la piel, la pulpa y su textura.
¿Por qué la batata se vuelve dulce al cocinarla?
Matthew Allan, investigador asociado en una unidad de investigación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), explicó que las enzimas presentes en la batata convierten parte de su almidón en maltosa durante la cocción. Este proceso contribuye al sabor dulce característico del alimento y puede provocar la formación de un líquido similar a un almíbar cuando se hornea.
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“Si bien la cocción puede degradar algunos de los nutrientes beneficiosos que tiene la batata para la salud, la mayor parte de ellos se conserva”, señaló Allan. El investigador también indicó que el betacaroteno puede volverse más biodisponible después de la cocción y cuando el alimento se consume acompañado de grasas.
Batata y vitamina A
Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la batata aporta hidratos de carbono, potasio, magnesio, folatos, fibra, betacarotenos y vitaminas A, C, E, B1 y B6. El betacaroteno es un pigmento natural que funciona como antioxidante y puede transformarse en vitamina A dentro del organismo.
La FEN señala que un ejemplar de pulpa anaranjada de unos 150 gramos puede aportar entre el 79% y el 99% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A. Este nutriente participa, entre otras funciones, en el mantenimiento de la visión, la piel y el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
¿Cómo contribuye a la salud digestiva?
La nutricionista integrativa Georgina Kuttel explicó que la batata puede contribuir a la salud digestiva y al microbioma intestinal, especialmente cuando se cocina previamente y luego se consume después de enfriarse, proceso que favorece la formación de almidón resistente.
“Actúa como prebiótico y favorece la producción de butirato, un ácido graso de cadena corta que ayuda a reducir la inflamación y fortalece la barrera intestinal”, afirmó Kuttel al referirse al almidón resistente.
Fibra, colesterol y salud cardiovascular
Otro de los componentes relevantes de la batata es su fibra alimentaria. De acuerdo con un estudio publicado en Food and Nutrition Sciences citado en la información original, la fibra puede unirse a los ácidos biliares y dificultar su reabsorción en el hígado, un mecanismo asociado con una menor formación de colesterol.
Kuttel también destacó la presencia de polifenoles en este alimento. “Tiene polifenoles que son antioxidantes con propiedades anticancerígenas, cardioprotectoras y hepatoprotectoras”, sostuvo la especialista.
¿Cuánta batata consumir?
La cantidad adecuada no puede establecerse de manera aislada, ya que depende del conjunto de la dieta y de las necesidades de cada persona.
“No se puede hablar de su ingesta aisladamente sin ver todo el tipo de alimentación que tiene una persona. No es lo mismo quien come batatas junto con un exceso de hidratos de carbono refinados, que otra persona que la incorpora con vegetales, frutas, huevos, carnes, etcétera”, explicó Kuttel.
Por su composición nutricional y su versatilidad culinaria, la batata puede formar parte de una dieta variada como fuente de carbohidratos, fibra y micronutrientes.

