Cumplir 60 años me ha enseñado algo que hoy valoro más que antes: movernos es parte de vivir. Sin movimiento no hay vida

Con el paso de los años, hablamos mucho de cuidar nuestra salud, alimentarnos mejor o hacernos nuestros chequeos médicos, pero a veces olvidamos algo tan sencillo y poderoso como mantener nuestro cuerpo en movimiento.

Y cuando digo movernos, no estoy hablando necesariamente de hacer una carrera, levantar grandes pesos o pasar horas en un gimnasio. Hablo de caminar, levantarnos, estirarnos, trabajar nuestra fuerza, mejorar nuestra movilidad, bailar y mantenernos activos en nuestra vida diaria.

Nuestro cuerpo fue diseñado para moverse.

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Jackie Rodríguez
Jackie Rodríguez (Carlos Rivera Giusti/Staff)

A medida que envejecemos, podemos experimentar cambios en la masa muscular, la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la resistencia. Por eso mantenernos físicamente activos cobra todavía mayor importancia.

Cada vez que trabajamos nuestra fuerza, estamos invirtiendo en nuestra independencia. Cada vez que caminamos, estamos utilizando nuestro sistema cardiovascular. Cada vez que practicamos equilibrio, coordinación y movilidad estamos preparando nuestro cuerpo para continuar realizando las actividades de la vida cotidiana.

Para mí, esta es la verdadera razón para hacer ejercicio después de los 60: seguir siendo capaces de:

  • Poder levantarnos solos.
  • Subir unas escaleras.
  • Cargar nuestras compras.
  • Viajar.
  • Jugar con nuestros nietos.
  • Salir a caminar.
  • Y continuar disfrutando de nuestra libertad.

No se trata de detener el tiempo ni de pretender tener nuevamente 30 años. Se trata de darle calidad a los años que tenemos por delante.

Por eso mi mensaje “60 y qué” no habla solamente de edad. Habla de posibilidades.

A los 60 todavía podemos comenzar. No importa si llevas años sin hacer ejercicio. El primer paso puede ser, simplemente, caminar unos minutos más cada día. Lo importante es entender que cada movimiento cuenta.

Yo quiero llegar a cada nueva etapa de mi vida sintiéndome fuerte, activa y capaz. No busco un cuerpo perfecto. Quiero un cuerpo que me permita continuar viviendo, soñando y cumpliendo mi propósito.

Y mi fe también forma parte de ese camino. Cada día que Dios me concede es una nueva oportunidad para cuidar de mí, agradecer y seguir adelante.

Tengo 60, ¿y qué? Mientras pueda, voy a seguir moviéndome. Porque hoy entiendo que el movimiento no es solamente ejercicio, es independencia, es fuerza, es calidad de vida. Es una manera de decirle SÍ a la vida.

La autora es entrenadora física, empresaria y Program Creator – Xco Latin by Jackie