Seis ballenas beluga procedentes de Marineland en Canadá, y que enfrentaron la posibilidad de ser sometidas a la eutanasia debido al cierre del parque temático, arribaron a sus nuevos hogares el martes, tras un complicado operativo encabezado por SeaWorld para salvar los curiosos mamíferos marinos.

Según informó la televisora WFTV en Orlando, cuatro de las ballenas fueron trasladadas hasta el Chicago Shedd Aquarium y otras dos a SeaWorld San Antonio, donde han comenzado a adaptarse a su nuevo habitad.

SeaWorld, que posee una amplia experiencia en el traslado de animales de este tipo, proporcionó equipo especializado para retirar a las ballenas, de más de 400 libras cada una, de manera segura de sus antiguos estanques en Ontario y facilitar su traslado.

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Aún se esperan más traslados a estos acuarios y otros en Georgia, Atlanta, San Diego e incluso España, ya que la colección de belugas de Marineland ascendía a 30.

Tras años de controversia por las muertes de 19 belugas y una orca, Marineland cerró su operación en verano del 2024, según reportó CBS. La polémica llevó al gobierno canadiense a aprobar legislación que prohibía la posesión y el transporte de mamíferos marinos para procreación o entretenimiento, lo que complicó aún más la situación del parque tras su cierre, lo que llevó a la administración de Marineland a exigirle al gobierno canadiense que aprobara los permisos para poder transportar las ballenas a otras instalaciones, o se verían obligados a sacrificarlas, lo que hizo arder aún más la polémica entre los grupos de defensa y protección de los animales.

Procedentes del ártico, las ballenas belugas son conocidas por emitir sonidos que algunos describen como el canto de las sirenas, su distintivo color blanco y su peculiar forma física. Aunque son consideradas pequeñas, las belugas pueden alcanzar un tamaño entre los nueve y 13 pies, y pueden vivir más de 30 años. Son animales sociables y juguetones.

Suelen vivir en manadas de entre dos hasta 30 miembros, y su conducta social las lleva a cambiar de grupos varias veces durante la duración de sus vidas y en la estructura del grupo, comparten roles cooperativos a la hora de cazar sus alimentos. Se han documentado casos de belugas que tras perder una cría, recogen objetos y los cargan en sus espaldas, lo que se cree pudiera ser una forma de duelo o incluso, de sustituir a la cría perdida.