Encontrarte con un boricua en cualquier rincón del planeta no es sorpresa; por algo nos dicen que somos como el arroz blanco. Pero toparse con un compatriota en un lugar recóndito en Europa es una experiencia difícil de olvidar. Para el diseñador y técnico de vestuario Gamalier Calderón, la vida en alta mar le ha reafirmado que los puertorriqueños realmente pueden sorprender donde quiera que estén.

El joven compartió con Primera Hora su más reciente experiencia como contratista de Virgin Voyages, la línea de cruceros que recorre la ruta del Mediterráneo entre Croacia y Grecia. Allí lleva casi seis meses poniendo en práctica su trayectoria de casi una década en la industria del vestuario y la moda para asegurar que todos los espectáculos a bordo salgan de punta en blanco.

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“Yo trabajo en un camerino, visto a un elenco de 12 artistas... y actualmente trabajo con seis producciones donde hay de todo: artistas de circo, cantantes, bailarines, artistas de drag”, compartió el creativo, natural de Caguas y criado entre Gurabo y la Ciudad Criolla. “Son diferentes disciplinas las que hay allí, y eso fue lo que me llamó la atención, que me ayuda a exaltar esas destrezas un poquito más”, indicó

¿Pero cómo llegó este joven criollo a conseguir este contrato que lo ha llevado a trabajar y aprender en diversos rincones de Europa? Calderón explicó que su conexión con la compañía ocurrió casi por sorpresa, dado que ya había colaborado como contratista en 2021 diseñando para uno de los espectáculos a bordo.

“En ese entonces, la compañía había comenzado recientemente; solo tenían un crucero y ahora tienen cuatro. Justo en el 2021, cuando las restricciones del COVID se habían levantado y la gente empezaba a viajar, me llamó la atención cómo la compañía trataba a sus empleados, pues no eran tan estrictos. La gente con la que hablé me hablaba bien de la línea y dejé mi resumé”, expuso.

“Años después, me apareció en las redes sociales que estaban tomando solicitudes. Apliqué porque, como todo en la vida, todo lo que me ha pasado ha sido por ser ‘presentao’, y me ha ido bien. Llené la solicitud y, un año después, me llamaron para ver si estaba interesado en participar en una entrevista. Tuve dos rondas —una virtual y otra por teléfono— y, entre el momento de la primera entrevista y el día en que estuve a bordo, pasaron exactamente 30 días”, apuntaló.

Encuentro con sus raíces desde Italia

Aunque en la tripulación comparte con colegas de diversos países de Latinoamérica y el Caribe, como México, Colombia y República Dominicana, Calderón aseguró que es el único empleado puertorriqueño a bordo. Sin embargo, el borincano resaltó que en los puertos de escala ha vivido anécdotas que le recuerdan la omnipresencia de la cultura de la Isla.

Una de las más memorables ocurrió durante una excursión en Cinque Terre, una pintoresca región de acantilados y senderos en Italia.

“Estaba haciendo un hike entre los pueblitos en las montañas, donde no hay nadie, subiendo unas escaleras hechas de fango y piedra. De momento escuché ese acento más arriba y yo: ‘¿Qué? No’. Viene una familia, me pasan por el lado y los escucho discutiendo porque las nenas estaban cansadas y el papá decía: ‘No, sí, dale, sigan’, y la mamá le respondía a ellas con un ‘no’. Eso me recordó a mi casa”, relató Calderón sobre el encuentro.

“Me tuve que parar y les pregunté: ‘Mi gente, ¿de dónde son?’. Ellos me dijeron: ‘De Puerto Rico’, y yo les respondí: ‘Ah, yo también’. Una de las nenas que tenían dijo: ‘¡Ay, no, no es posible, no es posible!’. La nena se dio cuenta de que yo sí era de Puerto Rico. He ido a Roma, he ido a Barcelona, pero que tú te encuentres a otro boricua en las montañas de Italia, en un lugar que no es fácil de llegar ni es grande... y aun así me topé a una familia de puertorriqueños de Cataño”, resaltó el diseñador.

Calderón también asegura que sus otros encuentros con casa han sido en sus visitas a diversos establecimientos en el Mediterráneo, donde lo que más ha llegado a escuchar son éxitos de reguetón.

“Fuimos a Dubrovnik, que es un pueblo súper antiguo en Croacia donde grabaron Game of Thrones. Estábamos en un observatorio y yo oigo esta música y yo: ‘No’. ¡Tenían a Ozuna puesto en las montañas de Croacia!”, manifestó.

Y los restaurantes no se quedan atrás, dado que artistas como Bad Bunny y Farruko están constantemente en reproducción. Incluso, el encanto boricua parece contagiar a locales: conoció a un mesero italiano en Roma que intentó hacerse pasar por boricua “porque le encantan los puertorriqueños”.

Siempre conectado a su familia

Para mantener intactas sus raíces y ese sazón que nos distingue mientras viaja por el mundo, Calderón sostuvo que mantiene contacto diario con sus seres queridos. “Hablo con mi familia todos los días. Mi mamá me llama todos los días y mi papá todas las semanas... Al no tener a nadie a quien copiarle el acento acá, lo que me mantiene anclado al español que sé es mi familia”, afirmó.

De cara al futuro, el diseñador no detiene su motor creativo. Mientras junta telas de cada puerto que visita para una próxima colección de moda independiente, evalúa su siguiente contrato en alta mar, el cual podría llevarlo a zarpar desde el puerto de San Juan.

“El próximo crucero al que me quieren enviar estaría zarpando de Puerto Rico y las Antillas por tres meses, y luego de Miami a las Bahamas”, adelantó.

No obstante, su vínculo con el teatro sigue firme: tan pronto culmine su ciclo actual en noviembre, ya tiene previsto regresar en diciembre a las tablas neoyorquinas.

“Cuando yo era pequeño, la meta era llegar al escenario, y después me di cuenta: ‘fíjate, no, me gusta más estar tras bastidores, me gusta más trabajar con mis manos”, expresó Calderón. “También encontré una comunidad muy bonita en Nueva York, especialmente cuando trabajé en la producción de ‘Buena Vista Social Club’, que ahora estará presentándose en Puerto Rico, y los extraño mucho”, acotó.