Aunque para nosotros el Sol parece una presencia permanente, la estrella que mantiene con vida a la Tierra también tiene un ciclo de existencia. Los científicos estiman que su actual etapa de evolución terminará dentro de unos 5,000 millones de años, cuando agote buena parte del hidrógeno disponible en su núcleo.

El Sol tiene aproximadamente 4,600 millones de años, por lo que actualmente se encuentra, en términos astronómicos, alrededor de la mitad de su etapa conocida como secuencia principal.

Durante esta fase, la estrella obtiene su energía mediante la fusión nuclear del hidrógeno, un proceso que convierte hidrógeno en helio y libera enormes cantidades de energía. Esa energía genera la presión necesaria para contrarrestar la gravedad y mantener estable al Sol.

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El astrofísico Paolo Testa, del Centro de Astrofísica, una colaboración entre el Observatorio Astrofísico Smithsonian y el Observatorio del Harvard College, explicó a Live Science que el Sol es esencialmente una estrella de mediana edad cuya vida total será de unos 10,000 millones de años.

¿Qué ocurrirá cuando se agote el hidrógeno?

El final de la secuencia principal no significará que el Sol simplemente se apague.

Cuando el hidrógeno de su núcleo disminuya considerablemente, el núcleo comenzará a contraerse y calentarse. Mientras tanto, el hidrógeno que todavía quede en las regiones que rodean el núcleo continuará fusionándose.

Este proceso provocará cambios enormes en las capas exteriores de la estrella.

El Sol comenzará entonces a expandirse hasta convertirse en una gigante roja, aumentando enormemente su tamaño mientras sus capas exteriores se enfrían.

De acuerdo con los modelos de evolución estelar, durante esta etapa los planetas interiores del sistema solar estarán en una situación extrema. Mercurio y Venus no sobrevivirán a la transformación del Sol, y la expansión de nuestra estrella tendrá consecuencias devastadoras para las condiciones existentes en la Tierra.

La Tierra tampoco será habitable mucho antes

Aunque la transformación final del Sol ocurrirá dentro de miles de millones de años, la Tierra dejará de ser un lugar habitable mucho antes de que nuestra estrella llegue al final de su evolución.

A medida que el Sol envejezca y aumente progresivamente su luminosidad, las condiciones en nuestro planeta se volverán cada vez más extremas. Eventualmente, la temperatura será incompatible con la vida tal como la conocemos.

Durante la fase de gigante roja, además, el Sol expulsará grandes cantidades de material al espacio mediante intensos vientos estelares. La evolución de la estrella terminará alterando por completo el entorno del sistema solar interior.

Por eso, el escenario no es simplemente que el Sol se apague y la Tierra quede a oscuras. Su muerte será un proceso prolongado de transformación.

¿Cómo saben los científicos cuándo ocurrirá?

Determinar el futuro de una estrella requiere comprender los procesos físicos que ocurren en su interior.

Durante mucho tiempo, los científicos no conocían con precisión el mecanismo que permitía a las estrellas producir energía durante períodos tan prolongados.

El desarrollo de la física nuclear durante el siglo XX cambió esa situación. Los investigadores pudieron comprender que la fusión nuclear es el motor que mantiene brillando a estrellas como el Sol.

Testa explicó que gran parte de la comprensión moderna sobre la evolución estelar se desarrolló durante el siglo pasado, cuando los científicos comenzaron a incorporar las reacciones nucleares y la fusión a sus modelos.

Al estudiar estrellas de distintas edades y características, los astrónomos pueden comparar sus propiedades y construir modelos que permiten reconstruir cómo nacen, evolucionan y finalmente mueren las estrellas.

El Sol, por tanto, no está cerca de desaparecer. Le quedan unos 5,000 millones de años de vida en su etapa actual, pero su destino ya está escrito en las leyes de la física: primero se convertirá en una gigante roja y, posteriormente, terminará su evolución como una enana blanca, dejando atrás un remanente estelar extremadamente denso.